lunes, 30 de diciembre de 2013
Mi primer Creepy Pasta (historia de terror): "El Espejo"
El Espejo
Hacen ya varios que ocurrió, no puedo creer que lo esté viviendo de nuevo.....
Me llamo Christopher, un Universitario cualquiera a excepción de una cosa: No puedo recordar nada de mi pasado por alguna extraña razón. Es como si.. lo hubiera bloqueado, pero eso ya es algo aparte.
Solía vivir en casa de mis padres hasta los catorce años, pero tuve que independizarme a temprana edad ya que mis padres fallecieron-como dije anteriormente, no logro recordar nada de mi pasado, los médicos dicen que murieron en un accidente de tráfico en el que yo iba y en el que sólo yo logré salvarme- pero estar sólo no me detuvo para continuar con mi vida. Conseguí varios trabajos en varios lugares y logré subsistir y estudiar sin problema.
Cuando cumplí 18 e ingresé a la universidad me mudé de la casa de mis padres-ya que había algo en ella que me hacía sentir incómodo y hoy día aún no sé porqué- y compré un pequeño departamento algo alejado de mi antigua y extraña casa. Vendí la mayoría de los bienes-los que consideré innecesarios- y me quedé con lo básico, ya que no había el mismo espacio que tenía en mi antigua casa, poco a poco fui comprando cosas para mi departamento y así fui armando mi hogar a mi gusto.
Un día-al salir de la universidad, mientras iba por la calle- vi una venta de garaje que me llamó la atención, no sólo por todas las cosas que vendían allí, sino por un espejo que me gustó mucho; así que me acerqué hasta el dueño de dicha venta de garaje.
-Buenas tardes señor. ¿Podría decirme el valor de ese espejo de allí por favor?-le indiqué el espejo señalándolo con el dedo índice.
-Buenas tardes. ¿Ese viejo espejo?, pues mira, está algo viejo y una de las colgaderas se perdió hace mucho tiempo. Si lo deseas puedo regalartelo-me señaló la parte trasera del espejo, en la cual, efectivamente, le faltaba la pieza por la cual se puede colgar el espejo.
-Bueno, el espejo me gusta mucho y no me importaría conseguirle la pieza y colocarsela. ¿Seguro que no quiere nada por el espejo?-le miré extrañado por querer regalarme el espejo.
-Estoy seguro de que no, sólo me ocupa espacio innecesariamente. Tómalo-me sonrío y me dió el espejo.
-Bueno, pues.. muchas gracias-tomé el espejo y me despedí.
Estaba bastante contento con el espejo, pero sorprendido por la generosidad del señor al regalarme el espejo así sin ningún problema. Al llegar a casa coloqué el espejo en mi cama y busqué algo que me sirviera de pieza para poder colgarlo, después de tanto buscar conseguí un tornillo y se me ocurrió una idea. Tomé el espejo, le retiré la otra pieza que sirve para colgarlo y justo en el medio de donde debían ir ambas piezas hice un hueco no muy grande, fui hasta el baño, clavé el tornillo en la pared y calzé el tornillo en el hueco que le había hecho el espejo. Había quedado perfectamente colgado, pero para asegurarme lo moví un poco de los lados para ver si no se caía-asegurándome, claro, de que al hacer la prueba no cayera de verdad- así que una vez terminada mi reparación de ese espejo, me fui a cenar y vi televisión antes de dormir.
Después algunas horas de ocio frente al televisor, tomé mi celular y vi que hora marcaba, era media noche y tenía mucho sueño. Me levanté del sofá y fui hasta el baño para cepillarme, al terminar de cepillarme me eché un poco de agua en la cara y al abrir los ojos me vi en el espejo.. había algo diferente en él... después de detallarlo detenidamente observé que las paredes que me mostraba el espejo no eran las mismas de mi baño, me eran totalmente desconocidas de hecho.
Luego pasó algo que me sorprendió mucho más... el reflejo mostraba que comencé a salir del baño y me dirigí hasta una habitación- la cual estaba totalmente desordenada- allí, en esa misma habitación había un espejo muy parecido al mío, pero éste se veía más nuevo. Me acerqué hasta el espejo que se parecía al mío y me vi en él.. ¡Era el señor que me vendió el espejo, pero más jóven!
Después me eché en la cama y abrí mi la gaveta de la mesita de noche y saqué una extraña caja muy diminuta, al abrirla me di cuenta de que lo que contenía dentro era cocaína. Posterior a esto regué un poco de cocaína en la mesa de noche e inhalé un poco.. comencé a ver las cosas diferentes... veía formas de todo tipo, cosas que giraban, cosas que se deformaban; pero lo que más me aterró fue al abrirse la puerta y ver entrar un monstruo en la habitación. Rápidamente me levanté de la cama, metí la mano dentro de la gaveta de la mesa de noche y saqué un revolver, le apunté al monstruo en el pecho y disparé, el monstruo cayó al suelo y permaneció allí unos momentos.. luego intentó levantarse de nuevo, pero ésta vez le disparé en la cabeza, éste cayó muerto.
