¿Por qué las propagandas nos invitan a pasarla en familia, reconciliarnos con quien hemos peleado, a pasarla junto con quien más lo necesita y a ser felices con amigos sólo en Navidad?
¿Por qué tenemos que reconocerle todo el amor, sacrificio y es fuerzo a las madres y a los padres solamente una vez al año?
¿Por qué tenemos que hacer felices y llenar de regalos a los niños solamente en el día del niño?
¿Por qué en Venezuela tienen que esperar a la muerte de alguien famoso para tomar cartas en el asunto respecto a la delincuencia, sí día a día mueren tantas personas que no son igual de famosas, pero si igual de importantes? Porque la vida humana se respeta.
¿Por qué tenemos que esperar a perder algo para empezar a apreciarlo? Al igual que tenemos que esperar a la muerte de una persona para hacerle saber que la queremos y la necesitamos.
¿Por qué la vida de una persona en Venezuela- y otras partes del mundo- vale menos que un simple objeto (ya sea un celular o un par de zapatos)?
¿Por qué las personas prefieren más tener dinero y otros lujos sin importar cuántos problemas les traiga con su familia y amigos? ¿Por qué prefieren abandonar a sus familiares y causarles daño a cambio de dinero?
¿Cómo es que un simple papel con números de "valor" que sirve para adquirir simples objetos puede causar tantos problemas en las vidas de las personas?
¿Por qué un simple diploma dice quien tendrá un buen futuro y quien no?
¿Cómo es que el cuerpo vale más que los sentimientos?
-Fernando Do Rosario.
viernes, 10 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
"Buscando lo Inalcanzable" El primer libro que escribí.
Buscando lo inalcanzable
Prólogo.
-Me llamo Fernando Do Rosario, un chico común de Venezuela de 16 años. En mi vida sólo tuve una relación amorosa real con una chica, se llama Yulietta, fue especial y bueno mientras duró, pero como toda relación de jovenes.. tuvo que acabarse... Desde que terminamos me ha sido difícil conseguir pareja nuevamente-ya que he cambiado un poco mi concepto de ''relación amorosa'' y del ''amor''-Teniendo en cuenta también el gran cambio que han tenido las mujeres hoy en día.
En fin, no los quiero aburrir. En mi vida-Gracias a Dios- no falta nada, buenos padres, amigos y amigas, toco la batería, practico deporte, etc, etc. Pero a pesar de todo esto, no tengo una relación amorosa desde que Yulietta y yo terminamos, es decir, hace 3 años-Quizás más, quizás menos, soy malo recordando fechas- y me he sentido muy vacio y sólo, veo a las parejas caminar en la calle agarrados de la mano, felices sonriendo y quiero estar como ellos, quiero que alguien sea feliz conmigo y ser feliz con alguien, claro.
[Sabado 27 de Julio del 2013, 4:00 a.m]
Estaba hablando con una gran amiga llamada Irene a través de la famosa red social Facebook y viendo lo que comentaban ciertas páginas y personas, cuando de repente vi la imagen de una chica Pelirroja, con lindas pecas, unos hermosos ojos verdes, una piel blanca como la nieve y una linda sonrisa con sus lindos dientes-debo aclarar en esta parte lo mucho que me gustan las mujeres pelirrojas, son muy atractivas para mí- De inmediato sentí algo en el pecho que poco a poco recorría todo mi cuerpo que había dejado de sentir hace ya muchos años, una combinación de felicidad, esperanza, amor y esas cosas...
Mi primera reacción fue revisar la foto, asegurandome de que no fuese Photoshop, no lo era en absoluto. Lo segundo que recuerdo haber hecho fue revisar los comentarios de la gente, buscando el nombre de tan linda chica. Entre los comentarios llegue a leer:
-Luis Almeida: Dios, que chica tan linda, me enamoré.
-Carlos Ruiz: Que buena está, ¿cómo se llama?
-Daniel Romero: Es una actriz porno, se llama Olivia Mars.
Mi reacción al leer el tercer comentario fue de decepción, una chica tan linda rebajada a vender su cuerpo para entretener a unos sádicos por internet y ayudarlos a darse placer. Enseguida me decidí a descartar eso, abrí una nueva pestaña y en Google coloqué el nombre de la supuesta ''Actriz''. Los resultados me mostraron a una mujer pelirroja, poco parecida a la chica de la foto, le calculé 30 años al menos a Olivia Mars. Logré descartar la teoría de Daniel Romero, pero aun no sabía quien era la linda chica que parecía salida de mis sueños. Abrí el chat de Irene y le envié el link de la foto.
-Hey, mira esto-escribí al mismo tiempo que enviaba la imagen por Chat.
-Wow, es linda,¿Cómo se llama?-Preguntó Irene
-Me gustaría saberlo.. Lo creas o no, ella es mi chica ideal, siempre me han gustado las pelirrojas con pecas-declaré
-Te entiendo... mi hombre ideal es Mika, lástima que es homosexual. Nunca se fijará en mí-escribió Irene, colocando una carita triste al final del texto.
Traté de darle consuelo diciendole: ''Tal vez algún día lo veas y puedas decirle lo que sientes, tal vez el te vea y sienta algo especial, pero... seamos realistas, puede llegar a ir a un concierto, con suerte ir al camerino de Mika y verlo, pero decirle que lo ama y que el cambie sus gustos sexuales por ella será muy difícil.
-Que injusto es el amor-Respondí.
-Sí pues, mi mejor amigo es blanquisímo, ojos grises, muy lindo y es homosexual también.. Él también me llama la atención-nuevamente colocó una carita triste al final del texto.
-Ahora todos los hombres apuestos son homosexuales, al parecer-escribí en forma de juego.
-No todos jajaja-Irene agregó esta vez una carita sonriente.
Estaba algo deprimido por no saber quien era la chica de la enigmática foto, así que sólo dí varios clicks al chat y cerré la ventana. Después de haber visto detenidamente la imágen de la chica, la descargué en mi computadora y con un cable Usb la pasé a mi celular.
Nuevamente abrí el chat de Irene, me despedí, le deseé buenas noches y cerré Facebook.
Capitulo 1: El comienzo.
Al día siguiente me desperté cansadísimo sin saber porque, tomé el celular y vi la hora.
-¡LAS 7 APENAS!-exclamé-Seguiré durmiendo..
Intenté dormir pero no pude, así que tomé mi celular y observé la imágen de la chica linda y desconocida. Al cabo de unos 10 minutos logré dormir.
[Domingo 28 de Julio del 2013, 12 a.m]
Por fin desperté y me sentí mejor. Me levanté, le di los buenos días a mi abuela, me fui a cepillar los dientes y tomé una ducha. Aun seguía estando pensativo, quería saber quien era aquella mujer. Finalmente salí y almorzé. Luego fui a casa de un amigo para jugar videojuegos y le mostré la imagen.
-Tiene lindos ojos, ¿La conoces?-preguntó él.
-Ojalá-Respondí con cierta tristeza.
-¿Qué quieres jugar?-preguntó mi amigo, tratando de animarme
-Lo que sea, da igual-respondí con un total desinterés.
-Esa chica no te habrá afectado, ¿Cierto? No la conoces siquiera-dijo mi amigo.
-No, para nada. Tú sólo pon el videojuego y calla-dije con arrogancia.
Capitulo 11: Lo inesperado.
De camino a la Marina había embotellamiento por la hora-el reloj marcaba las 02:10 p.m- normalmente a esa hora había tráfico porque muchas personas volvían de sus trabajos o a sus trabajos. Noté que tenía grabada en mi rostro una gran sonrisa por haber ingresado en la universidad con buenta nota y además estar de décimo en la lista.
-De regreso pasaré a casa de los padres de Jane para darle la noticia y aclarar lo de ayer-me dije mientras pensaba como iniciar la conversación.
Después de media hora en el embotellamiento logré llegar a la Marina y averiguar si pude ingresar en ella o no. Me adentré en aquella academia con cierta emoción-desde pequeño me han gustado las fuerzas armadas- y escruté con la mirada mis alrededores. Era un pasillo de al menos 10 metros de largo, a mi derecha podía ver algunas puertas con su respectivo cartel que le avisaba al personal a que cuarto estaba accediendo-además de algunos cuadros con los rostros de Personajes Históricos e Ilustres- y a mi izquierda pude ver más puertas nuevamente y la cartelera que contenía avisos, publicidad y por supuesto, la lista de notas y personas que habían logrado quedar.
Me acerqué temiendo no haber quedado. Me incliné hacia la cartelera para ver mejor y, así como en la universidad, usé mi dedo índice para ayudarme a conseguir mi nombre más rápido. Al encontrarlo noté que las notas se dividían, lógicamente, en tres columnas bien trazadas: <<Examen psicológico, examen físico y examen teórico>> Había sacado 15/20 en el primero, 19/20 en el segundo y 10/20 en el tercero. En pocas palabras, estaba dentro.
Me aventuré hasta la recepción para perdir información sobre cuando empezábamos y ese tipo de cosas. Después de haberme informado regresé al vehículo, lo encendí y me puse en marca para volver a casa-esta vez sin avisarle a mi mamá si había conseguido entrar o no- vi el tablero del auto para saber la hora.
-Faltan diez para las tres, más lo que vaya a tardar en ir a casa, posiblemente llegue a las 4-pensé mientras sacaba cuentas de la hora de mi llegada.
El camino estaba más despejado de lo que imaginaba, no habían muchos autos que causaran embotellamientos. Visualizé por el retrovisor que detrás tenía un camión-cargado, aparentemente, de troncos que medían entre seis y diez metros de largo. Volví a fijar la vista en frente y seguí conduciendo por el canal lento. De pronto sentí una vibración en mi pierna derecha, así que-instintivamente- introduje mi mano en mi bolsillo derecho del pantalón y saqué mi teléfono; atendí la llamada y coloqué el auricolar en mi oreja.
-¿Diga?-pregunté, sin saber quien llamaba.
-¿Cómo te ha ido?-reconocí la voz que estaba al otro lado de la linea, por un momento quedé sin palabras.
-¿Jane?-pregunté, deseando no haberme equivocado al decir el nombre sin pensarlo.
-¡Sí!, disculpa si te interrumpo-a juzgar por su tono de voz, estaba feliz y yo desconocía el por qué- es que he pasado por tu casa para saludarte y decirte algo, pero tus padres me han dicho que salistes a buscar los resultados de tus exámenes de admisión. Por ahí me han dicho que lograstes ingresar en Psicología, ¡felicidades!-exclamó Jane con mucha emoción.
Quedé mudo por un momento, había ido hasta allá para decirme algo.. ¿qué sería?
-¿Fer?-preguntó Jane cambiando su tono de voz.
-Sí, aquí estoy. He salido bien en ambas pruebas, gracias por preocuparte y por haberme llamado. ¿De qué quieres hablar?-al preguntar esto el corazón empezó a acelerarse dando grandes patadas en mi pecho.
-Pues..-por un momento hubo un silencio no muy largo pero incómodo en la linea- aquí te digo.. es algo que he querido decirte hace un tiempo.
El corazón me dió un vuelco al oir esto y mecánicamente respondí:
-Muero por saber que será-en ese instante vi por el retrovisor nuevamente para visualizar al camión de los troncos. No estaba y no me había percatado si me había alcanzado así que volví a fijar mi vista en frente.
Al hacer esto no reaccioné debidamente... Un vehículo que estaba apresurado e intento cambiar del canal rápido al lento para pasar a un vehículo y volverse a su respectivo canal; rápidamente giré el volante en dirección contraria-hacia la derecha- e intenté frenar. Todo sucedió tan rápido que al hacerlo vi que ahí, justo en la dirección en la que bruscamente había girado, estaba el camión cargado con troncos.
Frené, pero ya era tarde. En ese instante un Chevrolet Cruze había impactado contra mi en la parte delantera del vehículo, lo que hizo que perdiese el control y girara en circulos hasta el camión. Finalmente impacté en la parte trasera del camión, giré el volante y me descarrilé de la carretera. Había roto la valla de seguridad que había en los bordes de la carretera y caí en una zanja empinada. En la bajada el auto comenzó a dar vueltas, causando que me diera muchos golpes en el craneo y otras partes de mi cuerpo, cuando llegué al final de la empinada asesté contra el suelo con mucha fuerza y golpee mi frente contra el volante; luego el golpe causó un rebote y me golpee en la nuca contra el apoyo de la cabeza del asiento que tenía detrás... deje de ver lo que ocurría a partir de ese momento..
De pronto me encontré en un hospital, desconcertado, miré hacia mi derecha y sólo pude ver las cortinas que te separan de los demás pacientes. Giré hacia la izquierda y pude ver como unos doctores intentaban desesperadamente revivir a un paciente que, al parecer, había sufrido un paro cardiaco, por lo que pude observar. Traté de levantarme de la camilla pero fue inutil.
-Enfermera, ¿que sucedió?-pregunté en vano pues la enfermera había pasado con mucha prisa de largo hacia el paciente que sufría el paro cardiaco.
Por un momento sentí curiosidad de lo que estaba pasando, pero cada vez que trataba de levantarme sentía un dolor horrible en las costillas y en el brazo izquierdo.
De pronto observé el televisor que estaba en la pared con el canal de las noticias puesto. Puse detallada atención a la noticia. Una chica estaba informando que un Honda Civic del año 2008, color negro, se había descarrilado de la carretera tras haber impactado con dos vehículos más. Tras decir esto colocaron una imágen del vehículo. Estaba muy deteriorado por el accidente.
-Se parece a mucho a mí...
De pronto desperté, estaba acostado en una camilla y dos paramédicos me estaban tomando los signos vitales y revisando que no estuviera gravemente herido. Traté de girar la vista por mis alrededores y observar donde estaba. Pude ver mucha gente observando por encima de la zanja, más abajo las marcas de las llantas por la empinada llena de cesped y por ultimo.. mi vehículo completamente deteriorado. Nuevamente quedé inconciente... Volví a despertar en la camilla.
..Vehículo-completé la frase.
Esta vez observé que no había nadie a mi izquierda. Al parecer se habían llevado al pobre que había sufrido un infarto. De pronto se abrió la cortina que me separaba del otro paciente que estuviese a mi lado y vi a un muchacho jóven, con una tez morena. Cabello corto y castaño con ojos verdes claros. Estaba vestido completamente de blanco y tenía un aire de pureza a su alrededor.
-Tuvo suerte-dijo el desconocido.
-¿Quién, suerte por qué?-pregunté exaltado.
-Pues tú. Tuviste un accidente, luego un paro cardiaco, pero ya estás bien-respondío con una voz serena y confortante.
-Pero... ¿cómo pude haber sido yo?-pregunté muy extrañado- si el que había sufrido el infarto es el que tenía al lado.
-¿Estás seguro de ello?-me miró con incredulidad
-Claro, yo mismo vi como reanimaban al pobre-respondí de manera brusca.
El desconocido se acercó hasta la camilla donde había estado el muchacho que sufrió el paro cardiaco, tomó la carpeta con el historial de la camilla, se acercó a mi y me mostró dicha carpeta.
<<Paciente: Fernando Do Rosario. Accidente de transito, paro cardiaco y lesiones en costillas y brazo izquierdo>> -leí con impresión.
-Pero.. como es posible.. si yo he visto como le reanimaban..
-Lo que vistes desde tu alma era tu cuerpo-respondió aquél muchacho- ahora despierta, que te necesitan en tu cuerpo.
De pronto abrí los ojos y observé a muchas personas a mi alrededor, no podía moverme; también alcanzé a ver que estaba mi madre llorando y preguntando que había ocurrido y mi padre detrás, tranquilizandole. Seguí aturdido y casi no podía oir bien lo que decían. Entre algunas cosas logre atajar:
<<Ya lo estabilizamos, abran paso, llevenlo a la sala de operaciones>>
Intenté levantarme, pero me sostenían unas correas en los pies y pecho. Se me acercó un médico y me dijo que había sufrido un accidente de transito, que me iban a operar porque tenía costillas rotas y el brazo izquierdo aparentemente roto. Seguido de decir esto me colocó una mascarilla que cubría mi nariz y boca. Empecé a notar que mis ojos se sentían pesados hasta que quedé profundamente dormido.
Nuevamente me encontraba con el muchacho desconocido, esta vez sentado en la camilla.
-Vaya alboroto tienen allí, ¿Eh?-me dijo
-Sí, al parecer-respondí, confundido.
-Me llamo Gabriel-me extendió la mano-te he sacado del vehículo y llamé a la ambulancia.
Le extendí la mano, la sostuvo con fuerza por unos instantes y me soltó.
-Muchas gracias, te debo una-intenté agradecer con apenas un hilo de voz.
-No ha sido nada, debo irme. Me esperan en otros lugares- empezó a caminar hacia una puerta mientras decía esto y se marchó.
-Espera... ¿qué lugares? ¿quién espera?-pregunté muy extrañado.
No respondió....
Prólogo.
-Me llamo Fernando Do Rosario, un chico común de Venezuela de 16 años. En mi vida sólo tuve una relación amorosa real con una chica, se llama Yulietta, fue especial y bueno mientras duró, pero como toda relación de jovenes.. tuvo que acabarse... Desde que terminamos me ha sido difícil conseguir pareja nuevamente-ya que he cambiado un poco mi concepto de ''relación amorosa'' y del ''amor''-Teniendo en cuenta también el gran cambio que han tenido las mujeres hoy en día.
En fin, no los quiero aburrir. En mi vida-Gracias a Dios- no falta nada, buenos padres, amigos y amigas, toco la batería, practico deporte, etc, etc. Pero a pesar de todo esto, no tengo una relación amorosa desde que Yulietta y yo terminamos, es decir, hace 3 años-Quizás más, quizás menos, soy malo recordando fechas- y me he sentido muy vacio y sólo, veo a las parejas caminar en la calle agarrados de la mano, felices sonriendo y quiero estar como ellos, quiero que alguien sea feliz conmigo y ser feliz con alguien, claro.
[Sabado 27 de Julio del 2013, 4:00 a.m]
Estaba hablando con una gran amiga llamada Irene a través de la famosa red social Facebook y viendo lo que comentaban ciertas páginas y personas, cuando de repente vi la imagen de una chica Pelirroja, con lindas pecas, unos hermosos ojos verdes, una piel blanca como la nieve y una linda sonrisa con sus lindos dientes-debo aclarar en esta parte lo mucho que me gustan las mujeres pelirrojas, son muy atractivas para mí- De inmediato sentí algo en el pecho que poco a poco recorría todo mi cuerpo que había dejado de sentir hace ya muchos años, una combinación de felicidad, esperanza, amor y esas cosas...
Mi primera reacción fue revisar la foto, asegurandome de que no fuese Photoshop, no lo era en absoluto. Lo segundo que recuerdo haber hecho fue revisar los comentarios de la gente, buscando el nombre de tan linda chica. Entre los comentarios llegue a leer:
-Luis Almeida: Dios, que chica tan linda, me enamoré.
-Carlos Ruiz: Que buena está, ¿cómo se llama?
-Daniel Romero: Es una actriz porno, se llama Olivia Mars.
Mi reacción al leer el tercer comentario fue de decepción, una chica tan linda rebajada a vender su cuerpo para entretener a unos sádicos por internet y ayudarlos a darse placer. Enseguida me decidí a descartar eso, abrí una nueva pestaña y en Google coloqué el nombre de la supuesta ''Actriz''. Los resultados me mostraron a una mujer pelirroja, poco parecida a la chica de la foto, le calculé 30 años al menos a Olivia Mars. Logré descartar la teoría de Daniel Romero, pero aun no sabía quien era la linda chica que parecía salida de mis sueños. Abrí el chat de Irene y le envié el link de la foto.
-Hey, mira esto-escribí al mismo tiempo que enviaba la imagen por Chat.
-Wow, es linda,¿Cómo se llama?-Preguntó Irene
-Me gustaría saberlo.. Lo creas o no, ella es mi chica ideal, siempre me han gustado las pelirrojas con pecas-declaré
-Te entiendo... mi hombre ideal es Mika, lástima que es homosexual. Nunca se fijará en mí-escribió Irene, colocando una carita triste al final del texto.
Traté de darle consuelo diciendole: ''Tal vez algún día lo veas y puedas decirle lo que sientes, tal vez el te vea y sienta algo especial, pero... seamos realistas, puede llegar a ir a un concierto, con suerte ir al camerino de Mika y verlo, pero decirle que lo ama y que el cambie sus gustos sexuales por ella será muy difícil.
-Que injusto es el amor-Respondí.
-Sí pues, mi mejor amigo es blanquisímo, ojos grises, muy lindo y es homosexual también.. Él también me llama la atención-nuevamente colocó una carita triste al final del texto.
-Ahora todos los hombres apuestos son homosexuales, al parecer-escribí en forma de juego.
-No todos jajaja-Irene agregó esta vez una carita sonriente.
Estaba algo deprimido por no saber quien era la chica de la enigmática foto, así que sólo dí varios clicks al chat y cerré la ventana. Después de haber visto detenidamente la imágen de la chica, la descargué en mi computadora y con un cable Usb la pasé a mi celular.