De inmediato-sin saber porqué- caí en el suelo, como inconsciente.. y al despertar se me había pasado el efecto de la coca y ya no veía ninguna figura, ni cosas que se deformaran. Así pues, me puse de pié y me dirigí hasta la puerta... y allí estaba... una mujer muerta. Me le acerqué y la detallé, tenía dos disparos en el cuerpo: uno en la cabeza y otro en el pecho-el primero le había deformado todo el rostro- luego comencé a hablar sólo:
-Discúlpame querida.. no fue mi intención, yo no quería.. fue culpa de la cocaína..
Dios, perdóname... te amo.. perdóname-después de ésto me levanté muy enojado, tiré todas las cosas de la peinadora al suelo, tomé el espejo y lo lancé hacia la pared.... Me extrañó que no se rompiera más que una de las agarraderas...
Luego volví a verme en el reflejo del espejo, nuevamente estaba en mi baño.. al parecer lo que el reflejo me había mostrado fue una visión del pasado, de lo que ocurrió con la esposa del señor que me había vendido el espejo..
Estaba aterrado, pero a la vez me sentía extraño.. el espejo me mostraba-al parecer- cosas que le pasaron a las personas que conosco. Nuevamente me vi en el espejo y me imaginé a Sandra, una chica que está en las mismas clases que yo en la universidad.
El espejo al parecer cambió de entorno de nuevo, estaba en una calle, pero no logré reconocer cual era, así que simplemente seguí caminando a ver si lograba saber en que calle me encontraba. De camino vi un vehículo aparcado en frente de una casa, así que me acerqué hasta el y me vi en el vidrio del mismo. Efectivamente era Sandra, estaba sorprendido por el poder del espejo, al parecer también podía manipular la vida de la persona que me mostraban en el reflejo. Vi que una pareja se acercaba hacia donde estaba, así que fui hasta ellos y para preguntarles en donde estaba.
-Hola, disculpen.. ¿podrían decirme en que calle estoy?-les miré a ambos.
-Pues, estás en la calle Everdeen-respondío la chica.
No sabía que calle era, pero sí sabía por cual calle vive Sandra, así que tal vez ellos podrían indicarme donde quedaba.
-Ok, supongo que la calle Evergreen no queda muy lejos de esta, ¿cierto?-pregunté.
La pareja se miró, tratando de guiarse un poco y recordar bien las indicaciones.
-Pues no, está bastante cerca de hecho, a dos cuadras de aquí-respondió el muchacho, señalandome por donde debía seguir caminando.
-Bueno, muchas gracias. Buenas noches-les sonreí y me fui por donde me había señalado el muchacho.
Al llegar a casa de Sandra busqué las llaves, entré y subí hasta su habitación. Al parecer estaba sóla.
Cerré la puerta con seguro para asegurarme de que no entrara nadie, me desnudé, tomé el celular y comencé a tomarme fotos frente al espejo. Una vez terminada la "sesión" pasé las fotos a mi celular.
Me concentré un poco y me imaginé que salía de la visión. Una vez fuera busqué mi celular y lo revisé.. tenía las diez fotos que me había pasado Sandra desnuda, el espejo es maravilloso.
Al día siguiente fui a la universidad y al llegar vi que había un alboroto, así que me acerqué. El novio de Sandra estaba formando un escándalo y comencé a preguntar porque. Al parecer descubrió unas fotos en el celular de Sandra desnuda y pensó que ella se las estaba pasando a algun amante, así que él tomó el celular y se las pasó a todos los muchachos de la universidad. Éste incidente destrozó la popularidad de Sandra y me sentía algo culpable, pero comencé a ignorarlo con el tiempo.
Al transcurrir unas semanas comencé a notar que el dinero no me estaba alcanzando, así que idee un plan para conseguir algo de dinero sin ensuciarme las manos directamente. Me miré en el espejo e imaginé que era Nelson, un bravucón que me fastidia bastante en la universidad. Así pues, el espejo comenzó a hacer lo suyo..
De pronto me encontré en una chiquero, al parecer la casa de Nelson, el lugar estaba completamente desorganizado, justo como pensé que estaría. Revisé por la casa para ver si conseguía algo que me sirviera de arma.. encontré una Glock, nada más y nada menos. Tomé dos bolsos-uno más grande que otro- uno lo llené con sábanas que había encontrado en su habitación, en el segundo bolsó metí el primero, salí a la calle y vi que no tenía ningún otro vehículo más que la bicicleta, así que tuve que usarlo como transporte temporal para llegar al banco.