Nuevamente abrí el chat de Irene, me despedí, le deseé buenas noches y cerré Facebook.
Capitulo 1: El comienzo.
Al día siguiente me desperté cansadísimo sin saber porque, tomé el celular y vi la hora.
-¡LAS 7 APENAS!-exclamé-Seguiré durmiendo..
Intenté dormir pero no pude, así que tomé mi celular y observé la imágen de la chica linda y desconocida. Al cabo de unos 10 minutos logré dormir.
[Domingo 28 de Julio del 2013, 12 a.m]
Por fin desperté y me sentí mejor. Me levanté, le di los buenos días a mi abuela, me fui a cepillar los dientes y tomé una ducha. Aun seguía estando pensativo, quería saber quien era aquella mujer. Finalmente salí y almorzé. Luego fui a casa de un amigo para jugar videojuegos y le mostré la imagen.
-Tiene lindos ojos, ¿La conoces?-preguntó él.
-Ojalá-Respondí con cierta tristeza.
-¿Qué quieres jugar?-preguntó mi amigo, tratando de animarme
-Lo que sea, da igual-respondí con un total desinterés.
-Esa chica no te habrá afectado, ¿Cierto? No la conoces siquiera-dijo mi amigo.
-No, para nada. Tú sólo pon el videojuego y calla-dije con arrogancia.
Capitulo 2: Un plan defectuoso.
De alguna extraña manera.. sí me afectó. Deseo con todo mi ser saber quien es aquella mágica chica que despierta en mi grandes sentimientos y emociones. Empecé a buscar por Facebook-en la misma página donde la vi, a ver si conseguía información- pero no encontré nada. Luego publiqué una foto de ella en foros, Yahoo Respuestas, etc, pero nada dió resultados. Nadie conocía a la linda chica.
Empecé a acostarme llorando hasta dormirme, entre lágrimas y oraciones le pedí mucho a Dios.
-Dios, quiero conocer a la chica de la imágen,sólo eso. No quiero riquezas porque no las puedo compartir con ella, no deseo salud porque no puedo disfrutarla con ella. No deseo fama porque nadie sabría lo feliz que sería si estuviera con ella.
Recuerdo que en la soledad de mi habitación sólo se oía el ruido que hacía el aire acondicionado de vez en cuando, mientras más tiempo en silencio pasaba más me desesperaba, necesitaba respuestas rápido.
-Dios, por favor, óyeme. Deseo una chica que me comprenda, que me sepa amar tal cual yo pueda amarla. Estoy cansado de ver las parejas en la calle.. felices, sonrientes, mientras yo sigo sólo y triste; quiero sentir esa felicidad de tener alguien en quien confiar, a quien amar, a quien darle todo este cariño que llevo dentro.
Sentí que las lágrimas salían más rápido y empapaban mi cara, y a la vez a mi almohada. No podía respirar bien por el llanto.
-Dios... Quiero conocerla para así decirle cuando la vea lo mucho que he esperado ese momento; lo mucho que he deseado decirle que sus ojos, desde la primera vez que le vi en aquella mágica imagen, me dieron esperanzas y vida. Que sus labios me invitaban a hacer lo imposible por un suave roze, de esos que te llevan hasta lo alto y te mantienen allí tocando las estrellas y haciendote sentir que nada puede ser más perfecto, que nada puede salir mal.
También deseo hacerle saber que sus hermosas pecas, cada una de ellas, es una razón para amarle con locura hasta morir, que sus hermosos rasgos faciales son envidiados por los mismísimos ángeles del cielo, que su cabello me inspira pación, así como el fuego inspira valentía. Que su piel es blanca, como blanca es la nieve que cae sobre los bosques y traen consigo un gran frío, la calma para las fieras y la caida de las verdes hojas; volviendo a salir luego, más hermosas, más alegres, más bellas e intocables. Tu mirada es un gran camino que deseo recorrer hasta el final para llegar al Cielo, hacerme con las nubes y besarte con pasión- En seguida noté que tenía un hilo de voz apenas, no podía hablar de tantas emociones juntas en mi corazón.
-Dios-dije pausadamente, debido al llanto- quiero que ella al verme sienta que está segura, deseo tenerla en mis brazos y aliviar sus preocupaciones-finalmente me quedé dormido.
[Martes 31 de Julio del 2013, 06:00 a.m]
Aquél martes me levanté más temprano que nunca, rápidamente acudí a mi computador para revisar alguna noticia sobre mi desconocido amor, me brillaron los ojos al ver 2 mensajes nuevos en mi correo: Uno en mi bandeja de entrada, esperando por ser leído. Otro era un aviso de que me habían respondido en Yahoo Respuestas.
Inmediatamente abrí el mensaje que me habían enviado-Sin revisar siquiera quien lo había enviado- y comenzé a leer.
-''Buenos días Fernando, soy Christian Augusto, he leído con detenimiento tu petición para encontrar a la chica de la imágen. Verás, nací en Alemania, pero me he ido a España con mis padres para estudiar y mantener una mejor vida allí. Me ha gustado lo que has escrito de la chica, lo que te inspira y lo que deseas. He averiguado bien con algunos familiares de alemania y.. ¿Adivina que?. Ella es de Alemania también. Su nombre es María Von Augenf, vive en Berlín. Espero que esta información te sea de utilidad, suerte en tu busqueda amigo.''
Enseguida salté de la cama, volviendo a leer detenidamente el mensaje. Parecía mentira, un engaño. No lo creí, así que borré el mensaje y abrí Google Chrome para entrar en Yahoo Respuestas.
-¿Qué se ha creido ese Christian? Venir e ilusionarme de esa manera, no caeré en sus jueguitos-pensé.
Al abrir Yahoo Respuestas busqué apresuradamente para leer quien había respondido y, lo más importante, ¿qué respondieron?.
Por supuesto leí quien había respondido para asegurarme de que no fuese Christian Augusto de nuevo, se trataba de un tal Mario, de Francia.
Su mensaje me impresionó mucho...
Capitulo 3: Esperanza y persistencia.
-''Hola, soy Mario, disculpa si he tardado en responder, es que he estado averiguando ciertas cosas... Eres muy suertudo, la chica que buscas se llama María Von Augenf, es de Alemania y mejor aún, es modelo. Vive en Berlín. Verás, soy modelo de una Agencia Europea llamada ''Belleza Europea''. Al parecer ella también es parte de la Agencia, así que me ha sido fácil averiguar quién es. Espero que tengas suerte en tu busqueda del amor, suerte muchacho.''
Sentí una puntada en el corazón, no creí en Christian y me sentí un poco mal. Le dí las gracias de una manera muy afectuosa a Mario, me despedí y velozmente abrí mi correo electrónico, busqué en la papelera el mensaje de Christian y le respondí.
-Christian, gracias por lo que me has enviado, es de mucha ayuda y lo aprecio bastante. Vaya suerte la mía, dos personas me han dicho la dirección de esta chica. Las casualidades no existen, supongo. Te avisaré si tengo suerte con..-Escuché la voz de mi madre diciendo fuertemente ''Despierta dormilón, a desayunar'' y acto seguido unas fuertes palmadas en el brazo izquierdo-
Desperté.. todo ha sido un sueño, María Von Augenf no era de Alemania seguramente, todas mis esperanzas parecían irse al demonio... Me levanté a tomar mi desayuno, tomé mis audifonos y los conecté en el celular para oir música y tratar de despejar mi mente.
-¿Realmente nunca la veré?, ¿Estará viva?.. ¿Y sí ya esta muerta o ya es mayor de edad, casada tal vez?
No pude evitar llorar e inconcientemente cerré la puerta de mi cuarto y solté todas las lágrimas que me quedaban. Me persigné, retuve el llanto y me dispuse para hablar con Dios.
-Dios, disculpa mi insistencia, de verdad no te imaginas cuánto deseo verla.. te lo ruego-en ese instante una lágrima recorrió mi labio, sintiéndose como un beso totalmente inesperado.
Cerré los ojos para visualizar de nuevo a ''María Von Augenf'', pero sólo pude imaginarla con su marido y sus hijos.
-María... te amo-Abrí los ojos nuevamente deseando que apareciera de la nada en mi habitación. Apreté mis manos fuertemente y de mis ojos brotaron muchas lágrimas llenas de tristeza y dolor.
Capitulo 4: Retomando la búsqueda
Pasé alrededor de 40 minutos buscando y publicando en foros, redes sociales la imágen de ''María'', preguntando su nombre principalmente-Por supuesto, preguntando si tenía Facebook o Tweeter o algún medio para comunicarnos- en páginas de todos los países, un montón de idiomas (usando, claro, el traductor de Google).
-Supongo que será suficiente, sólo necesito revisar constantemente mi correo electrónico para asegurarme de que me han llegado mensajes o alguna respuesta-obviamente dejé mi correo electronico al final de mis preguntas por si alguien sabía de ella-
Al cabo de 5 horas revisé y no había recibido ningún mensaje de nadie, ni siquiera una notificación de alguna página informándome que alguien estaba invitándome a jugar Farmville o cualquier jueguito tonto que hay en Internet. Fui hasta la cocina, agarré un vaso y serví en él jugo de naranja con un poco de Ron.
-Supongo que esto me ayudará a disminuir la tristeza-pensé.
Como vi que no llegaba ningun mensaje fui a pasar el rato y distraerme con unos amigos de la infancia. Mientras estabamos allá surgió una conversación entre 2 amigos muy inusuales..
-¿Quién es la chica de la foto?-Dijo con tono de burla mi amigo Francisco
-Supongo que no es de tu importancia-respondí en forma de broma
-Vamos, somos tus amigos, puedes decirnos quien es. No vamos a reirnos de tu respuesta-dijo Gianfranco, mi mejor amigo desde hace años, con un tono muy cálido y comprensivo.
-Bueno.. supongo que no hay problema sí les digo-dije en voz baja, con cierta inseguridad.
-A claro, como te lo ha pedido Gian vas a decirlo, ¿no?-dijo Francisco con cierta rabia en sus palabras.
-Por supuesto, él es menos bocón-al decir esto le guiñé el ojo y sonreí burlonamente.
Por un momento quedamos en un silencio incómodo en la habitación, Francisco me miraba y se notaba como aumentaba su enojo de a momentos. Gianfranco intentó calmar la tensión ofreciéndonos jugar un videojuego, noté que en la boca de Francisco se estaba creando una sonrisa siniestra y no dudó en decir:
-No hasta que Fernando diga quien es su noviecita-comenzó a provocarme
En ese momento Gianfranco me miró, intentando decirme con la mirada que lo dijese para que se callara de una vez y dijo:
-Vamos Fernando, dilo de una vez para poder ir y jugar videojuegos-me puso una mano en el hombro.
Tomé aire profundamente y les expliqué como conseguí la imágen, que había hecho hasta ahora por encontrarla y lo que deseaba hacer cuando le encontrara (todo brevemente resumido, claro).
Enseguida Francisco sólto una carcajada, cuando paró de reirse me miró y empezó a reir nuevamente.
-¿Pero qué clase de estupidez es esa?-dijo Francisco entre risas.
-¡Fran, cállate por Dios!-exclamé mientras aguantaba las ganas de darle un puñetazo.
-Fernando, cálmate. ¿No conoces si quiera su nombre?-preguntó Gianfranco, tratando de apasiguar la situación.
-No, pero te juro que estoy intentando de todo por encontrarla-le respondí, algo molesto por las acciones de Francisco.
Al decir eso sentí una puntada en el corazón y un vacio en el estómago.
-Gianfranco, vamos a jugar videojuegos, éste ya no tiene remedio-nuevamente Francisco volvió a soltar una breve carcajada tras decir esto.
Inconcientemente lancé un puñetazo contra el estómago de Francisco, acto seguido lo empujé contra la pared; instantaneamente, una vez que impactó en la pared, me lancé contra Francisco y le acerté dos golpes más en el rostro, dejándole inconciente al instante.
La única reacción de Gianfranco fue embestirme para evitar que lo siguiese golpeándo, pararse y ver como estaba Francisco.
-Creo que lo maté-le dije a Gianfranco, evitando reirme.
Gianfranco evitó reirse y, tras varias carcajadas ahogadas, dijo:
-Cállate y ayudame a pararlo-mientras trataba de levantarlo jalandole de un brazo.
Rápidamente lo mire y le dije:
-Que se levante sólo, se lo merecía por bocón.
Gianfranco lo soltó, me acompañó hasta la entrada y me abrió la puerta.
-Creo que no es bueno que sigas aquí, cuando se levante seguro querrá golpearte. Evitemos más problemas, ¿sí? Nos vemos luego-dijo Gianfranco con tono de decepción en su voz-
Finalmente salí, voltee a mirar a Francisco, sonreí por lo que le había hecho y me fui a paso apresurado.
Capitulo 5: Suerte.
Al llegar a mi casa saludé a mis padres y corrí hasta mi habitación para revisar mis correos. Como siempre, nada nuevo. Al día siguiente me levanté y corrí hasta la computadora para revisar mi correo.
Los correos habían aumentado de 0 sin leer a 10 por ser leídos.
-Oh por Dios, ¿será que alguien sabe quién es realmente ''María''?-pensé
Sin dudarlo dos veces abrí el primer correo sin leer el asunto que ponía ni el emisor del correo.
Correo: Oriana_Rivero_1977@hotmail.com
Asunto: ¿Qué te has creído?
-"Soy la madre de Francisco, ¿pero qué te has creído tú? Si vieras los moretones que le has dejado a Francisco en el rostro. Ya verás lo que va a pasar cuando tu madre se entere de lo ocurrido. Ya verás."
No pude evitar de reirme en ese momento, sólo podía imaginar el rostro de Francisco con mis dos puños marcados en cada mejilla.
-Supongo que le voy a deber una explicación a mi madre para cuando la mamá de Francisco venga aquí a quejarse. Cómo se va a reir mi padre cuando le cuente-pensé.
Me levanté del escritorio, bajé las escaleras para ir y comentarles a mis padres de lo ocurrido ayer, pero al parecer ya me habían tomado ventaja; en mi sala estaba sentada la madre de Francisco, Francisco y en otro sillón aparte mis padres. Antes de llegar a la sala me escurrí hasta la puerta y oí la conversación. Entre lo que pude llegar a oir, la madre de Francisco estaba fúrica, mi padre alterado y mi madre preocupada.
-¿Que vamos a hacer con éste niño?-dijo mi padre golpeando la mesa que se encuentra frente al sillón.
Al parecer, no le pareció tan cómico lo que hace unos minutos estaba apunto de comentarle a mi padre.
-Recomiendo un castigo severo y largo-dijo la madre de Francisco, la cual cada vez que le oía me daban ganas de correrla de mi casa.
-Por supuesto que sí, esta vez se excedió-dijo mi madre-voy a buscarlo y más le vale que tenga una buena explicación.
En ese instante todo se hizo lento para mí, en lo que mi madre se levantó del sillón corrí hacia las escaleras y las subí en menos de 1 segundo. Al llegar a mi habitación me di un golpe en la rodilla con una de las patas de la cama-que por cierto son bien elevadas- Aguanté el dolor y me lancé sobre la cama, arropándome hasta la cabeza.
Tuve tiempo suficiente para sobarme la rodilla antes de que mi mamá llegara a la habitación. A los 6 segundos llegó mi madre como un toro a la habitación:
-¡Fernando, te me levantas pero ya! ¿Pero es que tu eres loco?. Baja inmediatamente-me dijo <<sutilmente>> mi madre.
Lo único que me dió tiempo de hacer fue cepillarme como un rayo, tomar mis sandalias y bajar rápidamente a la sala.
Mi padre me lanzó una de sus miradas asesinas al llegar a la sala y me señaló una silla para que me sentara.
-¿Se puede saber porque tu has golpeado de esta manera a Francisco?-preguntó mi papá
<<Porque es un idiota>>-pensé.
-Porque el ha empezado a molestarme ayer en casa de Gianfranco hasta un punto en que no he podido aguantar más-al decir esto miré a Francisco, tratando de imaginar que mentiras ha dicho el muy desgraciado y con ganas de golpearle aun más.
-Pues, eso no es lo que nos ha contado él-dijo mi madre mientras me miraba con algo de curiosidad en sus ojos.
-¿Sí?, ¿qué mentira les ha dicho?-pregunté en tono desafiante.
-Francisco ha dicho que estaban jugando videojuegos y que como él te iba ganando le soltastes ese desfile de golpes-me explicó mi padre, calmandose un poco.
Evité no reirme tras oir esa mentira tan grande.
<<Francisco, ¡¿Ganándome a mi en los videojuegos?! Tengo que ver eso>>-pensé
-Dejame decirte-miré a mi padre- que lo que realmente ocurrió no fue, ni de cerca, lo que te ha contado éste pedazo de mier..
-Cuidadito con lo que dices-interrumpió la madre de Francisco rápidamente, evitando que terminara la frase con la palabra que mejor describía a Francisco.
Resumiendo bastante mi historia, les expliqué que había sucedido ayer, cada detallé estuvo incluido. Al finalizar mi madre cambió de alterada a comprensiva y mi padre iba por el mismo camino.
-No me lo creo, es una historia muy tonta y falsa-replicó la madre de Francisco, batiendo los brazos por el aire, como si tratara de matar algun insecto que le molestaba.
-Pues yo sí -dijeron mis padres casi al mismo tiempo.
Miré a Francisco y a su madre con una sonrisa victoriosa en mis labios.
-Pero, sea lo que sea que haya ocurrido-dijo mi padre interrumpiendo mi sentimiento de victoria-no está bien recurrir a la violencia, menos siendo amigos.
<<Amigos, dices, ojalá y conocieras quién es él realmente>>-me dije a mi mismo.
-Estoy de acuerdo, le daré dos semanas de castigo al menos-dijo mi madre, como si dos semanas fuesen dos minutos.
La miré tratando de replicar, pero mi madre no me dejó. Noté que en el rostro de la madre de Francisco, inclusive en la de Francisco, había decepción y no estaban satisfechos con el ''pequeño'' castigo que me había impuesto mi madre.
-Supongo que debo ir a mi habitación-dije con tono de chico obediente y justo.
Abandoné la sala, subí las escaleras y fui a mi habitación para revisar los nueve correos restantes que me quedaban por leer.
Capítulo 6: Dos largas semanas.
Abrí el correo que le seguía al de la mamá de Francisco, se trataba de una invitación para unirme a Instagram, la cual obviamente rechazé.
Los siete mensajes restantes eran invitaciones a juegos, páginas y cosas por el estilo. El último mensaje hizo que en mi rostro hubiera una gran sonrisa, pues se trataba de una notificación de Facebook avisándome que un tal José Dubal, el cual había comentado también la foto de ''María''. Dirigí el cursor del laptop hacia el link y lo abrí para leer el comentario de José y de otras personas-por si alguién había comentado la foto y no me habían notificado- entre los que ya había leído, habían tontas imágenes con mensajes-también conocidos como carteles- haciendo referencia a obcenidades contra ''María''.
Más abajo logré leer un comentario, un tal Jack había comentado: "Se parece a Kitty Pryde, la famosa rapera adolescente". Abrí una ventana nueva y escribí "Kitty Pryde" en el buscador. Me dirigí a Google Imágenes y observé a la famosa rapera adolescente; a mi parecer, no tenía mucho parecido con ''María''-a excepción de su piercing en el lado izquierdo de la nariz- Para asegurarme de que en verdad no fuera Kitty busqué un video de ella en Youtube y lo vi, pero a mi criterio seguía sin parecerse a ''María''.
Descartada la teoría de que fuese la famosa rapera adolescente, bajé la ventana hasta el comentario de José Dubal, que ponía:
''Ya he investigado un poco y conseguí un cartel en 4chan que ponía: Esta imágen es un Photoshop de Kitty Pryde-la famosa adolescente rapera-y una chica de los X-Men. No se hagan ilusiones, no es real''.
Enseguida sentí que lo último, "no se hagan ilusiones, no es real" estaba escrito únicamente para mí. Apagué la pc y me acosté en la cama a pensar.
-"No es real, ha sido sólo un Photoshop".
-"Nunca la conoceré, ella es única".
-"¿Habrán más chicas en el mundo parecidas a ella? Lo dudo.."
De repente, como si me hubiesen entrado por el oido mil ideas de repente, pensé en algo muy lógico:
-''¿Y qué pasa si ella es real y lo que verdaderamente quizo decir el usuario que creó y público el cartel en 4Chan es que ella parece un Photoshop de Kitty Pryde y la chica de los X-Men, ya que tiene cierto parecido con las dos chicas antes mencionadas? Es decir, ella es tan linda que tiene rasgos de ambas chicas y por ello parece-pero no es- una imagen con Photoshop''.
De un brinco quedé de pie en el suelo, dí tres saltitos de niña con Barbie nueva y comenzé a gritar en cada salto: "¡ES REAL, ES REAL!"