Una vez frente al banco fui hasta la puerta-con el arma escondida claro- y entré lo más calmado posible, rápidamente saqué el arma y me cargué al guardia que estaba en la entrada, me acerqué hasta la caja, saqué el segundo bolso del primero y les hice llenar el primer bolso con dinero. Al terminar de llenar el bolso corrí hasta la calle y vi a alguien aparcando del otro lado, me le acerqué y le robé el auto.
-Ya está, ahora sólo necesito dejar el dinero en casa y salir de esta visión-pensé, con la adrenalina bastante alta.
Conduje hasta dos calles antes de mi casa, abandoné el vehículo y me encaminé hasta un callejón para así entrar por la parte trasera del edificio al llegar. Una vez allí subí hasta el último piso y escondí el bolso lleno de dinero en dentro del cuarto de la basura, entre unas cajas que estaban allí. Comencé a oir como las sirenas de la policia se iban acercando hasta mi posición, así que bajé hasta la parte trasera del edificio nuevamente-con el bolso lleno de sábanas encima, claro- y fui cerca de los policias para aparentar que aun estaba huyendo y no hacer tan obvia mi captura... finalmente me encontraron, corrí un poco más pero al final lograron detenerme.
Me esposaron, me quitaron el bolso y me metieron dentro de la patrulla, una vez dentro imaginé que salía de la visión del espejo.
Nuevamente volví a estar en mi baño, mi plan dió resultados.. Ansioso, salí disimuladamente de mi edificio y fui hasta el ultimo piso, entré en el cuarto de la basura y tomé el bolso que estaba entre las cajas. Me sentí un Dios al volver a mi departamento y comenzar a contar el dinero.
Pasaron seis meses desde el robo que había cometido, logré mudarme a otro estado, ésta vez a una casa mucho mejor que mi anterior departamento y seguí cometiendo fechorías a través de otras personas-ya saben, venganzas, robos, etc. ¿Nelson? Lo encarcelaron por homicidio y robo de un banco, además de posesión de drogas en su casa. No sentí remordimiento alguno por mi acción, hasta que me enteré de que Nelson tenía un bebé con una muchacha.. al parecer, el mismo día en que robé el banco había tenido un problema con su pareja y ésta se fue de la casa, por eso no le vi cuando busqué el arma y los bolsos.. el remordimiento me carcomía, así que traté de remediar mis malas acciones tratando de sacar a Nelson de la carcel-pero no lo haría yo directamente claro, el orgullo no me dejaría- Tomé algo de dinero-lo que yo creí suficiente para poder sacarlo de la carcel- lo metí dentro de un bolsó y lo deje en un parque, entre unos arbustos. Luego volví a mi casa, me miré en el espejo e imaginé que era la pareja de Nelson... el espejo me posicionó en una casa que se me hacía familiar... parecía mi antigua casa, la que solía ser de mis padres antes de morir.
Fui hasta un espejo para ver si realmente era la muchacha, al verme en el reflejo noté que era mi madre.. a partir de éste punto perdí el control de la visión. Escuché un ruido en la parte de abajo, parecía de la sala, así que bajé. Al llegar noté que eran unos ladrones, traté de correr para llamar a mi padre, pero uno de ellos logró agarrarme. Grité y al parecer me habían escuchado, en seguida mi padre bajó.
-¡Evelyn!-Exclamó él.
Rápidamente fue contra quien me sostenía y lo golpeó en el rostro, derribandole y golpeandole aun más en el rostro. Al levantarse me vio y me ayudo a levantarme, de pronto de escuchó un disparo.. mi padre cayó al suelo muerto, le habían dado en el corazón. Miré a los malditos que le habían disparado, eran tres hombres de notable estatura, de pronto al que mi padre había golpeado se levantó y me tomó de los brazos.
Los tres hombres se me acercaron, me golpearon fuertemente y comenzaron a desvestirme... Traté de evitarlo, de salir de la visión, pero el espejo tenía el control. De repente comenzaron a violarme, grité buscando ayuda pero nadie me oía.. a excepción de mí. Mi madre giró la vista hasta las escaleras y me vio asomado en la parte de arriba, yo le veía y me quedé ahí, asustado y llorando.. de pronto volví a mirar a los infelices que me violaban, se habían puesto de pie y uno de ellos sacó un arma... me había disparado en la cabeza...
Supongo que así murió mi madre, hacen ya varios años que ocurrió, no puedo creer que lo esté viviendo de nuevo..... no puedo salir de éste maldito espejo.
Escrito y creado por: Fernando José Do Rosario Martín.
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