Tomé el celular y lo desbloquee para observar la imágen de ''María'' que tenía como fondo de pantalla y comencé a soltar lágrimas de felicidad-por primera vez en tantos días-
[Jueves 9 de Julio del 2013, 11:00 a.m, una semana desde el castigo]
Estaba sentado en mi computadora pensando en una idea para conseguir el verdadero nombre de ''María''. La idea de publicar su imágen y preguntar su nombre en foros y redes no funcionó como yo esperaba, pero al menos supe que es real, algo me lo decía. De pronto se me ocurrió una brillante idea-al menos, eso creía yo- escribir un libro con la imágen de "María" al principio, colocando la historia de como logré ver la imágen y contando que quería conocerla; incluyendo también lo que sentía por ella y lo que me provocaba en el estómago y corazón al ver su imágen en mi celular cada vez que lo desbloqueaba para ver un mensaje recibido por algún amigo o familiar.
La idea no era mala, si el libro le gustaba a la gente-ya sea por lo que tenía como contenido o porque les parecía tierna y buena la causa-podría tener exito en Venezuela, Latinoamérica y finalmente en el mundo. Pediría que pusieran el libro en idiomas adecuados al país, para que con la fama, estuviese donde estuviese ''María'', pudiera leerlo sin dificultad en su idioma. Me sentía un genio por deducir lo del supuesto Photoshop y por idear el plan imperfecto que se me acababa de ocurrir. En eso, oí la voz de mi madre-que por lo que pude deducir, venía de la cocina. "Fernando, baja un momento por favor".
Mientras bajaba las escaleras le dije a mi madre a través de un grito que iba en camino, al entrar a la cocina me sorprendió su cara al verme, al igual que la de mi padre; en sus rostros había una leve sonrisa y cierta piedad hacia mi persona.
-Hemos decidido-comenzó mi padre, haciendo una pausa y mirando a mi madre- que te quitaremos el castigo. No estuvo bien que golpearas a Francisco, pero si lo que dices es cierto, se lo había ganado por bocón y mira que no es la primera vez que nos dicen que ese chico es arrogante.
Al principio pensé que era una broma de mal gusto, pero tomando en cuenta que no era el momento para una broma así, sonreí y les di las gracias; volví nuevamente a mi habitación para cambiarme e ir a donde Gianfranco y contarle lo ocurrido durante esa semana tan larga.
Capitulo 7: Apoyo.
De camino a la casa de Gianfranco-que quedaba a dos cuadras de mi casa- me topé con Francisco, por desgracia. Me preparé para cualquier ataque que quisiera lanzarme el muy desgraciado, pero entre tantas cosas que imaginé que podría hacerme y que podría hacerle, lo menos que esperaba eran unos buenos días y una sonrisa limpía de sarcasmo o hipocrecía de su parte.
Traté de devolverle los buenos días, pero la voz no me alcanzó para decirlo debido a la sorpresa. Rápidamente me giré y le pedí disculpas-con cierta amargura en la garganta, ya que aún sentía rencor por lo que había dicho en casa de Gianfranco-Francisco no dejaba de sorprenderme; le estreché la mano para culminar las disculpas, éste me la aparto y me ha dado un abrazo y diciendo:
"Las disculpas te las debía yo, no debí decir nada de lo que dije en casa de Gianfranco. Espero sepas perdonarme por mi actitud, más que los golpes me dolío pensar que dejaríamos de ser amigos después de aquello. Si quieres conseguir a esa chica así te cueste el tiempo de tu vida, tienes mi apoyo en ello.. hermano"
Traté de contener las lágrimas y mantener la compostura, pues soy un hombresote-o almenos eso dice mi madre- le dí las gracias y le ofrecí quedarse en mi casa algún día para ver unas peliculas y jugar algún videojuego. Éste aceptó la invitación y siguió su camino, despidiendose con un movimiento de manos. No lo podía creer, nunca habría podido imaginar lo maduro y gentil que se podría comportar Francisco. Seguí caminando hasta la casa de Gianfranco para contarle lo ocurrido la semana que había pasado y adicional a ello contarle lo ocurrido ese mismo día con Francisco.
Capítulo 8: Afrontando la verdad
Al llegar a casa de Gianfranco grité su nombre para que saliera a recibirme, mientras esperaba saqué mi celular para observar la imágen de la hermosa chica que aun no conocía.
-"Sé que estoy cerca de conocerte.. será pronto.."-dije en voz baja.
Por un momento sentí que me perdí en esos ojos verdes que tiene la chica. Alzé la vista cuando oí a Gian invitándome a entrar y guardé el celular; entré, le saludé y nos sentamos a hablar en el sofa de la sala que está cerca de la entrada.
-Tengo tantas cosas que contarte-le dije a Gian, mientras exponía una sonrisa en mi rostro.
-Cuéntame, ¿qué pasó después de tu pelea con Francisco?-dijo Gian mientras revisaba un Pin que le había llegado al celular.
Le conté todo, hasta el más mínimo detalle. Desde lo que averigué sobre Kitty Pryde y su parecido con ''María'', hasta el fúrico encuentro con la madre de Francisco. Al finalizar le conté sobre lo que paso cuando venía de camino a su casa, la disculpa de Francisco que me dejó sorprendido.
-¿Francisco?, ¿pidiendo disculpas?, eso es raro-dijo Gian, sorprendido por lo que acababa de decirle.
-Sí, me he quedado boquiabierto cuando me abrazó-al decir esto Gianfranco me miró con una mirada que insinuaba que eso había sonado muy homosexual.
-El abrazo lo omitiste de tu historia, pilluelo-dijo Gian conteniendo la risa.
-Pensé que no te importaría mucho saberlo-dije entre risas.
Por un momento quedamos en silencio, algo incómodo por cierto. Gianfranco se levantó del sofa y me ofreció entrar para jugar Videojuegos un rato. Mientras jugabamos noté que había algo que Gianfranco quería decirme desde hace rato, algo importante que le incomodaba decir.
-Fer.. no te vayas a molestar-comenzó diciendo Gian.
-Adelante, dilo, no tengo problema-respondí.
-He estado pensándolo-continuó Gian- tal vez no puedas llegar a conocer a la chica... piénsalo, tantas personas en el mundo y ya leiste que alguien dijo que era un PhotoShop. Quizá no es la razón que dices de su parecido con Katty Pryde y la chica de los X-Men, sino que realmente... sí es Photoshop.
Trate de no fruncir el ceño cuando dijo eso, mientras trataba de mantener la voz normal para aclararle algunas cosas.
-Verás.. hay un dicho muy cierto.. ''El que no arriesga, no gana''. No perderé nada con buscarla, más bien podría ganar. En caso tal de que la imágen sea Photoshop, seguiré buscando, ¿quién dice que no hay mujeres así en el mundo, como ella?-sonreí.
Hize una breve pausa para aclarar las ideas y continué:
-Pero, siendo sincero.. sólo quiero conocerla a ella y estar con ella. Hay algo en ella que me cautivó y me tiene preso. No quiero rendirme sin luchar, la buscaré. Tengo el presentimiento de que ella es real y de que nos conoceremos.
Tras decir esto debo admitir que me sentí muy aliviado, pero Gianfranco continuaba insistiendo:
-Fer, está bien lo que quieres hacer, te apoyo, pero debes tener en cuenta de que así como puede ser real y puedes encontrarla, puede que también sea una imagen editada y te lastimes al verificarlo-dijo Gian sutilmente.
-Tienes razón, debo de estar preparado para lo que venga-admití.
Después de esta conversación creo que ambos estabamos más aliviados, así que seguimos jugando videojuegos y al caer la noche me fui a mi casa. De camino a mi casa fui reflexionando todo lo que estaba pasando, tienen razón. Puede ser falsa la imagen, hay muchas personas en el mundo, lo que me dificultaba encontrarla; podría perder todo el tiempo de mi vida buscándola y aun así no encontrarla.
Al llegar en mi casa busqué a mis padres pasa avisar que había llegado, les saludé y nos fuimos a cenar. Al terminar de comer subí a mi habitación y encendí la computadora para revisar cualquier novedad que haya surgido en el transcurso de la tarde. Sinceramente no tenía esperanzas de que los mensajes dijeran algo sobre ''María'', sino de invitaciones para tontos juegos y cosas por el estilo.
-No sé ni para que me molesto-susurré.
Al abrir mi correo, como por arte de magia, lo primero que ví fue un mensaje escrito en Ingles que ponía: ''I know something about the girl of the picture''-Sé algo sobre la chica de la imagen-
A continuación les traduciré directamente lo que dijo el desconocido-su nombre de usuario era DarkSoul- omitiendo el texto en Inglés:
''Hola Fernando, espero estés bien. Te alegrará saber que la chica que has estado buscando es de Dinamarca, al parecer es una modelo. No es profesional en el modelaje, lo toma como Hobbie- según lo que he averiguado- suerte con tu busqueda, espero que te sirva mi información''.
De inmediato le envié una respuesta agradeciéndole mucho su información y bajé hasta la sala para preguntarle a mi padre si había alguna posibilidad de ir a Dinamarca. La unica respuesta fue: ''¿Para qué quieres ir a Dinamarca?''
-Pues verás-respondí- he averiguado que la chica de la imagen que te mostré es de ese país y de verdad deseo conocerla.
Mi papá pensó con detenimiento lo que le había dicho, lo que me había llevado a concluir que diría que sí.
-Verás.. la situación en el país está algo mala a nivel económico y un viaje a Dinamarca de seguro es algo caro. Lo siento Fer, no creo que podamos ir hasta allá sólo para conocerla-explicó mi padre.
Tragé saliva y medí bien lo que iba a decir.
-No es ''sólo'' para conocerla, es para decirle lo que siento por ella y averiguar si es real. Papá esto signifíca mucho para mi, te lo pido, haz algo por mí y vamos a Dinamarca-respondí sintiéndome muy hábil-
Mi padre frunció el ceño y dijo con voz seria:
-Yo no pienso gastar dinero sólo para averiguar sí la chica es real, no viajaremos a ningún lado. No seas terco Fernando, además, ¿tu eres tonto? Hay muchas personas en el mundo, nada te asegura que sea de Dinamarca ni que la vayas a conocer tampoco. Olvídate de ella, es lo mejor que puedes hacer-a partir de aquí agregó enfasis a la frase para dejarme en claro lo que estaba diciendo-por ti y por TODOS.
Me giré, dándole la espalda sin responder nada y subí a mi habitación para acostarme. No podía creer que no pudiese contar con su apoyo. Una vez acostado pensé en lo que me había dicho y entre rabia y dolor decidí: Me olvidaré de ''María''. Tomé el celular, borré la imágen de ''María'' y comencé a llorar, al cabo de unos minutos terminé por quedarme dormido.
Capitulo 9: Tiempo
[2 años luego, 22 de Junio del 2015, 01:30 a.m]
Después de aquella decepcionante conversación con mi padre, hace 2 años, había logrado olvidarme de ''María''-o al menos eso creía- algunas veces me acordaba de ella y me ponía triste por haber tenido que dejar todo así sin más. Faltándome poco para graduarme de secundaria me mudé sólo para ser más independiente y tener más libertades de las que tenía viviendo con mis padres.
Tras haber finalizado secundaria me tomé tres meses de vacaciones y fui a la universidad para buscar un cupo para estudiar Psicología e ir también a la Marina a buscar cupo para ingresar-por si no conseguía quedar dentro de una, me iba a la otra sin perder tiempo alguno- hice todos mis exámenes necesarios para poder entrar y esperé las respuestas. De regreso a mi pequeño apartamento, hice mis maletas y fui a casa de mis padres para visitarles y hospedarme allí hasta conseguir ingresar en la Universidad o en la Marina. Al llegar aparqué el Honda Civic del 2009 que me habían dado mis padres de regalo un mes antes de graduarme y me encaminé hasta la puerta para llamarles y darles la sorpresa.
Que emoción, por fin veré a mis padres después de un tiempo. Al abrirse la puerta me abalancé sobre ellos y les dí un gran abrazo.
-¡Qué grata sorpresa!-exclamó mi madre.
-Por fin nos visitas-dijo mi padre con una mirada seria, la cual interrumpió después con una sonrisa.
Finalmente me invitaron a pasar, volví a mi antigua habitación y me acosté un rato-estaba algo agotado por el viaje, de mi apartamento a la universidad es una hora, de la universidad a la Marina son dos horas más y finalmente entre ir a mi apartamento a buscar mis prendas y otros articulos de necesidad son alrededor de tres horas y media- Al día siguiente fui a visitar a Gianfranco-ya él estaba en la universidad-tenía un semestre más adelantado que yo- para hablar y "actualizarnos" un poco, ya que teníamos algo de tiempo sin hablar. De camino a casa de Gianfranco me conseguí a una amiga de la secundaria muy querida, se llama Jane.
-¡Jane! Hacía tiempo que no te veía, ¿Cómo estás?-le dije mientras le abrazaba.
-Hola Fernando, sí, ha sido bastante tiempo. Pues me ha ido bien, ¿a tí?-respondió Jane, mientras recibía el abrazo.
-Pues ahí, no me quejo. ¿Lograste entrar en la universidad?-pregunté.
-Pues sí, conseguí entrar para estudiar Ingienería Química. Recuérdame... ¿que vas a estudiar en la Universidad?-Respondío Jane con una sonrisa radiante y linda.
-Pues aun estoy buscando cupo, hice el examen de admisión para estudiar Psicología y también en la Marina, a ver si me admiten-respondí.
-Ojalá logres entrar en alguna-en eso saco su celular y revisó la hora- Disculpa, debo irme, quedé con mis padres para visitarles hoy. Tal vez otro día podamos charlar mejor-dijo Jane mientras me abrazaba para despedirse.
Los padres de Jane viven a 6 cuadras de mi casa y a 8 cuadras de la casa de Gianfranco.
-Okey, fue un gusto verte y hablar contigo-le dije mientras le abrazaba fuerte- suerte, saludos a tus padres.
-Con gusto, igualmente-respondío- cuídate mucho.
Esperé a que siguiera caminando, me giré y seguí mi camino. Cuando iba llegando a la casa de Gian noté que había una camioneta nueva muy linda aparcada fuera, me acerqué a la puerta y toqué el timbre. Se abrió la puerta y salió Gianfranco con una chica. Al verme se sorprendió, dió tres pasos hacia mí y me abrazó.
-¡Fer! No te veía en dos años, ¿qué te ha pasado?-dijo Gianfranco con una cara de sorprendido que se notaba a distancia.
-Hola, pues nada, sólo me apliqué más a los estudios y dejé de salir un poco.. a parte de que me mudé, también. ¿Qué me cuentas?-Respondí mientras me separaba del abrazo y le extendía la mano para hacer nuestro antiguo saludo habitual.
-Pues, muchas cosas realmente-se giró y miró a su novia- ella es Victoria, ¿te acuerdas de ella?-dijo Gianfranco sonriente y orgulloso.
Al verla quedé impactado, Victoria era una de las menos "lindas" del salón y ahora.... Lindo rostro, linda figura, que suerte tiene Gianfranco.
-Claro que la recuerdo-me le acerqué y le dí la mano suavemente- ¿qué tal?-pregunté.
Me miró y mientras me extendía la mano quedó pensativa. Al parecer no me reconocía-tal vez sea porque me deje crecer un poco la barba y el cabello- tras un minuto perdida en sus pensamientos logró recordar quien era aquel extraño que se le hacia tan familiar.
-Hola, que bueno verte de nuevo Fer-respondió ella.
-El gusto es mío-enserio es un gusto verla ahora que ha cambiado bastante- ¿Iban saliendo? No quiero molestar.
Gianfranco me miró y dijo:
-Pero es que tu eres tonto, ¿cómo que molestar?. Ven, entremos para charlar un rato- sacó las llaves, abrió la puerta y nos invitó a pasar.
Dejé que Victoria pasara primero y luego entré yo, nos sentamos a hablar hasta que anocheció. Me despedí al notar que era de noche y me devolví a mi casa para cenar y pasar algo de tiempo con mis padres. De camino volví a conseguirme con Jane.
-Bueno, tú como que me estás siguiéndo-le dije al mismo tiempo que le guiñaba un ojo.
-El que me anda siguiendo eres tú-dijo Jane riendo.
-Yo sabía que te hacia falta, me adoras-dije mientras hacia una pose tonta para hacerme el gracioso.
Jane soltó una carcajada y, tal vez por error, dijo:
-La verdad si necesitaba verte-al decir esto noté que en sus mejillaz blancas se iba tornando un color rojo, al igual que yo, se había ruborizado por el comentario.
Me quedé sorprendido sin saber que decir.. traté de organizar mis ideas y lo mejor que pude decir fue:
-Disculpa, tengo el estómago fatal y voy algo apresurado.
-Ah, entiendo, nos vemos luego-dijo Jane mientras mantenía una sonrisa forzada.
Me giré rápidamente y susurré: "Tengo que ser tonto definitivamente". Seguí caminando a paso apresurado hasta la casa de mis padres, cenamos, charlamos durante un rato y finalmente me fui a dormir.
En el transcurso de esa noche no logré dormir bien y, en caso de que pudiese,me despertaba al instante. No podía de dejar en las palabras de Jane en nuestra incómoda conversación. Me levanté a mirar por la ventana-me gustaba mucho hacerlo cuando no podía dormir- y distraerme un poco.
<<Tal vez no sea lo que creas, tal vez malinterpretaste la situación>>-dije hacia mi interior, tratando de hallar una explicación.
Me quedé profundamente concentrado en el paisaje que tenía enfrente. Una calle no muy ancha, pero lo suficiente como para jugar buenos partidos de fútbol-en ese instante recordé aquellos tiempos cuando jugabamos al futbol callejero unos amigos, Gianfranco y yo- a la derecha había un árbol de <<Támarindo Chino>>, o al menos así les llamaba mi papá. A la izquierda, a la misma hora de siempre- a las 09:00 p.m- siempre salían el Señor Johnson y la Señora Johnson, una pareja de sesenta años de edad y cuarenta y tres años de casados- a caminar bajo el esplendor de la Luna, ayudados también de las tenues luces de los farones que habían a la par de cada acera de la calle.
También recordé las veces que jugabamos Kicking Ball y enviábamos sin intensión el balón a casa de la señora Madison. Como siempre, la muy amable señorita de ochenta y tantos años de edad salía a recibirnos con insultos, advertensias y amenazas si volvíamos a lanzar un balón a su patio. Finalmente se cansaba de insultarnos a nosotros y a nuestras madres y nos lanzaba el balón con la fuerza de un jugador de Baseball por encima de su reja hasta la calle. Amablemente le dabamos las gracias, pedíamos perdón por las molestias y nos ibamos a jugar nuevamente.
-Tantas cosas que viví aquí-susurré con gran nostalgia.
Este vecindario siempre fue el lugar perfecto para jugar a las escondidas. Tantos lugares y casas donde esconderte, como la casa "Embrujada", por ejemplo. La casa de una ancianita que había fallecido hace años ya, cada vez que entrabamos sentíamos que alguien seguía viviendo ahí-de hecho, se podían escuchar como chocaban entre sí algunas ollas y otros utencilios de cocina si ponías atención- siempre que oíamos la más mínima cosa gritabamos: ¡FANTASMA! y salíamos corriendo despavoridos.
Tras haber recordado tantas cosas sentí que el sueño se iba apoderando de mí y me lancé en mi cómoda cama.
Capitulo 9: Tiempo
[2 años luego, 22 de Junio del 2015, 01:30 a.m]
Después de aquella decepcionante conversación con mi padre, hace 2 años, había logrado olvidarme de ''María''-o al menos eso creía- algunas veces me acordaba de ella y me ponía triste por haber tenido que dejar todo así sin más. Faltándome poco para graduarme de secundaria me mudé sólo para ser más independiente y tener más libertades de las que tenía viviendo con mis padres.
Tras haber finalizado secundaria me tomé tres meses de vacaciones y fui a la universidad para buscar un cupo para estudiar Psicología e ir también a la Marina a buscar cupo para ingresar-por si no conseguía quedar dentro de una, me iba a la otra sin perder tiempo alguno- hice todos mis exámenes necesarios para poder entrar y esperé las respuestas. De regreso a mi pequeño apartamento, hice mis maletas y fui a casa de mis padres para visitarles y hospedarme allí hasta conseguir ingresar en la Universidad o en la Marina. Al llegar aparqué el Honda Civic del 2009 que me habían dado mis padres de regalo un mes antes de graduarme y me encaminé hasta la puerta para llamarles y darles la sorpresa.
Que emoción, por fin veré a mis padres después de un tiempo. Al abrirse la puerta me abalancé sobre ellos y les dí un gran abrazo.
-¡Qué grata sorpresa!-exclamó mi madre.
-Por fin nos visitas-dijo mi padre con una mirada seria, la cual interrumpió después con una sonrisa.
Finalmente me invitaron a pasar, volví a mi antigua habitación y me acosté un rato-estaba algo agotado por el viaje, de mi apartamento a la universidad es una hora, de la universidad a la Marina son dos horas más y finalmente entre ir a mi apartamento a buscar mis prendas y otros articulos de necesidad son alrededor de tres horas y media- Al día siguiente fui a visitar a Gianfranco-ya él estaba en la universidad-tenía un semestre más adelantado que yo- para hablar y "actualizarnos" un poco, ya que teníamos algo de tiempo sin hablar. De camino a casa de Gianfranco me conseguí a una amiga de la secundaria muy querida, se llama Jane.
-¡Jane! Hacía tiempo que no te veía, ¿Cómo estás?-le dije mientras le abrazaba.
-Hola Fernando, sí, ha sido bastante tiempo. Pues me ha ido bien, ¿a tí?-respondió Jane, mientras recibía el abrazo.
-Pues ahí, no me quejo. ¿Lograste entrar en la universidad?-pregunté.
-Pues sí, conseguí entrar para estudiar Ingienería Química. Recuérdame... ¿que vas a estudiar en la Universidad?-Respondío Jane con una sonrisa radiante y linda.
-Pues aun estoy buscando cupo, hice el examen de admisión para estudiar Psicología y también en la Marina, a ver si me admiten-respondí.
-Ojalá logres entrar en alguna-en eso saco su celular y revisó la hora- Disculpa, debo irme, quedé con mis padres para visitarles hoy. Tal vez otro día podamos charlar mejor-dijo Jane mientras me abrazaba para despedirse.
Los padres de Jane viven a 6 cuadras de mi casa y a 8 cuadras de la casa de Gianfranco.
-Okey, fue un gusto verte y hablar contigo-le dije mientras le abrazaba fuerte- suerte, saludos a tus padres.
-Con gusto, igualmente-respondío- cuídate mucho.
Esperé a que siguiera caminando, me giré y seguí mi camino. Cuando iba llegando a la casa de Gian noté que había una camioneta nueva muy linda aparcada fuera, me acerqué a la puerta y toqué el timbre. Se abrió la puerta y salió Gianfranco con una chica. Al verme se sorprendió, dió tres pasos hacia mí y me abrazó.
-¡Fer! No te veía en dos años, ¿qué te ha pasado?-dijo Gianfranco con una cara de sorprendido que se notaba a distancia.
-Hola, pues nada, sólo me apliqué más a los estudios y dejé de salir un poco.. a parte de que me mudé, también. ¿Qué me cuentas?-Respondí mientras me separaba del abrazo y le extendía la mano para hacer nuestro antiguo saludo habitual.
-Pues, muchas cosas realmente-se giró y miró a su novia- ella es Victoria, ¿te acuerdas de ella?-dijo Gianfranco sonriente y orgulloso.
Al verla quedé impactado, Victoria era una de las menos "lindas" del salón y ahora.... Lindo rostro, linda figura, que suerte tiene Gianfranco.
-Claro que la recuerdo-me le acerqué y le dí la mano suavemente- ¿qué tal?-pregunté.
Me miró y mientras me extendía la mano quedó pensativa. Al parecer no me reconocía-tal vez sea porque me deje crecer un poco la barba y el cabello- tras un minuto perdida en sus pensamientos logró recordar quien era aquel extraño que se le hacia tan familiar.
-Hola, que bueno verte de nuevo Fer-respondió ella.
-El gusto es mío-enserio es un gusto verla ahora que ha cambiado bastante- ¿Iban saliendo? No quiero molestar.
Gianfranco me miró y dijo:
-Pero es que tu eres tonto, ¿cómo que molestar?. Ven, entremos para charlar un rato- sacó las llaves, abrió la puerta y nos invitó a pasar.
Dejé que Victoria pasara primero y luego entré yo, nos sentamos a hablar hasta que anocheció. Me despedí al notar que era de noche y me devolví a mi casa para cenar y pasar algo de tiempo con mis padres. De camino volví a conseguirme con Jane.
-Bueno, tú como que me estás siguiéndo-le dije al mismo tiempo que le guiñaba un ojo.
-El que me anda siguiendo eres tú-dijo Jane riendo.
-Yo sabía que te hacia falta, me adoras-dije mientras hacia una pose tonta para hacerme el gracioso.
Jane soltó una carcajada y, tal vez por error, dijo:
-La verdad si necesitaba verte-al decir esto noté que en sus mejillaz blancas se iba tornando un color rojo, al igual que yo, se había ruborizado por el comentario.
Me quedé sorprendido sin saber que decir.. traté de organizar mis ideas y lo mejor que pude decir fue:
-Disculpa, tengo el estómago fatal y voy algo apresurado.
-Ah, entiendo, nos vemos luego-dijo Jane mientras mantenía una sonrisa forzada.
Me giré rápidamente y susurré: "Tengo que ser tonto definitivamente". Seguí caminando a paso apresurado hasta la casa de mis padres, cenamos, charlamos durante un rato y finalmente me fui a dormir.
En el transcurso de esa noche no logré dormir bien y, en caso de que pudiese,me despertaba al instante. No podía de dejar en las palabras de Jane en nuestra incómoda conversación. Me levanté a mirar por la ventana-me gustaba mucho hacerlo cuando no podía dormir- y distraerme un poco.
<<Tal vez no sea lo que creas, tal vez malinterpretaste la situación>>-dije hacia mi interior, tratando de hallar una explicación.
Me quedé profundamente concentrado en el paisaje que tenía enfrente. Una calle no muy ancha, pero lo suficiente como para jugar buenos partidos de fútbol-en ese instante recordé aquellos tiempos cuando jugabamos al futbol callejero unos amigos, Gianfranco y yo- a la derecha había un árbol de <<Támarindo Chino>>, o al menos así les llamaba mi papá. A la izquierda, a la misma hora de siempre- a las 09:00 p.m- siempre salían el Señor Johnson y la Señora Johnson, una pareja de sesenta años de edad y cuarenta y tres años de casados- a caminar bajo el esplendor de la Luna, ayudados también de las tenues luces de los farones que habían a la par de cada acera de la calle.
También recordé las veces que jugabamos Kicking Ball y enviábamos sin intensión el balón a casa de la señora Madison. Como siempre, la muy amable señorita de ochenta y tantos años de edad salía a recibirnos con insultos, advertensias y amenazas si volvíamos a lanzar un balón a su patio. Finalmente se cansaba de insultarnos a nosotros y a nuestras madres y nos lanzaba el balón con la fuerza de un jugador de Baseball por encima de su reja hasta la calle. Amablemente le dabamos las gracias, pedíamos perdón por las molestias y nos ibamos a jugar nuevamente.
-Tantas cosas que viví aquí-susurré con gran nostalgia.
Este vecindario siempre fue el lugar perfecto para jugar a las escondidas. Tantos lugares y casas donde esconderte, como la casa "Embrujada", por ejemplo. La casa de una ancianita que había fallecido hace años ya, cada vez que entrabamos sentíamos que alguien seguía viviendo ahí-de hecho, se podían escuchar como chocaban entre sí algunas ollas y otros utencilios de cocina si ponías atención- siempre que oíamos la más mínima cosa gritabamos: ¡FANTASMA! y salíamos corriendo despavoridos.
Tras haber recordado tantas cosas sentí que el sueño se iba apoderando de mí y me lancé en mi cómoda cama.
Capítulo 10: Mi vocación
A la mañana siguiente me levanté muy cansado. Sin ver la hora me duché, tomé mi desayuno, me arreglé y tomé las llaves del vehículo para ir a buscar mis resultados de la prueba de admisión. Al entrar en el vehículo y encenderlo vi que eran las once.
-¡Las once!-Exclamé.
Rápidamente arranqué hasta la universidad. Durante el camino hasta la universidad seguía sin poder dejar de pensar en lo que había dicho Jane, así que para distraerme tomé un cd de Slipknot y comencé a oirlo. A medio camino me detuve en un centro comercial para comprar algo de beber y comer para la larga tarde que me esperaba.
Volví al vehículo, coloqué lo que había comprado en el asiento del acompañante-a mi derecha- me abroché el cinturón y arranqué hasta la universidad. Al cabo de veinte minutos llegué hasta mi destino y aparqué en el estacionamiento de la universidad.
-Por fin, llegué-dije mientras caminaba con muchas ansias hasta la entrada de la universidad.
Justo al lado de la puerta de entrada tienen una cartelera con noticias y los resultados de las pruebas. Me acerqué para ver más de cerca los resultados y me ayudé con el dedo índice para conseguir más rápido las calificaciones.
-Veamos... Amanda... Carlos... ¡Fernando!-dije con gran emoción.
Había quedado en la décima posición con 18 puntos-en mi país las calificaciones son del 1 al 20, si sacas menos de 10 estás mal- y había logrado entrar para estudiar psicología. Dando saltos de emoción me dirigí a mi vehículo para ver los resultados de admisión de la Marina.
Una vez de camino a la Marina extendí mi mano hacia la derecha y tomé unas frituras que había comprado. Las comí con mucho apetito ya que tenía ansiedad. Tomé mi celular y llamé a mi madre para darle la noticia.
-¿Aló?-preguntó mi madre al otro lado de la linea
-No logré quedar en Psicología-dije con tono de tristeza-saqué 02 puntos.
-¡¿Pero cómo has podido sacar tan poco?-exclamó mi madre.
-Gracias a Dios no estamos en persona, me mataría de ser así-pensé
-Es una broma-dije con tono burlón- logré quedar con 18 puntos.
-Que buen susto me has dado tonto, felicidades. Nos vemos en la noche para celebrar-dijo mi madre con gran felicidad- Ya quiero darle la noticia a tu padre.
-Okey, nos vemos. Voy a buscar los resultados de la Marina-al decir esto colgué e introduje mi celular en el bolsillo del pantalón nuevamente.
Capitulo 11: Lo inesperado.
De camino a la Marina había embotellamiento por la hora-el reloj marcaba las 02:10 p.m- normalmente a esa hora había tráfico porque muchas personas volvían de sus trabajos o a sus trabajos. Noté que tenía grabada en mi rostro una gran sonrisa por haber ingresado en la universidad con buenta nota y además estar de décimo en la lista.
-De regreso pasaré a casa de los padres de Jane para darle la noticia y aclarar lo de ayer-me dije mientras pensaba como iniciar la conversación.
Después de media hora en el embotellamiento logré llegar a la Marina y averiguar si pude ingresar en ella o no. Me adentré en aquella academia con cierta emoción-desde pequeño me han gustado las fuerzas armadas- y escruté con la mirada mis alrededores. Era un pasillo de al menos 10 metros de largo, a mi derecha podía ver algunas puertas con su respectivo cartel que le avisaba al personal a que cuarto estaba accediendo-además de algunos cuadros con los rostros de Personajes Históricos e Ilustres- y a mi izquierda pude ver más puertas nuevamente y la cartelera que contenía avisos, publicidad y por supuesto, la lista de notas y personas que habían logrado quedar.
Me acerqué temiendo no haber quedado. Me incliné hacia la cartelera para ver mejor y, así como en la universidad, usé mi dedo índice para ayudarme a conseguir mi nombre más rápido. Al encontrarlo noté que las notas se dividían, lógicamente, en tres columnas bien trazadas: <<Examen psicológico, examen físico y examen teórico>> Había sacado 15/20 en el primero, 19/20 en el segundo y 10/20 en el tercero. En pocas palabras, estaba dentro.
Me aventuré hasta la recepción para perdir información sobre cuando empezábamos y ese tipo de cosas. Después de haberme informado regresé al vehículo, lo encendí y me puse en marca para volver a casa-esta vez sin avisarle a mi mamá si había conseguido entrar o no- vi el tablero del auto para saber la hora.
-Faltan diez para las tres, más lo que vaya a tardar en ir a casa, posiblemente llegue a las 4-pensé mientras sacaba cuentas de la hora de mi llegada.
El camino estaba más despejado de lo que imaginaba, no habían muchos autos que causaran embotellamientos. Visualizé por el retrovisor que detrás tenía un camión-cargado, aparentemente, de troncos que medían entre seis y diez metros de largo. Volví a fijar la vista en frente y seguí conduciendo por el canal lento. De pronto sentí una vibración en mi pierna derecha, así que-instintivamente- introduje mi mano en mi bolsillo derecho del pantalón y saqué mi teléfono; atendí la llamada y coloqué el auricolar en mi oreja.
-¿Diga?-pregunté, sin saber quien llamaba.
-¿Cómo te ha ido?-reconocí la voz que estaba al otro lado de la linea, por un momento quedé sin palabras.
-¿Jane?-pregunté, deseando no haberme equivocado al decir el nombre sin pensarlo.
-¡Sí!, disculpa si te interrumpo-a juzgar por su tono de voz, estaba feliz y yo desconocía el por qué- es que he pasado por tu casa para saludarte y decirte algo, pero tus padres me han dicho que salistes a buscar los resultados de tus exámenes de admisión. Por ahí me han dicho que lograstes ingresar en Psicología, ¡felicidades!-exclamó Jane con mucha emoción.
Quedé mudo por un momento, había ido hasta allá para decirme algo.. ¿qué sería?
-¿Fer?-preguntó Jane cambiando su tono de voz.
-Sí, aquí estoy. He salido bien en ambas pruebas, gracias por preocuparte y por haberme llamado. ¿De qué quieres hablar?-al preguntar esto el corazón empezó a acelerarse dando grandes patadas en mi pecho.
-Pues..-por un momento hubo un silencio no muy largo pero incómodo en la linea- aquí te digo.. es algo que he querido decirte hace un tiempo.
El corazón me dió un vuelco al oir esto y mecánicamente respondí:
-Muero por saber que será-en ese instante vi por el retrovisor nuevamente para visualizar al camión de los troncos. No estaba y no me había percatado si me había alcanzado así que volví a fijar mi vista en frente.
Al hacer esto no reaccioné debidamente... Un vehículo que estaba apresurado e intento cambiar del canal rápido al lento para pasar a un vehículo y volverse a su respectivo canal; rápidamente giré el volante en dirección contraria-hacia la derecha- e intenté frenar. Todo sucedió tan rápido que al hacerlo vi que ahí, justo en la dirección en la que bruscamente había girado, estaba el camión cargado con troncos.
Frené, pero ya era tarde. En ese instante un Chevrolet Cruze había impactado contra mi en la parte delantera del vehículo, lo que hizo que perdiese el control y girara en circulos hasta el camión. Finalmente impacté en la parte trasera del camión, giré el volante y me descarrilé de la carretera. Había roto la valla de seguridad que había en los bordes de la carretera y caí en una zanja empinada. En la bajada el auto comenzó a dar vueltas, causando que me diera muchos golpes en el craneo y otras partes de mi cuerpo, cuando llegué al final de la empinada asesté contra el suelo con mucha fuerza y golpee mi frente contra el volante; luego el golpe causó un rebote y me golpee en la nuca contra el apoyo de la cabeza del asiento que tenía detrás... deje de ver lo que ocurría a partir de ese momento..
De pronto me encontré en un hospital, desconcertado, miré hacia mi derecha y sólo pude ver las cortinas que te separan de los demás pacientes. Giré hacia la izquierda y pude ver como unos doctores intentaban desesperadamente revivir a un paciente que, al parecer, había sufrido un paro cardiaco, por lo que pude observar. Traté de levantarme de la camilla pero fue inutil.
-Enfermera, ¿que sucedió?-pregunté en vano pues la enfermera había pasado con mucha prisa de largo hacia el paciente que sufría el paro cardiaco.
Por un momento sentí curiosidad de lo que estaba pasando, pero cada vez que trataba de levantarme sentía un dolor horrible en las costillas y en el brazo izquierdo.
De pronto observé el televisor que estaba en la pared con el canal de las noticias puesto. Puse detallada atención a la noticia. Una chica estaba informando que un Honda Civic del año 2008, color negro, se había descarrilado de la carretera tras haber impactado con dos vehículos más. Tras decir esto colocaron una imágen del vehículo. Estaba muy deteriorado por el accidente.
-Se parece a mucho a mí...
De pronto desperté, estaba acostado en una camilla y dos paramédicos me estaban tomando los signos vitales y revisando que no estuviera gravemente herido. Traté de girar la vista por mis alrededores y observar donde estaba. Pude ver mucha gente observando por encima de la zanja, más abajo las marcas de las llantas por la empinada llena de cesped y por ultimo.. mi vehículo completamente deteriorado. Nuevamente quedé inconciente... Volví a despertar en la camilla.
..Vehículo-completé la frase.
Esta vez observé que no había nadie a mi izquierda. Al parecer se habían llevado al pobre que había sufrido un infarto. De pronto se abrió la cortina que me separaba del otro paciente que estuviese a mi lado y vi a un muchacho jóven, con una tez morena. Cabello corto y castaño con ojos verdes claros. Estaba vestido completamente de blanco y tenía un aire de pureza a su alrededor.
-Tuvo suerte-dijo el desconocido.
-¿Quién, suerte por qué?-pregunté exaltado.
-Pues tú. Tuviste un accidente, luego un paro cardiaco, pero ya estás bien-respondío con una voz serena y confortante.
-Pero... ¿cómo pude haber sido yo?-pregunté muy extrañado- si el que había sufrido el infarto es el que tenía al lado.
-¿Estás seguro de ello?-me miró con incredulidad
-Claro, yo mismo vi como reanimaban al pobre-respondí de manera brusca.
El desconocido se acercó hasta la camilla donde había estado el muchacho que sufrió el paro cardiaco, tomó la carpeta con el historial de la camilla, se acercó a mi y me mostró dicha carpeta.
<<Paciente: Fernando Do Rosario. Accidente de transito, paro cardiaco y lesiones en costillas y brazo izquierdo>> -leí con impresión.
-Pero.. como es posible.. si yo he visto como le reanimaban..
-Lo que vistes desde tu alma era tu cuerpo-respondió aquél muchacho- ahora despierta, que te necesitan en tu cuerpo.
De pronto abrí los ojos y observé a muchas personas a mi alrededor, no podía moverme; también alcanzé a ver que estaba mi madre llorando y preguntando que había ocurrido y mi padre detrás, tranquilizandole. Seguí aturdido y casi no podía oir bien lo que decían. Entre algunas cosas logre atajar:
<<Ya lo estabilizamos, abran paso, llevenlo a la sala de operaciones>>
Intenté levantarme, pero me sostenían unas correas en los pies y pecho. Se me acercó un médico y me dijo que había sufrido un accidente de transito, que me iban a operar porque tenía costillas rotas y el brazo izquierdo aparentemente roto. Seguido de decir esto me colocó una mascarilla que cubría mi nariz y boca. Empecé a notar que mis ojos se sentían pesados hasta que quedé profundamente dormido.
Nuevamente me encontraba con el muchacho desconocido, esta vez sentado en la camilla.
-Vaya alboroto tienen allí, ¿Eh?-me dijo
-Sí, al parecer-respondí, confundido.
-Me llamo Gabriel-me extendió la mano-te he sacado del vehículo y llamé a la ambulancia.
Le extendí la mano, la sostuvo con fuerza por unos instantes y me soltó.
-Muchas gracias, te debo una-intenté agradecer con apenas un hilo de voz.
-No ha sido nada, debo irme. Me esperan en otros lugares- empezó a caminar hacia una puerta mientras decía esto y se marchó.
-Espera... ¿qué lugares? ¿quién espera?-pregunté muy extrañado.
No respondió....
Capitulo 12: Milagro
Abrí los ojos, miré hacia mi alrededor. Estaba sólo. Me costó adaptar la vista a la luz-alguien había dejado las ventanas abiertas- justo en frente de mí había un televisor parecido al de mi <<sueño>>. Estaba en la habitación de alguna clínica en la que nunca había estado antes, desconcertado sobre lo ocurrido y por ocurrir. Intenté moverme, pero fue en vano, cada intento de movimiento era doloroso; escruté meticulosamente la habitación en busqueda de mis pertenencias, terminé por verlas en una poltrona que había cerca de la puerta.
De pronto se abrió la puerta y entró una enfermera con un doctor. La enfermera trajo algunas pildoras para el dolor y agua, mientras que el doctor le sostenía la puerta a alguien. Tras breves segundos entraron mis padres, al parecer alegres de verme-con vida- y el doctor cerró la puerta.
-Muy bien, ¿cómo te sientes?-preguntó el doctor dirigiéndome una mirada agradable.
-No me quejo-respondí mientras trataba de extenderle la mano.
-Has tenido mucha suerte-soltó la enfermera- alguien te ha sacado del vehículo y ha llamado a emergencias. Nadie sabe quién es hasta los momentos.
-Fácil, es Gabriel-respondí con tono de sabiondo.
-Bueno..-el doctor quedó en silencio- es difícil saberlo. ¿Recuerdas que sucedió?
Me dí un tiempo para resumir todo y obviar la parte en que hablaba por teléfono mientras conducía y finalmente dije:
-Estaba conduciendo y tenía detrás un camión cargado con troncos. Mientras veía al camión me distraje pensando y cuando volví la vista al frente algun idiota cambió del canal rápido al lento para pasar a otro vehículo y reincorporarse a su debido canal luego, al ver que casi se estrella conmigo giré el volante para evitarlo. Al hacer esto no me había percatado de que el camión cargado con troncos ya me había alcanzado y traté de evitarlo, pero era tarde; un Cruze se estrello en la parte delantera de mi vehículo causando que perdiera el control, impacté contra el camión y finalmente me descarrilé del camino hasta llegar al final de la zanja.
-Lo curioso es que los paramédicos aseguran que allí no había nadie a esa hora intentando ayudarte-dijo el doctor con cierta intriga.
-Pero.. es imposible, tras cortos lapsos de tiempo visualizé como me montaban en la camilla y por encima de la zanja alcancé a ver gente observando lo ocurrido-traté de dar una explicación al enigma- es más, Gabriel fue el que me sacó del vehículo y llamó a emergencias.
-Los paramédicos también dijeron que recibieron la llamada de un desconocido, al parecer no quiso dar su nombre. Sólo la ubicación. Posiblemente por la situación en la que te encontrabas tu cuerpo liberó adrenalina y conseguistes fuerzas para salir del vehículo y llamar a emergencias, pero no tuviste tiempo suficiente para dar tu nombre-explicó el doctor.
-Tiene razón-mentí, seguía estando seguro de que había sido Gabriel quien me había salvado, era sin duda Un Angel de la Guarda- tal vez imaginé cosas.
-Todo te pasa por descuidado-dijo en forma burlona mi padre- debí enseñarte a conducir en vez de dejar que tu madre lo hiciera.
-Cállate, los accidentes suceden-replicó mi madre.
Al día siguiente me dieron de alta. Debía guardar reposo por dos meses, es decir, no podía hacer nada de nada. Esto implicaba no ir a la universidad ni a la Marina en ese transcurso de tiempo.
<<Así tendré tiempo de elegir que quiero ser, Militar o Psicólogo>> -Me decía, aun indeciso de cual carrera elegir.
Me dieron de alta alrededor de las 9:00 a.m del día siguiente y de camino a casa tardamos una hora. Llegué exhausto sin saber porque.
Una vez en casa, mis padres me colocaron en la silla de ruedas y me llevaron a la sala a esperar mientras mi papá aparcaba el carro y mi mamá se cambiaba. Finalmente entre mi padre y mi madre me subieron hasta mi habitación, sosteniéndome con sus hombros uno de cada lado.
-Ahí vamos-dijo mi papá al llegar a la habitación-ya era hora.
-A ver si dejas de comer y haces ejercicio-se burlaba mi mamá mientras me llevaban a la cama a descansar.
Realmente estaba equivocada. Pesaba 70 Kilos y medía 1,90 metros-además de que estaba ejercitando antes de salir de la secundaria- pero eso ya son otras cosas. Le pedí a mis padres que me alcanzaran el control de la videoconsola y que la encendieran por mi. Comencé a jugar videojuegos para distraerme y esperar el almuerzo, estaba hambriento.
Abrí los ojos, miré hacia mi alrededor. Estaba sólo. Me costó adaptar la vista a la luz-alguien había dejado las ventanas abiertas- justo en frente de mí había un televisor parecido al de mi <<sueño>>. Estaba en la habitación de alguna clínica en la que nunca había estado antes, desconcertado sobre lo ocurrido y por ocurrir. Intenté moverme, pero fue en vano, cada intento de movimiento era doloroso; escruté meticulosamente la habitación en busqueda de mis pertenencias, terminé por verlas en una poltrona que había cerca de la puerta.
De pronto se abrió la puerta y entró una enfermera con un doctor. La enfermera trajo algunas pildoras para el dolor y agua, mientras que el doctor le sostenía la puerta a alguien. Tras breves segundos entraron mis padres, al parecer alegres de verme-con vida- y el doctor cerró la puerta.
-Muy bien, ¿cómo te sientes?-preguntó el doctor dirigiéndome una mirada agradable.
-No me quejo-respondí mientras trataba de extenderle la mano.
-Has tenido mucha suerte-soltó la enfermera- alguien te ha sacado del vehículo y ha llamado a emergencias. Nadie sabe quién es hasta los momentos.
-Fácil, es Gabriel-respondí con tono de sabiondo.
-Bueno..-el doctor quedó en silencio- es difícil saberlo. ¿Recuerdas que sucedió?
Me dí un tiempo para resumir todo y obviar la parte en que hablaba por teléfono mientras conducía y finalmente dije:
-Estaba conduciendo y tenía detrás un camión cargado con troncos. Mientras veía al camión me distraje pensando y cuando volví la vista al frente algun idiota cambió del canal rápido al lento para pasar a otro vehículo y reincorporarse a su debido canal luego, al ver que casi se estrella conmigo giré el volante para evitarlo. Al hacer esto no me había percatado de que el camión cargado con troncos ya me había alcanzado y traté de evitarlo, pero era tarde; un Cruze se estrello en la parte delantera de mi vehículo causando que perdiera el control, impacté contra el camión y finalmente me descarrilé del camino hasta llegar al final de la zanja.
-Lo curioso es que los paramédicos aseguran que allí no había nadie a esa hora intentando ayudarte-dijo el doctor con cierta intriga.
-Pero.. es imposible, tras cortos lapsos de tiempo visualizé como me montaban en la camilla y por encima de la zanja alcancé a ver gente observando lo ocurrido-traté de dar una explicación al enigma- es más, Gabriel fue el que me sacó del vehículo y llamó a emergencias.
-Los paramédicos también dijeron que recibieron la llamada de un desconocido, al parecer no quiso dar su nombre. Sólo la ubicación. Posiblemente por la situación en la que te encontrabas tu cuerpo liberó adrenalina y conseguistes fuerzas para salir del vehículo y llamar a emergencias, pero no tuviste tiempo suficiente para dar tu nombre-explicó el doctor.
-Tiene razón-mentí, seguía estando seguro de que había sido Gabriel quien me había salvado, era sin duda Un Angel de la Guarda- tal vez imaginé cosas.
-Todo te pasa por descuidado-dijo en forma burlona mi padre- debí enseñarte a conducir en vez de dejar que tu madre lo hiciera.
-Cállate, los accidentes suceden-replicó mi madre.
Al día siguiente me dieron de alta. Debía guardar reposo por dos meses, es decir, no podía hacer nada de nada. Esto implicaba no ir a la universidad ni a la Marina en ese transcurso de tiempo.
<<Así tendré tiempo de elegir que quiero ser, Militar o Psicólogo>> -Me decía, aun indeciso de cual carrera elegir.
Me dieron de alta alrededor de las 9:00 a.m del día siguiente y de camino a casa tardamos una hora. Llegué exhausto sin saber porque.
Una vez en casa, mis padres me colocaron en la silla de ruedas y me llevaron a la sala a esperar mientras mi papá aparcaba el carro y mi mamá se cambiaba. Finalmente entre mi padre y mi madre me subieron hasta mi habitación, sosteniéndome con sus hombros uno de cada lado.
-Ahí vamos-dijo mi papá al llegar a la habitación-ya era hora.
-A ver si dejas de comer y haces ejercicio-se burlaba mi mamá mientras me llevaban a la cama a descansar.
Realmente estaba equivocada. Pesaba 70 Kilos y medía 1,90 metros-además de que estaba ejercitando antes de salir de la secundaria- pero eso ya son otras cosas. Le pedí a mis padres que me alcanzaran el control de la videoconsola y que la encendieran por mi. Comencé a jugar videojuegos para distraerme y esperar el almuerzo, estaba hambriento.
Capitulo 13: Confesión
A las 3:30 p.m entró mi papá a mi habitación avisándome que tenía visitas. Tras decir esto entró Jane, por un momento sentí que me faltaba la respiración y el corazón me dio un golpe en seco en el pecho; traté de tomar aire y saludar.
-Hola Jane, ¿Qué tal?-pregunté, algo nervioso.
-¡Hola! Bien. ¿Tú como te sientes? ¿Necesitas algo?-dijo Jane, con tono alegre como siempre.
En ese momento mi padre abandonó la habitación y dejó cerrada la puerta.
-Estoy bien, lesionado pero bien-respondí tratando de ser gracioso- bueno, necesito que me des un abrazo.
Por un momento Jane vaciló, sorprendida por la inesperada petición.
-Está bien-se acercó hasta mí y me abrazo- cómo te gustan mis abrazos, ¿eh?.
-¿A quién no?-respondí mientras la invitaba a sentarse en la silla que estaba al lado de mi cama.
Aceptó la invitación y se sentó, a mi lado.
-¿Recuerdas que quería decirte algo?-soltó Jane, su tono se volvió serio.
El corazón comenzó a latirme cada vez más rápido, sentí el sudor recorrer mis mejillas.
-Pues sí-traté de calmarme- ¿qué era?
-No vine hasta aquí sólo por ver a mis padres-hizo una pausa, lo siguiente que iba a decir parecía difícil de confesar- realmente quería verte. Me atraes.
Quedé en blanco, no sabía que responder. Mi mejor amiga de secundaria, la más linda del salón, ahí.. confesándome su amor.
Cuando estaba por decir algo, continuó ella.
-Realmente esto no es nuevo, me atraes desde que te conocí. A comienzos de Secundaria-explicó Jane.
-Me has dejado sin palabras-le dije, tomándole de la mano- pero...
Al oír ese horrible <<pero>>-que nunca faltaba en alguna conversación para dar una mala noticia- noté que se le salían las lágrimas.
Dejé de hablar, no hacía falta decir más nada. Le sequé las lagrimas y le tomé de ambas manos; le hize una señal para que se acercara para otro <<abrazó>> y sucedió... un momento.. raro, el más inesperado de mi vida... La besé por primera vez.
El beso duró una dulce e inacabable eternidad, pero lastimosamente fueron treinta segundos. Nada más.
-Vaya.. tú..-balbuceó Jane- me besaste.
-Sí...-sentí que mi corazón estaba dejando de palpitar rápidamente y el sudor había parado de escurrirse sobre mí- lo hize.
Jane se levantó de la silla y se aproximó hasta la puerta.
-Debo irme-dijo, tímida- tengo que salir.
-Adios, gracias por visitarme-no podía creerlo, se iba, así sin más.
Abrió la puerta, avanzó hasta las escaleras y la cerró. Mi habitación estaba en silencio y yo me preguntaba si había sido un error besarle. De pronto se abrió la puerta de golpe y Jane se lanzó sobre mí y me besó nuevamente.
-Te amo-alcanzó a decir ella.
Mis pensamientos quedaron en cero en ese momento. Mientras rozabamos nuestros labios le abracé, no quería dejarla ir, pero ella se levantó, me miró con mucho cariño y se mordía los labios.
Por un momento el tiempo se detuvo y quedaba ella nada más a mi vista. Ese cabello rubio y radiante como el sol. Su tez blanca y perfecta. Los labios que recién había besado eran carnosos y atractivos. Sus ojos eran grises como la niebla, me perdía en ellos, tenían un hechizo que me llamaba hasta ella y me atrapaba. Tenía una excelente figura, delgada y sexy. Sin saberlo... me atraía-o eso creía-mi mejor amiga.
-Nos vemos luego-se despidió, apartando la vista por un instante.
-Nos vemos..-dije, estaba sorprendido aun, no podía creerlo.
La puerta se cerró y en mis pensamientos estaba unicamente la escena del beso. Fue genial.
Pasé la noche en vela, no sabía exactamente el porque ella había esperado tanto tiempo para declararme su amor y eso no me dejaba dormir. Pensé repetidas veces que sucedería si cometía un error y la lastimaba, dejaríamos de ser amigos. Agregándole también que no sabía que carrera tomar, ya que ambas me apasionaban mucho y me resultaba difícil abandonar una por otra. Terminé por dormirme excesivamente tarde-alrededor de las 5:00 a.m- y levantarme aun más tarde.
A la hora del almuerzo mi padre me ayudó a levantarme de la cama, cepillarme e ir a tomar mi almuerzo. Dios, cada movimiento me era dolorozo. No podía imaginar que haría dos meses sin poder hacer nada de lo que acostumbraba. Tras haber almorzado, mi padre nuevamente me ayudó a volver a mi cama y descansar. Cuando estaba apunto de retirarse le pregunté:
-De casualidad, ¿tienes el número de la casa de Jane?-resulta que mi padre era muy buen amigo del papá de Jane- es que quiero decirle algo importante.
-Pues sí-afirmó mi padre- ya te lo paso.
Tomé mi celular y esperé que me dictara el número de la casa de Jane. Finalmente mi padre encontró el número y me lo fue dictando.
-Muchas gracias-dije.
-Claro, tranquilo-dijo mi padre, abandonando la habitación y cerrando la puerta.
Marqué el número y coloqué el auricular cerca de mi oido. Esperé unos minutos a que atendieran. Finalmente se alcanzó a oir una voz del otro lado de la linea.
-¿Hola, quién habla?-preguntó Jane.
-Hola, es Fernando-le aclaré- llamaba para saber como estás.
-Ah, ¿qué tal?. Pues estoy bien-puedo imaginar su sorpresa al oir mi voz.
-Me alegro-respondí.
-Gracias. ¿A qué se debe tu llamada, Fer?-Preguntó Jane, nerviosa al parecer.
-Nada en particular, sólo quería saber que harás hoy. Quiero invitare a venir y hablar.
Al parecer pasaba algo, al oir esto quedó en silencio.
-Disculpa, hoy mismo debo volver a mi hogar. Bien sabes que estaba por aquí para visitar a mis padres, verte y descansar de la universidad. Igual puedo pasar un rato antes de irme y despedirme de tí en persona.
-Cierto, no lo recordaba. Pues me encantaría verte hoy, estaré pendiente.
-Bien, pasaré más tarde-tras estas palabras, colgó.
Estaba muy nervioso, habían tantas cosas que preguntar... Hoy será otro gran día..
Capitulo 14: Gratificante espera
Todavía recuerdo sus palabras de aquellos pasados dos meses. No cumplió con su palabra, se fue sin despedirse de mí, sin verme si quiera. El tiempo había transcurrido, lentamente claro, ya estaba recuperado de mis graves lesiones y para mi suerte había elegido finalmente una carrera.
-No puedo creer que hayan pasado dos meses tan rápido-dijo mi madre, conteniendo las lágrimas- es una lástima que no hayamos podido disfrutar debidamente del tiempo juntos.
-Lo sé. Trataré de venir más seguido, lo prometo-traté de consolar a mi madre.
-Me parece-se acercó diciendo mi padre- que eso habías dicho cuando te mudaste la primera vez. Espero y esta vez cumplas tu promesa.
Lo miré, pensando que iba enserio la cosa, pero luego esbozó una sonrisa y me ofreció un abrazo-que obviamente no dudé en recibir- luego me acerqué a mi madre, le dí un beso en la frente y me despedí mientras caminaba hasta mi vehículo. Resulta que en estos dos meses habían reparado mi coche-suerte la mía que recién le había mandado a sacar un seguro a mi vehículo, por lo que no tenía problema en cuanto a transporte después del accidente.
Abrí la puerta del vehículo y me giré para volver a ver a mis padres.
-Los quiero mucho, de verdad. Extrañaré sus cuidados y otros consentimientos que me daban-cuando dije esto sentí que las lágrimas me iban a salir.
En ese momento mi padre abrazó a mi madre y dijo:
-Pues.. tendrás que lesionarte más seguido.
-No me refería sólamente a los cuidados que me dieron después del accidente-entré en el auto, abrí la ventana para sacar la mano y despedirme.
Miré por el retrovisor del vehículo.. cuantos recuerdos volvían a mi mente, mi infancia; los buenos momentos con mis padres; mi pelea con Francisco; mi buena amistad con Gianfranco... No pude haber pedido más, lo tenía todo. Sequé las pocas lágrimas que lograron escapar y me fijé nuevamente en el camino. Finalmente, tras unas horas en un embotellamiento logré llegar a casa.
-Llegué, Gracias a Dios-murmuré.
Bajé del vehículo y tomé mis maletas. Caminé hasta la puerta de mi hogar y entré en él-ya estaba empezando a extrañar la compañía de mis padres- deshice mis maletas y tomé una ducha; salí a cenar en un restaurante que quedaba cerca y volví a casa para dormir.
[Dos semanas luego, 15 de Octubre 2015, 08:10 a.m]
-Demonios, voy tarde-tomé mis cosas y entré al vehículo para ir camino a la universidad.
Arranqué lo más rápido posible y me encaminé a mi primer día como universitario. Estaba nervioso, fácil de suponer, todo el mundo habla de la universidad como si fuese un mundo paralelo, una nueva vida. No se equivocaban, la universidad es un nuevo mundo para muchos, algunos dejan de ser tímidos y se convierten en rompecorazones. Otros dejan de ser los típicos ''mediocres'' y comienzan a estudiar más y esforzarse. Yo, según creo, sigo siendo el mismo. Al llegar aparqué en el estacionamiento de la universidad y salí con paso apresurado hasta la recepción para preguntar donde quedaban las aulas para psicología- desconocía totalmente los horarios y materias que me tocaban para hoy- una gentil muchacha me indicó a donde ir y esta vez, corriendo, fui hasta el aula.
Al abrir las puertas escruté con la mirada dicha aula. Pude observar a simple vista que no habían muchas personas-mínimo unos quince de cuarenta estudiantes, aspirantes a Psicologos- más de la mitad eran mujeres. Traté de hacer una entrada triunfal, una buena ''primera impresión'' bastaría para cautivar a las chicas, así que, tomando aire, erguí mi postura y tomé una actitud seria y sin preocupación alguna caminé por la sala hasta los asientos. Desafortunadamente, me concentré tanto en cautivar a las chicas y en mis acciones que, sin darme cuenta, había metido la pata-literalmente- en una papelera y además, tropezar de nuevo,pues resulta que la sala tenía una parte elevada que daba inicio a las escaleras para subir a los demás asientos y sin percatarme había tropezado con ella. La caida fue inminente y dolorosa, pero no se comparaba con la humillación que sentía.
Por un momento hubo un silencio que me incomodó, luego estallaron las risas. Ya extrañaba el silencio. Me giré para sentarme en el suelo y quitarme con facilidad aquella papelera que había frustrado mis planes de conquistar algunas chicas. Me puse de pie y sin poder mirarle a la cara a nadie tomé un asiento, algo alejado de los demás.
Apoyé mi cabeza contra la mesa de mi asiento para ocultar el rostro, rojo como tomate por tal escena que había montado con mi caída. De pronto sentí una mano muy suave acariciando mi espalda y una voz tierna. Deduje que la voz era de una chica, tanta dulzura en su voz era increible.
-No te preocupes, todos tenemos malos días. Mañana no recordaran tu caida, te lo aseguro-dijo la desconocida chica con voz de angel.
Levante la cabeza para ver a la dueña de tan tierna y serena voz.
-Gracias, espero que sea así..-dije, apenado aun.
-Me llamo Verónica, mucho gusto-se presentó, penetrandome con la mirada de aquellos ojos verdes claros.
Quedé un momento en silencio mientras detallaba aquella chica tan compasiva. Su voz concordaba con su belleza y en su rostro había algo que se me hacia conocido... Tenía el cabello negro, aparentemente natural. Era increiblemente blanca, casi alvina. Tenía en su rostro algo que me encanta en una mujer.... pecas... aunque eran escasas, tenía, mayormente en las mejillas.
Cerca de sus labios tenía un pequeño lunar que le lucía perfectamente. Además de unos delgados y provocativos labios que tenían el color de la Rosa, aquella hermosa flor que a tantas personas les gusta por su aparente inocencia y ternura. Tenía unas lindas facciones faciales y una sonrisa cautivadora. No podía creer lo linda que era aquella muchacha.
-Muchas gracias-estiré mi brazo para estrecharle la mano- me llamo Fernando. ¿Y tú?
-Oh, mucho gusto-aceptó e igualmente me estrechó la mano- me llamo Verónica.
Estuvimos charlando un rato e intercambiando ideas. Conociéndonos. Lastimosamente entró el profesor a dar su clase y debimos dejar de hablar. La clase se basó mayormente en definición de conceptos y otro tipo de cosas aburridas.
Dada finalizada la clase fuimos al cafetín para almorzar y volver a nuestras clases, aprovechando ese tiempo libre charlamos de todo tipo de cosas, al parecer le caí bien. Después de haber almorzado volvímos al salón de clases para esperar al otro profesor. Esta vez aproveché para hacer nuevos amigos y funcionó, conocí a otras personas con gustos parecidos a los míos por la música, generos cinematográficos y otras cosas por el estilo.
Culminadas las horas de clase salímos del salón y nos dirigímos a la salida. Algunos salían a paso apresurado, desesperados por salir de allí; yo, en cambio, caminaba a paso lento mientras hablaba con Verónica y le ofrecía el aventon hasta su hogar. Cordialmente aceptó y le llevé. De esta manera pasaron los meses y ya había acabado el primer semestre de Psicología, nos había ido de maravilla a la mayoría del curso, a los restantes no les iba como esperaban. Verónica y yo salíamos a todos lados, compartíamos y reíamos mucho. Una linda amistad.
Capitulo 15: Amor y dolor
Tras largos años habíamos logrado llegar a tan anhelado momento, el quinto semestre. Verónica y otros amigos nos habíamos reunido para celebrar nuestro progreso del cuarto semestre al quinto y ultimo. Teníamos una semana de descanso, luego volveríamos a retomar los estudios en la Universidad, aprovechando dicho tiempo fui a visitar a mis padres y esta vez llevaba un huesped extra. Verónica estaba ansiosa por conocer a mis padres así que accedí a llevarle conmigo a visitarlos-Como ya los padres de Verónica y yo nos teníamos tanta confianza le dejaron venir conmigo sin pensarlo demasiado- así que sin tiempo que perder empacamos y fuimos hasta mi antigüo hogar.
Durante nuestra estadía le presente a Gianfranco mi nueva amiga. En los ultimos días aproveché para averiguar por Jane así que fui hasta la casa de sus padres para preguntarles por ella, para mi fortuna nuestros horarios vacacionales coincidían y, a parte de eso, ella también había decidido visitarles. Al verla sentí nuevamente cosquilleos en el estómago y como mi corazón latía fuertemente, quize hablar de el beso que nos dimos años atras y las declaraciones que nos hicimos pero eso ameritaba tiempo y privacidad y no teníamos ni una ni otra, ya que Verónica venía conmigo y le había prometido llevarla a conocer el parque de atracciones más grande de mi país-así que, de mutuo acuerdo, quedamos en hablar en otro momento y dejar aclarado todo lo que pudieramos- y cumpliendo mi palabra fuimos al parque de atracciones.
Un día antes de nuestro regreso a la universidad me disculpe con Verónica por tener que dejarle sóla, le expliqué lo que planeaba hacer y fui a aclarar todo con Jane. Nunca en mi vida había estado tan nervioso, por fin tendría una novia que me correspondiera realmente, o al menos eso pensé que pasaría. Al llegar noté algo distante a Jane, estaba preocupada por la futura charla.
-¿Sucede algo?-Pregunté
-No... tranquilo-trató de disimular su preocupación con una sonrisa forzada.
-No estoy tan seguro de ello-insistí-¿Qué sucede?
-Verás, creo que cometí el error de declararte lo que siento. Tengo miedo de perder nuestra amistad si nos hacemos novios; si algún día nos damos cuenta de que la relación no es lo que creíamos y terminamos... significaría que no seremos más amigos..-se llevó la mano hasta los ojos para limpiar las lágrimas.
Le tomé de la mano y me acerqué para abrazarle, ella me abrazó con fuerza. Estaba confundida aparentemente.
-Dudo que la relación no sea lo que creíamos. Nos gustamos de verdad, ¿no? Es lo que importa-sonreí.
-Ese es el problema-soltó
Le miré desconcertado y vacilé.. no entendía que quizo decir.
-Ya no siento lo mismo-continuó- me atrae otro.
Inmediatamente me alejé unos pasos atras y traté de decir algo.. pero no tenía palabras.
-Espero sepas entenderme-trató de consolarme- no pretendo lastimarte.. créeme.
Pensé en mil y un insultos, pero como es obvio de entender.. soy lo suficiente maduro. Así que-amargamente-tragué todas aquellas palabras que querían salir, me di media vuelta y me aproximé hasta el vehículo sin decir palabra. Me marché y traté de no romperme a llorar. Al llegar a casa Verónica notó que estaba alterado y trató de averiguar que me ocurría, pero no quería decir nada de lo ocurrido.
-Puedes decirme, soy tu amiga-me abrazó tiernamente
Detalladamente le expliqué todo desde el inicio hasta lo ocurrido hace pocos minutos, se me iba la voz de vez en cuando al recordar sus palabras, tan crudas y dolorosas.
-Mal hecho de su parte-argumentó Verónica- no te merece.
-Ya da igual-subí hasta mi habitación y me coloqué los audifonos para oir música del celular.
Apoyé mi cabeza en el escritorio que tenía en mi habitación y me dormí profundamente. Me desperté al sentir una mano sobre mi espalda, la misma mano que me daba consuelo el primer día de clases en la universidad tras haber hecho el ridículo. Era Verónica... levanté la vista para verle y hacerle saber que estaba mejor, lo que vi fue sorprendente...
-Porqué no curamos ese corazón roto-me susurró al oido
Estupefacto busqué palabras para responder pero no podía... ¡Estaba desnuda!
-Pues...-balbucé-no sé.. No deberíamos..
Sin dejarme hablar colocó un dedo en mis labios y se me acercó. Estaba mucho más nervioso que cuando iba a charlar con Jane.
Murmurándome al oido dijo de una manera muy provocativa: Es mi primera vez, me gustas y quiero que sea contigo. No importa si está bien o mal, sólo hazlo. Tomó mi mano y la llevo a sus pechos-que no eran nada pequeños, por cierto- estaba sudando como nunca.
-Esto está mal-logré decir mientras me levantaba, alejándome.
Verónica pareció decepcionada por mi acción y recordé lo que sentí cuando Jane me rompió el corazón.
-Disculpame-miraba el suelo, apenada- no sé en que pensaba.. Me gustas mucho y pensé que...
<<No le romperé el corazón>>-Pensé.
Le tomé por la cintura y la acerqué a mi de un jalón para besarla. Ella se dejó caer hacia atras, caímos en mi cama. Nunca antes había hecho algo semejante.. estaba menos nervioso ahora. Nos besamos con pasión, ella me acariciaba la parte trasera de mi cabeza mientras yo rozaba su abdómen con mis manos. Lo sucedido luego no se los puedo redactar-no sólo porque no hay palabras, sino porque es indebido- pero les aseguro que fue maravilloso.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano-queríamos evitar los embotellamientos que se forman en la carretera- así que tomamos nuestro respectivo desayuno, nos despedimos de mis padres y partimos. Como pensaba, habían pocos vehiculos transitando, lo que nos permitía movernos fluídamente hasta llegar a nuestro destino. Mientras conducía ibamos charlando de infinidades de cosas pero en ningun momento tocamos el tema de nuestra experiencia en la noche anterior y no pude evitar mencionar el tema.
-¿Qué tal anoche?-indagué
-Agradable, no me quejo-respondío, evadiendo el tema.
-Vamos, dime. ¿Tan malo soy?-insistí mientras le sonreía
Me miró seriamente y finalmente sonrió
-Pues sí, eres genial. Creo que me atraes-confesó ella.
-¿Era tan difícil decirlo?-solté una pequeña risa al decir esto
Empezó a reir, y declaró:
-Me atraes, pero no te veo como más que un amigo.
<<Yo también te veo como una amiga>>-pensé
-Pues, amigos será-dije.
-Me parece bien-afirmó ella.
Le miré y extendí la mano para tomar la suya, ella tomó mi mano y seguí conduciendo. Observé al tablero del vehículo para consultar la hora, apenas las 7:45 a.m
-¿Te gustaría hacer una parada?-Pregunté
Con un movimiento de cabeza asintió y aparqué el vehículo en una estación que quedaba en el camino donde la gente podía comprar algo para comer, sentarse y observar el paisaje-el cual se podía observar en una especie de mirador que exponía grandes árboles, hermosas plantas y aves de diversos colores, así que nos acercamos hasta la tiendilla y compré bocadillos y bebidas para el camino y luego fuimos al mirador para observar el paisaje. Le dejé allí un momento para ir rápido al baño, al salir le vi apoyada en un barandal de seguridad-el cual evitaba que la gente cayera por la bajada que tenía enfrente- y me le acerqué sin que se diese cuenta y le abracé por la cintura. Susurrándole al oído le dije:
-Hermoso, ¿cierto?.
Nuevamente con un gesto asintió. Se giró un poco y se acercó para besarme. Le tomé por la cintura, la giré y nos besamos por un largo tiempo.
<<Besa genial>>-pensé
Alejé un poco la cabeza para mirarle, estaba radiante. El sol le daba por la espalda, creando un reflejo en su hermoso cabello negro. Por un momento me quedé perdido en sus ojos verdes, al parecer ella también había quedado perdida en mi mirada.
-Tienes unos lindos ojos castaños-me dijo.
-¿En serio?-pregunté- pensé que eran comunes.
-Son hermosos y profundos-se ruborizó un poco.
Yo también me ruboricé al oir esto.
-Debemos irnos-le informé
-Está bien, gracias por mostrarme el paisaje-me tomó de la mano y nos fuimos.
A eso de las 8:26 a.m llegamos a casa de Verónica, después de haberla dejado en su casa fui a la mía. Pasé todo el día en mi hogar, viendo televisión o jugando videojuegos. En la noche preparé mis útiles para la universidad y me fui a dormir.
[Tres meses luego]
Habían transcurrido tres meses, Verónica y yo ibamos a medio semestre-el ultimo, por cierto- sólo restaban tres meses para finiquitar la universidad. Verónica había faltado una semana y yo no sabía porqué-intenté comunicarme con ella, pero no atendía las llamadas ni respondía los mensajes- Eran las cinco en punto de la tarde cuando mi celular recibió una llamada-el teléfono mostraba que la llamada era de la casa de Verónica- y contesté.
-Hola Fernando, ¿Qué tal?-reconocí la voz de la madre de Verónica, se oía triste.
-Hola Señora María, ¿sucede algo? Se le oyé preocupada-pregunté, extrañado.
-Sí, Verónica..-hizo una pausa, la voz se le había hecho un hilo y no pudo completar la frase.
-¿Le parece si voy hasta allá para hablar mejor?-pregunté
-Sí.. por.. por favor-respondío la madre de Verónica.
Colgué y me vestí rápidamente. Entré en el vehículo y sin perder mucho tiempo fui hasta la casa de Verónica. Estaba muy preocupado.
Al llegar aparqué enfrente de la casa y corrí hasta la puerta. Toqué el timbre y al poco tiempo salió el padre de Verónica y me invitó a entrar. Entré y el padre de Verónica me condujo hasta la sala. En el sillón estaba la madre de Verónica hecha un desastre, llorando y el padre parecía afectado por algo también.
-¿Que ha sucedido?-Pregunté, refiriéndome al padre de Verónica.
-Verónica se ha sentido mal últimamente y hemos ido a la clínica para hacerle unos examenes-hizo una pausa, se secó las lágrimas y recuperó el aliento, luego continuó- los examenes mostraron que Verónica tiene Leucemia.
Quedé en shock por un momento, aun estaba analizando lo que me decía el padre de Verónica. Me senté en una de las sillas y le miré.
-Leucemia, ¿seguros?-estaba impresionado
-Eso han dicho los doctores-dijo la madre, quebrada en llanto
No pude evitar llorar, la notica me había pegado fuertemente en el pecho.
-¿Dónde está ella?-miré al padre de Verónica.
-Está arriba, en su habitación-me dijo señalando las escaleras para subir.
Me levante y subí rápidamente. Abrí la puerta y le vi, estaba tumbada en la cama, al verme sonrió. Tomé aire y pregunté:
-¿Cómo te sientes?-intentando sonreir.
Me acerqué hasta ella y me senté en la orilla de la cama y tomé su mano.
-Estoy bien por ahora-me acarició la pierna.
Se le veía decaida y no contuve las lágrimas. Levantó su brazo haciendo un esfuerzo y secó con su mano las lágrimas que corrían por mi rostro. Me le acerqué y la besé. Ella apoyó su cabeza con la mía.
-¿Te pondrás bien?-pregunté, estaba quebrado por el momento.
-Los doctores han dicho que el cancer está algo avanzado, pero hay posibilidades de que me salve, con tratamiento claro-respondió.
Sonreí, al oir eso me sentí más aliviado.
-Saldrás de esto, tienes mi apoyo para todo-le besé la frente.
-Gracias, sé que es así-sonrió nuevamente- si salgo viva de esto.. me gustaría ser tu novia...-me miró con mucha ternura
Sentí una punzada en el corazón al oir esto. Realmente ella no me atraía lo suficiente como para ser su novio, no le veia ni como novia ni como esposa, aun me atraía Jane.
-Prometéme que me propondrás matrimonio si salgo de esta-insistió nuevamente.
Lo pensé y... Jane me había mandado al demonio y me rompió el corazón.. y no quería que Verónica sintiese lo mismo que yo, no en estos momentos tan malos.
-Así será-prometí- juro que lo haré, saldrás de esta.
Se acercó hasta mí y me besó nuevamente. Ésta vez ambos comenzamos a llorar.
<<¿Cómo le propondré matrimonio? ¿En qué pensaba?>>-dije en mi mente.
-Te acompañaré a cada Quimioterapia, ayudaré a pagarlas. Haré eventos para recaudar dinero-le prometí
-Muchas gracias, de verdad-volvió a besarme.
Quedamos en silencio los dos, pensativos.
-Mi primera quimioterapia será el jueves-me informó
-Ahí estaré. Vendré lo más temprano posible para acompañarte-dije
-Será a las doce del medio día, ¿podrás?. Ya sabes, la universidad-preguntó.
Le miré, ese día tenía un examen importante. Debía pensar que haría.
-Pues yo me las arreglaré... estaré aquí antes de las doce si es posible-dije.
<<Bien, le digo al profesor que me haga el examen rápido y temprano y le explico la situación>>-pensé, organizando bien lo que haría
-Bien, te esperaré-me dijo ella, siempre sonriente.
Me levanté de la cama y dije:
-Debo irme, mañana iré a la universidad, informaré sobre tu enfermedad y le pediré al profesor que me haga presentar la prueba lo más temprano posible-me le acerqué y le bese la frente.
-Está bien. ¿Me visitarás mañana?-preguntó
-No sólo te visitaré, te traeré algo-sonreí nuevamente y abandoné la habitación.
Bajé hasta la sala y me despedí de los padres de Verónica, subí al auto y volví a casa. Tal y como dije que haría, al día siguiente al ir a la universidad hablé con los profesores sobre la enfermedad de Verónica y aproveché para pedirle a mi profesor con el que presentaría el examen para hacerlo más temprano que los demás y así poder ir a las doce o antes a casa de Verónica-el exámen empezaba a las 11:30- el profesor no tuvo problema y aceptó hacerme el examen antes.
Después de la universidad fui al Centro Comercial a comprarle un presente a Verónica y luego fui hasta su casa para visitarle y entregarle el regalo. Se pondría muy feliz con la sorpresa. Al llegar fui hasta la puerta y toqué el timbre. Tras unos minutos salió a recibirme el padre de Verónica-el cual parecía más calmado- y me invitó a pasar. Al entrar me dijo que Verónica-como era de suponerse- estaba arriba, en su habitación. Subí, toqué la puerta y al tener el permiso entré.
-Hola... adivina que te traje-asomé la cabeza al abrir la puerta
-¡Hey! No lo sé, ¿qué será?-dijo con emoción.
Volví a ponerme detrás de la puerta y esta vez mostré a través de la puerta un gran gorila de peluche-bastante tierno por cierto- tenía un gorro en forma de semi-circulo en la cabeza con colores alternados de blanco y rojo y en la punta del gorro un punto amarillo. El peluche era totalmente blanco y tenía <<pelaje>> el cual le hacia suave.
-¿Qué te parece?-pregunté
-¡Es hermoso! Ven, dámelo-Exclamó verónica
Abrí la puerta y entré, entregándole el peluche y dándole un beso en la mejilla.
-También te he traido ésto-metí mi mano en el bolsillo derecho de mi chaqueta y saqué un chocolate y se lo entregué
Ella lo aceptó y lo puso en su mesa de noche. Me le acerqué para abrazarle y la apreté contra mí.
-Nunca estarás sóla-le susurré al oido.
Ella se acercó más a mí y susurro de igual manera:
-Lo supe desde el día en que te conocí-se apoyó en mi pecho y yo le rodee con mis brazos.
Me alejé un poco y le dí un beso en los labios, luego volvi a mi posición anterior.
-Ya hablé con el profesor y aceptó hacerme el examen antes de la hora-le informé
-Me alegro de oir eso-sonrió
-¿Estás nerviosa por la quimioterapia?-pregunté con timidez
-Sabiendo que irás conmigo, no-me tomó de la mano.
Nuevamente le abracé y traté de cambiar el tema.
-¿Imaginas como será nuestra boda? Serás la novia más hermosa-le miré con mucho afecto
Al oir eso se le iluminaron los ojos, le gustó oir sobre la boda.
-Pues sí. Creo que será genial-agregó ella.
Hablamos de muchas cosas, más que todo de la boda, hasta hacerce casi de noche. Cuando noté que estaba más oscuro consulté mi teléfono para ver la hora.
-Debo irme para cenar, estudiar para el examen y dormir-le dije, despidiendome- son las seis.
-Está bien-dijo Verónica- te veo mañana.
Le dí un beso de despedida y bajé hasta la sala. Les informé a los padres de Verónica que vendría alrededor de las diez o las once de la mañana para acompañarle a la quimioterapia. Finalmente me despedí y me acerqué hasta el auto. Al llegar a casa comencé a estudiar, me preparé una cena sencilla, me cambié-cepille mis dientes y lavé mi rostro- y fui a dormir.
Al despestar al día siguiente me desperté más temprano de lo acostumbrado para estudiar de nuevo para el examen. Me vestí y salí a la universidad-debo admitir que estaba mucho más nervioso por la quimioterapia de Verónica que por el mismo examen- al llegar me apresuré por conseguirme con el profesor y presentar el examen. Al conseguirle le pedí que me hiciese el examen, fuimos hasta el aula de clase y presenté-no estaba muy difícil que digamos- culminé mi examen, se lo entregué al profesor y nuevamente le agradecí por aceptar hacerme el examen más temprano.
Salí a paso apresurado de la universidad, subí al vehículo y me encaminé hasta la casa de Verónica-aun era temprano, el reloj marcaba las nueve y cuarenta minutos- Al llegar marcó las diez en punto. Casualmente estaba la madre de Verónica en el jardín regando las plantas con la manguera y me invitó a entrar.
-Subiré a la habitación de Verónica, con permiso-le informé a la madre de Verónica
-Está bien-respondió ella, sonriendo.
Al entrar a la habitación vi que Verónica seguía dormida así que me senté en una silla que estaba en la habitación y comencé a jugar con mi celular. Cuando el reloj dió las once y media el padre de Verónica subió y me informó que el almuerzo estaba listo, me pidió que bajara y le ayudara a subir nuestro almuerzo. Una vez arriba desperté a Verónica y le entregué su almuerzo en una mesita de madera pequeña. Yo me senté en la silla que estaba en la habitación y comenzamos a comer.
-¿Cómo te ha ido en el examen?-preguntó ella
-Bastante bien, estuvo fácil-respondí
Después de comer tomé la mesita, coloqué los platos en ella y bajé a la cocina para dejarlos allí. Subí y vi que Verónica se estaba cambiando, pero ella no tuvo problema y me invitó a pasar. Cuando estaba lista bajamos, se montó en el auto de su padre y yo en el mío y fuimos a la clinica para que le hicieran su respectiva quimioterapia.
Al llegar aparcamos cerca de la clínica-en un estacionamiento de la misma- y avanzamos hasta la clínica. Estaba nervioso e inquieto y al parecer Verónica pudo notarlo. Se acercó hasta mí y me tomo de la mano-al igual que me sonrió-
-Todo estará bien-dijo Verónica, tratando de calmarme.
Le miré y le sonreí. Al entrar en la clínica nos dirigímos hasta la recepción-en la cual nos atendío una amable enfermera- nos explicaron donde ir, llamaron a un camillero para que llevara a Verónica y nos indicó los asientos de espera. Debieron de transcurrir un par de horas-o al menos eso sentí- cuando finalmente llegó Verónica en silla de ruedas. Parecía agotada.
De una manera casi sincronizada nos acercamos hasta ella y preguntamos como estaba.
-Estoy bien, algo cansada-confesó Verónica.
Agradeciéndole a la enfermera por su ayuda y al camillero por haberle traído, nos retiramos. Verónica-mientras su padre le llevaba en la silla de ruedas hasta el vehículo- explíco lo que sintió durante y después de la quimioterapia.
Capitulo 16: Cambios inesperados
Los meses transcurrieron, Verónica siguió yendo hasta sus quimioterapias y yo seguí apoyandola-económica y moralmente- y finalmente logró curarse de su horrible enfermedad. Yo estaba a punto de concluir el último semestre, faltaban apenas tres meses para finiquitar. Por otro lado, Verónica-debido a la Leucemia- no pudo concluir el semestre, así que, explicándole a los maestros lo que pensaba hacer, terminó de recuperarse y con el concentimiento de los profesores ella volvería a comenzar el quinto semestre y se graduaría. Los días transcurrian, Verónica y yo estabamos más unidos-eramos una pareja perfecta y funcional- Faltaban tan sólo dos meses ahora para finiquitar el semestre y hacer nuestro acto de graduación. Tiempo atrás le llevaba al centro comercial u otros lugares después de cada quimioterapia, al enterarme de que sólo le faltaba una quimioterapia para estar completamente curada le organicé algo especial.
-Tendré que salir-le dije a través de una llamada telefónica.
-Pero se supone que me llevarías a salir después de la quimioterapia, como siempre-replicó Verónica.
-Lo lamento, es urgente. No puedo faltar-mentí
Hubo un breve silencio y finalmente cortó la llamada. Sonreí ante su reacción.
Comencé el plan de inmediato, no disponía de mucho tiempo-menos mal que los padres de Verónica me ayudaron con algunas cosas....
Vi el reloj, estaba molesta. Faltaban diez minutos para las cuatro de la tarde y mis padres aun no venían a por mí-y lo que es mucho peor, Fernando no me llevó a ningun lado después de la quimioterapia- que día tan horrible.
Salí de la clínica rápidamente y me dirigí hasta la linea de taxis más cercana y tomé un taxi. Estaba por empezar a llorar, aun me costaba creer que ni mis padres ni mi mejor amigo viniesen a recogerme. Al llegar casi a la mitad del camino nos encontramos con un embotellamiento-típico a esas horas- y estuvimos atrapados en él una hora o quizás más. Finalmente llegamos a casa y el reloj marcaba las seis, ya había anochecido. Mi casa-a comparación con la de los vecinos- estaba oscura, completamente oscura. Le pagué lo que le debía al taxista y bajé del vehículo, me aseguré de estar en el lugar correcto y al estar segura me acerqué hasta la puerta. Entré a la casa y-como es fácil de imaginar-todo estaba oscuro, a excepción de una parte iluminada.. mi habitación.
-Que raro-murmuré.
Me acerqué cuidadosamente a las escaleras y-usando la luz de mi celular-subí hasta mi habitación. La luz que había visualizado desde la sala provenía de una vela.
-Perfecto, no hay luz en esta casa. Lo que faltaba-comencé a enojarme más.
Me acerqué a la mesita donde estaba la vela y descubrí que, al lado del plato donde estaba puesta la vela, había una nota. La tomé y la leí:
<<Seguro piensas que no hay luz y te equivocas, estás siendo parte de mi juego. La única regla es que no debes encender las luces de ninguna habitación (A menos que desees ayudarte con la luz del celular, eso es valido)
Primera pista: Cambiate de ropa, ponte algo de gala>>
Al principio vacilé, luego volví a leer la nota y me acerqué hasta mi armario, obedeciendo lo que ponía la nota.
Al abrirlo quedé sorprendida. ¡Ninguna de mis prendas de ropa estaban allí! Sólo había una caja no muy grande de color Morado-mi favorito- extrañada, tomé la caja y me acerqué hasta la cama para abrirla y ver que contenía.
Utilizando la luz de la vela abrí la caja y dentro encontré dos caja un poco más pequeñas-las cuales calzaban perfectamente en la original- aparté la primera caja y coloqué ambas cajas cerca de la luz-pude notar que las cajas estaban marcadas, una con el número uno, y otra con el dos.
Abrí la primera caja-de color verde, por cierto- y vi un vestido de marca muy caro color rojo perfectamente doblado dentro. Estaba sorprendida y emocionada. Pude darme cuenta que había una nota en el fondo de la caja que ponía:
<<Un vestido digno de una chica hermosa, como tú>>
Rápidamente me despojé de la ropa que tenía y me probé el vestido que había en la caja, me quedaba perfecto. Nuevamente aparté la caja junto a la original y abrí la que tenía marcado el dos esta vez. Dentro de dicha caja habían tres cajas más pequeñas-enumeradas al igual que las otras dos-
Tomé la que tenía el uno marcado y la abrí. Dentro habían unos tacones, al igual que el vestido, eran rojos y la marca era cara también-los cuales no dudé en probarme, combinaban con mi vestido- revisé la caja pero carecía de nota alguna.
-No puedo esperar a ver que contiene la segunda-pensé.
Tomé la segunda caja y la abrí. Dentro había un collar hermoso-el cual tenía unas perlas bellísimas- que hacía juego con mi vestido rojo. A parte del collar habían unos hermosos aretes. Al igual que la primera caja no tenía una nota.
Tomé la tercera caja y esta vez la nota estaba pegada en la parte externa. Decía así:
<<Este accesorio es opcional, no es necesario que lo uses. Te lo pongas o no, para mí serás siendo la misma chica hermosa y perfecta que conocí en la universidad en mi primer día de clases>>
Rápidamente abrí la caja y encontré una peluca color negro-como solía ser mi cabello antes de perderlo con la quimioterapia- al ver la peluca y recordar la nota sentí que una lágrima recorría mis mejillas. Dejé la peluca a un lado de la cama y revisé que no hubiese otra nota con otra pista. No había nada.
Mi teléfono había recibido un mensaje, era de mi madre.
<<Por favor, sal a recoger el paquete. Estoy ocupada>>
-¿Cuál paquete? No vi nada al llegar-pensé.
De inmediato sonó el timbre de la casa. Sentí un escalofrío al oirlo. Usando la luz del celular nuevamente bajé hasta la puerta y la abrí. Había un paquete pequeño justo enfrente. Lo recogí y lo coloqué en la mesa de la sala-alumbré con mi celular el paquete y lo abrí- dentro había una nota, una vela y un encendedor. Encendí la vela con el encendedor y leí la nota:
<<Muy bien, ahora se pondrá mejor. Hagas lo que hagas, no vayas a la cocina>> Pude notar que la palabra Cocina estaba subrayada.
Después de darle vueltas a la nota buscando más información pensé que debía ir-después de todo- a la cocina.
Al entrar a la cocina busqué alguna pista que me pudiese servir. Encontré pegada a la nevera una foto con una nota adjunta. La foto era del gorila que me había regalado Fernando al enterarse de mi enfermedad, la nota ponía lo siguiente:
<<Discúlpame por no haberte ido a recoger a la clínica y por no haberte llevado a algun lugar. Te lo compensaré, pero primero busca lo que hay en la foto y encuentra la ultima pista>>
Volví a ver la foto y noté que mi gorila estaba en la habitación de mis padres-me di cuenta por lo que tenía alrededor- ya que al ir a mi cuarto no había visto al gorila.
Sin perder mucho tiempo fui apresuradamente hasta la habitación de mis padres. Al entrar vi a mi oso colocado en la cama, me acerqué hasta el y lo alumbré con la vela. Entre sus manitas tenía una especie de invitación-con una linda decoración- la tomé y leí la primera cara de la invitación:
<<Invitación para la mejor cena de tu vida>>-Ponía la nota.
-Que tierno-pensé
Abrí la nota para obtener más información. La invitación decía:
<<Verónica, de verdad me resulta difícil definirte con palabras, ya que ninguna podría decir exactamente lo especial que eres. Así que, a través de este mini-juego, te demostraré lo que significas para mí. Ve hasta el patio de la casa para que obtengas tu sorpresa>>.
Dejé la invitación junto al osito y fui hasta el patio de la casa, tenía un nudo en la garganta. Al abrir la puerta quedé maravillada.
El patio estaba finamente decorado con una excelente dedicación. Habían velas color morado por todas partes, globos decorando la acerca que separaba nuestra casa del vecino. En el centro del patio había una mesa no muy grande con dos sillas. En la mesa había-por lo que pude detallar- comida en bandejas parecidas a las de los restaurantes y una botella de champagne. En el centro de la mesa había un jarro con Rosas puestas en agua muy hermosas. Me acerqué hasta la mesa y tomé asiento. Estaba maravillada.
De pronto unas manos taparon mis ojos y me susurraron al oído: Buenas noches, chica perfecta. Al retirar las manos vi que-obviamente- era Fernando. Estaba hermoso, tenía un traje muy elegante puesto y se había cortado el cabello, haciendose un peinado muy lindo. Se colocó a mi derecha y se arrodilló, sacando un par de brazaletes muy hermosos de sus bolsillos.
-Verónica, me gustaría que fueses mi novia. Por favor acepta estos brazaletes que simbolizan nuestra relación-vi que los brazaletes tenían una V en uno y una F en otro, nuestras iniciales.
Lo miré y acepté el brazalete con la F marcada.
-Por supuesto que quiero ser tu novia-sonreí
Se levanto y tomó asiento.
-Espero y disfrutes la cena-dijo, destapando la bandeja de la comida.
Fue una noche maravillosa, estaba muy feliz.....
[Unas cuántas semanas luego, cerca de la fiesta de graduación]
Desperté pensando en el gran novio que seré-ya que la sorpresa que le había preparado a Verónica fue enorme- y fui preparándome para mi graduación-que sería en unos días- así que le envié la invitación de ir a Verónica y a sus padres, a unos tíos y mis abuelos.
El tiempo transcurrió lentamente y por fin había llegado el día, estaba ansioso por su llegada. Pero no sólo eso, también estaba preocupado-ya que Verónica tenía días que no me escribía ni respondía mis llamadas- pero supuse que estaría ocupada buscando un vestido para la cena que haríamos esta noche para celebrar mi graduación. El acto empezaría alrededor de las seis, pero nos pidieron estar allí antes. Obedeciendo a la petición, fui una hora antes. Terminaron los preparativos y una hora y media luego comenzaron a llegar las personas y algunos estudiantes-algo irresponsables, debían estar antes- pero entre las personas no vi ni a Verónica ni a sus padres.
Finalmente el acto acabó y yo ya estaba graduado, pero Verónica seguía sin presentarse y eso me molestó un poco. Para completar la cosa, la llamé al menos cuatro veces y no contestaba-al igual que al teléfono de su casa- y esto me molestaba más y más. Terminé festejando con amigos y familiares, pero me faltaba Verónica a mi lado-cosa que al momento no lo noté ya que estaba molesto.
Al día siguiente-a eso de las once de la mañana-al despertar tomé el teléfono y no tenía ni un mensaje. Llamé a la casa de Verónica y esperé a que la operadora me diera la opción de grabar un mensaje.
-Verónica, ¿Dónde diablos estabas?. La pasé sólo, me habías prometido ir conmigo al acto y a la celebración. No te imaginas lo molesto que estoy, habíamos planeado esta cena durante bastante tiempo-colgué, estaba muy molesto.
Salí un rato con mis padres y amigos al Centro Comercial para distraerme, al llegar la noche fuimos a cenar en un restaurante de comida rápida y volvimos a casa. Como habíamos llegado tarde mis padres se acomodaron y se fueron a dormir-yo, por mi parte, fui hasta mi habitación para jugar video-juegos un rato. Al fin y al cabo, estaba graduado- cuando el reloj marcó las cuatro y diez de la madrugada mi celular sonó. Rápidamente contesté.
-Buenas noches, ¿diga?-pregunté con tono de cansado.
-Fernando-reconocí la voz de la mamá de Verónica, que apenas logré oir.
-Dígame-me preocupó su tono.
Se escuchó un llanto enorme, estaba quebrada llorando. Luego se oyeron unas palabras y un pequeño ruido.
Luego se oyó una voz que al momento reconocí como la del hermano de Verónica, Rubén-el cual se había mudado hace un tiempo de la casa para independisarse-
-Hola Rubén, ¿que ha sucedido?-mi preocupación iba aumentando de a momentos.
-Fernando-hizo una pausa y continuó diciendo-Verónica..
-¿Que le pasó?-su tono hizo que me pusiese más nervioso.
-Ésta mañana Verónica había salido para terminar de hacer algunas diligencias-se tomo un tiempo para respirar y contener las lágrimas, continuó diciendo- dicen que un ebrio le atropelló fuera del Centro Comercial. Llegó viva al hospital, pero se complicó y no aguantó... Encontramos en sus bolsillos una tarjeta que ponía lo siguiente:
<<Fernando, disculpame por no haber ido a tu acto de graduación, andube ocupada en el médico.. pero no te preocupes, no es nada grave.. tu me diste una gran sorpresa cuando logré curarme de la Leucemia. Ahora me toca a mí darte una sorpresa por tu graduación, estoy embarazada, te mostraré los ecos ésta noche, ¡seremos padres!>>
-Los medicos no lograron salvar el bebé-terminó de explicar Rubén.
<<Iba a ser papá y no lo sabía... todo eso ocurrió en la mañana, cuando le dejé el mensaje>> pensé, con cierto remordimiento y tristeza.
Enseguida comencé a llorar también, con un hilo de voz le agradecí por informarme y colgué. Estaba anonadado todavía.
<<Murió creyendo que le odiaba, que estaba molesto, y con ella, nuestro hijo>> Susurré, provocando que llorase más.
Después de lo de Verónica me decidí por no tener más relaciones con ninguna mujer, ya había sido suficiente dolor el que había soportado. Pasó el tiempo y siendo antaño lo de Verónica, no pude olvidarla. Cada vez que la brisa me daba en el rostro sentía como si me besase, en aquellos tiempos que habíamos pasado juntos. Cada vez que oía alguna melodía de una guitarra acústica podía escuchar su voz, cuando muy amablemente se presentó en mi primer día de universitario y me dio consuelo por haber hecho aquella escena. Cada cosa me recordaba a ella... Y pensar que iba a ser padre me deprimía más, a veces soñaba con nuestros hijo.
Lo imaginó aun con su cabello oscuro como el de la madre, con mis ojos castaños oscuros y mi forma de almendra del globo ocular. Con la quijada partida-como la de sus padres- con sus finos rasgos faciales. O en caso de ser niña con el cabello castaño claro como mi cabello y los labios perfectos de su madre. Sin haber nacido ya le necesitaba y deseaba conocerle...
Capitulo 17: Viaje.
Tras varios años logré estabilizarme económicamente con mi trabajo, cambié de vehículo y de hogar-había logrado comprar una casa no muy lejos de la de mis padres- ya tenía ventiocho años y a pesar de tantos años aun no me decidía por conseguir pareja. En vez de una novia preferí pasar más tiempo con mis padres-a los cuales se les notaba más los años- y agradecerles por haberme dado la educación que tengo y ayudarme a ser el psicólogo que actualmente soy.
[17 de junio del año 2025, 2:13 p.m]
Mi teléfono sonó y como es de suponer atendí.
-Buenas tardes, ¿Con quién tengo el placer de hablar?-pregunté cortesmente, desconociendo a la persona que me llamaba.
-Buenas tardes Fernando. Soy Jhosep, verá, soy parte de una organización en Venezuela y otras partes del mundo en el que programamos conferencias en distintos países e invitamos a reconocidos psicólogos del planeta para que participen en dicho evento. Me preguntaba si usted-uno de los más destacados de Venezuela- estaría interesado en ir a España, Portugal y Dinamarca para dar una charla.
-Pues, ¡Por supuesto!-respondí muy emocionado- ¿Sería tan amable de darme más información sobre dicho evento?
-Jhosep lanzó una breve risa y dijo-Con gusto. Será el veinte de Junio, de éste año, claro. Durará alrededor de tres meses-quizá más- Necesitamos que esté tres horas antes de las siete a.m, en el Aeropuerto de Valencia, en el transcurso de estos días le estaremos enviando el boleto por medio del cartero.
<<Veinte de junio, mi cumpleaños>>-Pensé
-Pues está muy bien, gracias por la información... y la oportunidad, claro-dije, mientras pensaba que haría con mis padres, ya que seguro estarían pensando en hacerme algo por mi cumpleaños.
-Muy bien Fernando, muchas gracias por su tiempo-se despidió.
-A usted, hasta luego.-finalmente tras un silencio de dos segundos, colgué.
Estaba emocionado, ir a tantos países sería algo distinto para mí, y tener que dar una charla ante otras personas lo ponía mejor. Pero, por alguna razón.... me sentía raro, una sensación extraña recorría mi cuerpo y ocurría al decir o escuchar <<Dinamarca>> era como si tratase de recordar algo ya antaño y no pudiese. A los pocos minutos me olvidé de la extraña sensación y fui organizándome para emprender mi viaje, pero no antes de avisarle a mis padres y algunos conocidos.
Aproveché para pasar los días restantes en casa de mis padres-así mataría dos pajaros de un tiro, ya que pasaría tiempo con ellos y el aeropuerto me quedaba más cerca- el día diecinueve pasé por una empresa de correos y recogí mi pasaje, comencé a hacer mis maletas y arreglar mis papeles.
Pasé la noche en vela-nervioso-por el viaje que emprendería el día siguiente. También estaba algo triste, pasaría mi cumpleaños lejos de mis seres queridos, pero pronto les vería de nuevo.
A la mañana siguiente me desperté muy temprano-demasiado para mi gusto- terminé de hacer mis maletas, me duché, tomé mi desayuno, terminé de asearme y a las cuatro y once minutos de la madrugada tomé un taxi para el aeropuerto-la despedida con mis padres fue algo emotiva y no faltaron las lágrimas- y finalmente el taxi me llevó hasta el aeropuerto-el cual quedaba a pocos minutos de ahí- a las cuatro y veintidos minutos llegué.
-Muchas gracias-le dije al taxista, mientras le daba el dinero que le debía.
-A usted-respondió cortesmente.
Tomé mis maletas y caminé hasta la recepción-si así se le puede decir- del aeropuerto. Me acerqué hasta uno de los empleados del mostrador, dí la información correspondiente de mi vuelo y me indicó donde debía esperar. A las cinco y cincuenta y dos minutos comenzaron a pedir que abordaran el avión-con el boleto en mano- y nos invitaron a pasar hacia una especie de corredor que nos llevaría hasta los asientos del avión-debo añadir que Jhosep me reservó un puesto en primera clase, y siendo mi primera vez que viajaba en primera clase, estaba sorprendido con la elegancia que éste tenía- tomé mi respectivo asiento y me acomodé para dormir.
Con el despegue del avión no tardé en despertarme, sentí como mi estómago se revolvía-lógico de mi primer viaje en avión- y finalmente me normalizé al estar en el aire. Miré a mi alrededor, escrutando la gente que me rodeaba, y volví a dormirme.
El viaje duró alrededor de ocho horas-y sentí que tardó más- así que en ese transcurso de tiempo fui al baño, jugué con mi celular e intenté charlar con una linda chica que tenía en la parte trasera de mi asiento-la cual, al poco tiempo, descubrí que tenía un fornido novio que daba miedo- y terminé por volver a dormirme.
Sentí un gran golpe y me alarmé, me desperté sobre saltado y comenzé a mirar a todos lados. El golpe me parecía anormal, comenzé a imaginar catastrofes y cosas por el estilo y una voz me tranquilizó.
-Estimados pasajeros, nos alegra informarles que hemos llegado a nuestro destino. Por favor, en orden, pasen a la salida para bajar del avión.
Suspiré, me calmé y me levanté del asiento. Menudo susto me había dado el aterrizaje. Al bajar una amable muchacha nos guió hasta donde nos darían nuestras maletas. Consulté mi reloj para ver la hora-marcaba las doce y media del mediodia, horario de Venezuela. Calculé que aquí en España serían como las seis y media- tomé mis maletas y logré visualizar un hermoso cartel que decía: Bienvenidos a España.
-Perfecto, ahora... a salir-me dije a mi mismo.
Me encaminé hasta la salida del aeropuerto para tomar un taxi y en el camino vi a un señor-le calculé unos cuarenta y ocho años- con un cartel en las manos que ponía: <<Fernando Do Rosario>>-así que me le acerqué.
-Buenas. Yo soy Fernando Do Rosario, ¿Usted es?-Le estreché la mano para presentarme.
-Hola, yo soy Javier-estrechó mi mano- permitame llevar sus maletas.
-Oh.. no se preocupe. Gracias, yo las llevo-le sonreí
<<En mi país no preguntan eso>>-pensé
-Como desee-inclinó la cabeza-por favor, sígame hasta el vehículo.
-Por supuesto-le seguí.
Al salir finalmente del terminal visualicé mis alrededores. Era hermoso, nunca había visto calles tan limpias, el clima era cálido, la gente tenía un aire de ser amables. Era totalmente diferente a Venezuela.
-Por aquí, por favor-dijo Javier, abriéndome la puerta del Co-Piloto de su vehículo-Un Peugeot de cuatro puertas plateado, muy hermoso por cierto-
-Gracias-entré en el vehículo y coloqué las maletas en los asientos traseros.
Luego Javier entró en el vehículo, lo encendió y partimos. Introduje mis manos en mi bolsillo derecho del pantalón y saqué diez Euros de ellos y miré a Javier.
-Sé que ya tienes un destino predeterminado donde llevarme, pero hoy es mi cumpleaños y mi madre le ha pedido a una prima que vive por aquí cerca para pasar el día de hoy con ella y no estar sólo en mi cumpleaños. ¿Sérías tan amable?-Le estiré los diez Euros hacia él.
-Disculpe, pero podría meterme en problemas si hago eso, me han ordenado estrictamente que le lleve al hotel donde se están hospedando los demás psicólogos-negó con la cabeza.
-Por favor, es mi cumpleaños y no quiero pasarla sólo. Será solamente hoy y, si no es molestia, puedes pasarme buscando mañana temprano. Nadie se enterará, lo juro.
Me miró y giró la vista hacia el camino, quedando pensativo por unos momentos.
-Está bien, pero te pasaré buscando temprano, a eso de las cinco-dijo, tomando los diez Euros que le ofrecí.
-Perfecto, gracias. En serio-metí la mano en el bolsillo de mi chaqueta y saqué un papel con direcciones de la casa de mi prima- aquí tiene.
Javier tomó el papel, lo abrió y con un movimiento de cabeza afirmó saber donde quedaba. Finalmente, tras quince minutos, me dejó frente unos edificios donde, aparentemente, vive mi prima.
-De verdad te lo agradezco Javier-Le estreché nuevamente la mano.
-No es nada. Sólo espero no meterme en problemas, ¿eh?-me miró seriamente.
Me giré para tomar las maletas del asiento trasero del vehículo y bajé del mismo. Me acerqué hasta los intercomunicadores y escuché a Javier decir: <<Eh, tú, chaval>>.
Me volví hacia el y lo miré. Ésta vez tenía una sonrisa de punta a punta en su cara y dijo:
-Feliz cumpleaños.
Por un momento sentí conmoción ante sus generosas felicitaciones, le sonreí igualmente y le agradecí.
-Nos vemos mañana entonces, muchas gracias Javier, no lo olvidaré.
Me volví hacia el intercomunicador y busqué el botón para llamar al 3-B, que según mi madre, es el piso de mi prima. Al oprimirlo aguarde unos segundos esperando que mi prima contestase.
-Buenas tardes, ¿qué desea?-oí decir a mi prima por el intercomunicador.
-Hola Alexandra, es Fernando. ¿Qué tal estás?
-Ay mi niño, por fin has llegado. Venga, te abro la puerta del portal y subes, ¿Vale?-me invitó a pasar, sumamente emocionada.
-Pues muchas gracias prima. Ya voy-escuché como colgó el telefonillo del intercomunicador y me aproximé hasta el portal para subir.
Las escaleras eran un poco altas y se hacían difíciles de subir de tanto en tanto. Finalmente-tras subir tres pisos- llegué hasta el tercero y visualizé el 3-B, mi prima estaba allí junto a mi tía-su madre- esperándome con una gran sonrisa en sus rostros.
-Hola, hola. Pero mírate que grandote estás, cómo has crecido-dijo mi tía, abrazándome hasta quedar sin aire.
-Venga, que no te dé pena abrazar a tu prima, eh-me extendió los brazos Alexandra.
Le acepté el abrazo y al igual que su madre, me apretó fuertemente entre sus brazos.
-A mí también me da gusto de verles-les miré.
-Feliz cumpleaños hijíto. Tu mami me ha contado que ya son 29, enhorabuena-mi tía comenzó a pellizcar mis mejillas
-Gracias tía. Sí, cada vez envejezco más y más-moví un poco la cabeza hacia atras, tratando de quitarme el pellizco de mi tía
-Porque no pasamos y nos cuentas más de tu viaje, ¿vale?-me invitó mi prima.
Con un gesto de cabeza asentí y pasamos hasta el comedor para tomar un café y charlar.
A eso de las siete mi tía me pidio que me fuese a bañar y me acomodara para una <<Reunión>> por mi cumpleaños. Obedeciéndole, cumplí con lo que me había pedido y al salir de mi habitación-ya arreglado y listo para la <<reunión>>- quedé sorprendido. Allí en la sala habrían mínimo treinta personas, la mayoría mujeres que trabajan con mi prima-al parecer de mi edad, quizá menos- y la otra parte algunos familiares y amigos de Alexandra.
-Buenas noches-les sonreí a las chicas.
Mi tía se me acercó y comenzó a presentarme a los familiares y finalmente a los/as amigos/as de Alexandra. Colocaron un poco de música-Gracias a Dios todos, a excepción de los familiares de mi tía, compartíamos un gusto similar por el rock- y comenzamos a beber vino, ron, cerveza y algunos tequilas.
La supuesta reunión duró hasta las tres de la madrugada, puedo decir que fue uno de los cumpleaños más geniales que he tenido-por tercera vez en mi vida me había embriagado por tanto alcohol que habíamos consumido- así que al despertarme-más tarde, ese mismo día- tuve una rezaca horrible, lo cual no me favorecía ya que debía despertarme temprano-le pedí a mi tía que por favor me despertase a las cinco de la madrugada- para que Javier me llevase hasta el hotel.
Nunca había tenido un dolor de cabeza tan horrible como el de esa madrugada. Tomé un baño para intentar despertarme más y al salir bebí café-junto a mi desayuno, claro- le agradecí enormemente a mi prima y mi tía por haberme dado alojo en su casa esa noche y por la <<reunión>> por mi cumpleaños y me despedí.
Al bajar vi que-tal y como había dicho- estaba Javier esperándome puntualmente. Le saludé y me invitó a entrar en el vehículo.
-No se te ve muy bien-señaló.
-Pues me siento de lo peor, una rezaca.. que ni te imaginas-respondí, luchando contra el sueño.
-Entiendo, una buena fiestesilla, ¿no?-trató de sacar conversación.
-Estuvo bastante bien, disfruté mucho y bebímos hasta amanecer-respondí- si no te molesta dormiré un poco, ¿está bien?-continué diciendo.
-Está bien, adelante. Yo le aviso cuando lleguemos-encendió la radio para colocar algo de música y bajó un poco el volumen.
Cerré los ojos y de inmediato quedé rendido en el asiento. Dormí corrido todo el viaje hasta que Javier me despertó, avisando que habíamos llegado.
-Es aquí, el Hotel Palacio-me despertó con suaves palmadas en el hombro.
Al abrir los ojos me deslumbre por la belleza del hotel. Se le veía lujoso.
-Muchas gracias Javier. No sé como pagarte el gran favor que me hiciste-le sonreí, aun cansado por la <<reunión>>.
-No es nada, ahora vaya hasta su habitación por favor, no quiero problemas-dijo Javier con aire de serio.
Antes de bajar del taxi saqué la billetera, tomé veinte Euros y se los entregué a Javier.
-Oh, no se preocupe. Quédeselos-negó Javier.
-Anda, tómelos. Es lo menos que puedo darle por el favor que me hizo-insistí.
-De acuerdo, muchas gracias-sonrió, tomando los veinte Euros.
Bajé del vehículo y me despedí de Javier, me giré y me aproximé hasta la recepción del lujoso hotel para buscar mi habitación. Me esperan muchos días aquí en España-y otros países, claro-al entrar me dirigí hasta el mostrador, esperé a que me atendiesen y mostré mi credencial de miembro del grupo de Psicólogos-los que darán las charlas e información- Al verificar quien era me señalaron cual es mi habitación y un empleado se prestó para llevar mis maletas hasta la habitación doscientos trece. Lo seguí hasta el ascensor y subimos hasta el corredor, avanzamos hasta las doscientos trece y al llegar le dí una propina de cinco Euros, me entregó la llave y entré.
<<Definitivamente.. ésta es la habitación más lujosa en la que estaré alguna vez en mi vida>>-Pensé.
Me acosté en la cama de la habitación para dormir antes de la charla, lastimósamente no pude dormir demasiado, ya que me despertaron unas horas luego para darme el aviso de que debía comenzar a prepararme. A duras penas me levante de la cama, me desvestí y tomé un baño; el baño era totalmente enorme-era sorprendente lo lujoso que llegaba a ser el hotel- al salir aproveché para acomodar mis maletas, vaciarlas y dejar la ropa en el ropero. Había vaciado dos maletas y aun así no pude llenar el ropero completamente.
Finalmente me coloqué una camisa blanca con un elegante esmoquín negro, además de unos pantalones elegantes negros con zapatos oscuros. Al cabo de veinte minutos uno de los encargados de dirigír a los psicogolos hasta el lugar donde daríamos la charla me llamó a la puerta. Salí, nos saludamos y me guío hasta un vehículo ultimo modelo-no dejaba de sorprenderme y agradecerle a Dios por permitirme estar allí- al parecer sería un largo camino, aun tenía sueño.
Tal y como había dicho, había sido un largo camino-pero en comparación con Venezuela no había tanto embotellamiento- tardamos en llegar porque estaba algo lejos del hotel. Al llegar comencé a ponerme nervioso, mi primera charla ante tantas personas-me aseguraron que serían mil trecientas cuarenta personas- me guiaron por un pasillo enorme y entramos en el recinto, las sillas eran parecidas a la universidad-iban en ascendensia hasta la ultima parte de la sala- y me invitaron a tomar asiento junto a otros psicólogos-veinticinco psicólogos, contándome a mí- a esperar mi turno para dar mi charla.
Mientras los otros psicólogos daban sus charlas yo aproveché para conocer a otras personas y compartir comentarios. Al fin me había tocado a mí y estaba más asustado que nunca, comencé a dar la charla estando muy nervioso, pero al cabo de unos minutos tomé confianza y me desenvolví perfectamente con el público-la mayoría universitarios, futuros psicólogos, hambrientos de información- al final todo el mundo aplaudío y yo me sentí como el mejor del mundo.
Salimos del recinto al medio día y me llevaron hasta mi habitación en el hotel para almorzar y asistir a una charla de psicólogos en una escuela primaria...
Así serían mis días en España, todo un mes lleno de viajes por el país, asistiendo a charlas, dando discursos, disfrutando del paisaje y de su gente, los cuales siempre fueron cordiales conmigo.
Al culminar el mes me preparé para ir a Portugal, uno de mis países favoritos en el mundo-ya que tengo familia Portuguesa, permítanme agregar. Nuevamente, Javier fue mi chofer y me llevó hasta el aeropuerto-charlamos, esperando a que se hiciera la hora para tomar mi vuelo. Al oir la voz que informa sobre los vuelos por el parlante, nos estrechamos la mano y nos despedimos. Le volví a agradecer por el enorme favor que me hizo y me aproximé hasta la fila para mostrar el boleto y abordar al avión.
Capitulo 18: Probando nuevas oportunidades.
Ya transcurrió medio mes desde que llegué a Portugal, al igual que en España hemos tenido que ir de un lado a otro, dando conferencias y charlas en escuelas, recintos, universidades, etc. La única diferencia es que, como no sé hablar el Portugués-o al menos no perfectamente- tuve que dar mis charlas en ingles, y al parecer todos me entendieron-suerte que hablo ingles desde muy jóven gracias a los videojuegos y a la música que oía- al culminar el segundo mes en Europa-y el primer mes en Portugal- me sentí un poco triste al pensar que tendría que abandonar el país, pero para mi suerte necesitaban dar seis conferencias más en Lisboa y Madeira, así que nos alargaron el tiempo dieciocho días-es decir, dos semanas, cuatro días más en Portugal- que felicidad me había traído esta noticia.
Finalmente llegó el momento de partir, las conferencias habían sido un éxito y debía ir a Dinamarca un mes para dar mis conferencias. Ese sería el último país que visitariamos y eso me daba algo de nostalgia. Al llegar a Dinamarca me sentí muy emocionado, a la gente se le veía alegre- y lo era, al parecer- El hotel donde nos hospedamos tenía un toque moderno y humilde a la vez. No era exageradamente lujoso ni horriblemente descuidado.
Mi primera conferencia fue en una Academia Militar Danesa. Al terminar me aproximé hasta la puerta y recordé a mis padres-en especial a mi papá, ya que yo deseaba entrar en la Marina de Venezuela ya que, a parte de gustarme la Armada, a mi padre también le fascinaba, y estar allí con los militares me hizo recordarle- me aproximé hasta mi chofer para que me llevase hasta el hotel y de camino observé a una hermosa muchacha. Me quedé ahí, observándole, se me hacía familiar pero no podía recordar porqué. Yo la conosco pero no puedo recordar de donde.
De pronto, como una ola, empezaron a llegar recuerdos ante mis ojos, ella era la supuesta ''María'' por la que tanto había llorado, rezado y buscado en mi adolescencia. No se me ocurría que hacer, definitivamente tenía que ser ella-pero una extraña inseguridad me invadio y me sentía algo dudoso de si en realidad era ''María'' o simplemente una muchacha muy parecida- así que me armé de valor y sin perderla de vista le pedí al chofer que se detuviera, bajé del vehículo y me le acerqué rápidamente.
-Hola, disculpame, creo que te conosco-le dije con un Inglés un tanto deficiente por los nervios.
-Hola. Pues no, está equivocado, hasta luego-se giró y siguió caminando.
Al verla supe de inmediato que era ella. Tenía un Inglés impecable, lo hablaba perfectamente.
-No, no me equivoco. Eres tú.. puedo explicarte mejor la situación, ¿te parece si vamos a tomar un café y comer algo? Por favor, cuando escuches la historia entenderás mejor todo-traté de convencerla.
-Lo siento, pero no. Por favor no insista o llamaré a la policia-siguió caminando.
Rápidamente le tome de la mano y evité que se fuera, ella giró y me miró, estaba molesta.
-Por favor... será sólo por un momento.. no sabes lo que pasé en mi adolescencia por tí, necesitas saberlo-dije con mucha sinceridad.
Al parecer mis palabras fueron tan sinceras que ella las entendió perfectamente y aceptó ir a tomar algo y oir mi historia. Fuimos a un restaurante no muy lejano de allí, compramos algo de comer y café y comencé a contarle la historia de como le conocí-sólo de vista, claro- le conté hasta el más minimo detalle, no había olvidado nada de lo ocurrido en ese entonces. Al finalizar mi historia ella quedó fascinada-no sé porque- por las cosas tontas que había hecho de jóven por encontrarla y la tristeza de no poder venir y buscarla en ese entonces. Me anotó su número telefónico en un papel, me explicó que llevaba algo de prisa por su trabajo-me señaló que trabajaba en modelaje- y se retiró.
Salí del restaurante casi dando brincos de felicidad, no podía creerlo... le había conocido al fin.. No pude esperar a llegar el hotel y llamarla, estaba ansioso.
Rápidamente al llegar subí hasta mi habitación, abrí la puerta y corrí al teléfono. Marqué el número y esperé.
-Hola, soy yo, Fernando. El extraño que te contó aquella historia-expliqué.
-Oh, claro, lo siento olvidé decirte mi nombre, soy Diana-dijo, algo apenada.
-No hay problema. Lindo nombre por cierto. ¿Te parece si nos vemos mañana?.
-Lo siento, pero debo hacer unas diligencias. Quiero hacer un Post-Grado, pero aquí ese tipo de estudios son algo caros, así que iré de intercambio a otro país para estudiar algunos años allí. ¿Te parece mañana?-explicó ella.
-Claro, no hay problema. Nos vemos ese día entonces. Adios-me despedí
-Por supuesto, hasta luego-colgó.
Salté a la cama y empecé a darle Gracias a Dios por todo-poder ir de viaje a tres países diferentes y por haberle conocido- tomé una botella de champagne que había en la mesa, la destapé y comencé a beber, brindando por conocer a la chica de mis sueños en la adolescencia. Sólo me quedaba esperar un día, para que al siguiente pudiese verla de nuevo. Habíamos quedado en vernos en un parque cerca del hotel donde me estuve hospedando, así podríamos charlar y saber un poco más de nosotros.
-Buenas tardes-le sonreí al verle.
-Hola, me alegro de verte de nuevo-me abrazó.
-¿Cómo estás?-me senté en un banco del parque. Ella hizo lo mismo y respondió:
-Pues excelente. ¿De verdad hiciste todo eso que me contaste cuando eras jóven?-preguntó con mucho interés por la historia.
-Sí. Pregunté en cada foro por ti e incluí tu foto-respondí.
-Fascinante, cuéntame.. ¿A qué te dedicas?-se cruzó de piernas.
-Actualmente soy Psicólogo, de hecho estoy aquí por eso mismo. Me invitaron a dar charlas sobre variados temas en tres países distintos-le expliqué.
Se sorprendió al oir aquello y preguntó:
-¿Eso quiere decir que eres un reconocido Psicólogo? O algo así, supongo-dijo, bastante fascinada.
-Digamos que si, he tenido algo de éxito en mi carrera. ¿A ti como te va con el modelaje?-traté de no hablar sólo de mí.
-Me va bastante bien, de hecho, he ido a varios países y he modelado desde jóven-respondió ella.
Así seguimos charlando hasta casi anochecer, conversaciones casi comunes a excepción de una cosa que me llegó a interesar bastante: Estaba soltera... y se iría a Venezuela para estudiar, me dijo que allí los estudios de Post-Grado son más económicos. ¿Qué les parece? El destino actuó a mi favor. Pasé casi todo el tiempo de mi estadía en Dinamarca con ella-después de haber ido a mis respectivas conferencias y charlas en las distintas ciudades de Dinamarca, obviamente- y creo que tuvimos conexión...
En mi ultimo día quize despedirme de una manera especial y memorable hasta que volviesemos a vernos en Venezuela-vale añadir que vendría a Carabobo para hospedarse y hacer su Post-Grado, así que le invité a un Parque de Atracciones de la ciudad, comimos helado y por ultimo... le besé.. No recuerdo algo tan mágico como aquel beso en mi vida... Le dí mi número telefónico-el que uso en Venezuela- y le recomendé comprarse un celular y una linea para comunicarlos y ser su "Guía" en el país. Me dijo que iría en dos meses y medio, que al llegar me llamaría.
Al día siguiente sentí mucha más nostalgia que en los otros países, estaba muy ansioso por verle en Venezuela y ya tenía en mente algunos planes, como ir al cine, por ejemplo-aunque no fuese muy buena idea, ya que no hablaba muy bien que digamos el Español y en Venezuela no hay peliculas en el Cine que estén en Danés o Inglés solamente- el vuelo fue menos traumante que los demás-supongo que me estaba acostumbrando- y dormí tranquilamente hasta llegar a mi país.
Al llegar a mi país me senté en los bancos del aeropuerto-A esperar a mis padres- y tal vez iría a comprar algo para calmar el hambre que tenía pues, como había salido algo apurado, no me dió tiempo de comer nada antes de despegar. Finalmente mi padre llegó junto con mi madre-a penas les vi sentí una gran alegría- así que me les acerqué y fuertemente nos abrazamos. Tras haberme llevado a casa, mi madre preparó una cena, y mientas lo hacía charlabamos sobre el viaje y de las ultimas noticias de la casa-y algunas del país, economía y esas cosas- finalmente comimos... nunca había disfrutado tanto una comida como la de ese día.
Quize estar unas semanas con mis padres-pero no mucho tiempo, con el fin de evitar molestias- y aproveché para entregarle los obsequios que había comprado en los distintos paises que estuve. También aproveché el tiempo que tuvimos para salir y distraernos un poco, salir de la rutina; le conté a mi papá sobre Diana, el no podía creerlo-al parecer aun recordaba ese día, cuando le pedí ir a Dinamarca para conocerle y no podíamos por nuestra situación económica- Me pidió detalles de ella, tanto físicos como sentimentales, pero de lo sentimental casi no pude hablar ya que no tuvimos mucho tiempo de conocernos bien, pero le expliqué que vendría a Venezuela-específicamente a Carabobo- para estudiar. Él reaccionó tal y como esperaba: no lo podía creer, demasiada casualidad, pero me dijo que aun así me apoyaba si necesitaba algo, que lamentaba no haberme apoyado en ese entonces cuando se lo había pedido; terminé por disculparle al instante, la situación económica no nos dejaba y.. quizás ese no era el momento para conocerle.
Tras haber culminado mi estadía en casa de mis padres, volví a mi realidad-a mi casa y al trabajo- sólo me quedaba esperar a que Diana llegara a Venezuela. Tardó no más de dos mes en llegar a Venezuela, pero aun así se sintió eterno el tener que esperar, estaba muy ansioso, pero al fin había llegado-en este punto debo decir que nos comunicamos por Facebook constantemente, ella al parecer estaba ansiosa de llegar también- así que, fui a buscarle al aeropuerto y llevarle hasta su hotel... a fin de cuentas, ¿Quién podría ser mejor para mostrarle el país?.
Al verle me llené mucho de alegría, nos saludamos con un beso en la mejilla y le mostré el camino hasta el vehículo-muy cordialmente le abrí la puerta y le invité a entrar al auto- mientras ibamos de camino hasta su hotel hablamos de diversas cosas y le invité a tomar un helado... quizás un jugo también, ya que es asmática. Por primera vez en mi vida le dí gracias a Dios porque había mucho tráfico de camino al hotel, lo que nos dío más tiempo para charlar-no parabamos de hablar de diversas cosas, de planes por cumplir y ese tipo de cosas- y nuevamente tocamos el tema de lo ocurrido en mi adolescencia respecto a que le quería conocer, aun estaba fascinada con esa historia.
Durante casi todo el viaje charlamos de eso, el tema varió cuando ibamos cerca de su hotel, al llegar nos quedamos mirándonos y terminó rompiendo el momento cuando abrió la puerta, se despidió y me beso en la mejilla. Le vi irse, estaba bastante contento... Estaba ansioso porque el día siguiente llegara, habíamos terminado de cuadrar e ir a tomar jugo y posiblemente comer algo. Pasé la noche en vela imaginando todas las cosas que haríamos el día siguiente, otro posible beso.. cosas por el estilo. Al despertarme esa mañana-de una manera muy enérgica- tomé mi desayuno, me bañé y fui a mi consultorio-si así se le puede llamar- para trabajar, aun ansioso porque llegara la noche. A mi suerte que había poca gente en el consultorio ese día y pude salir un poco más temprano, así que fui a casa, me bañé, me preparé y fui a buscar a Diana hasta el hotel para llevarle a tomar un jugo y posterior a eso llevarle a un restaurante a cenar.
Fue la noche perfecta, tipo película.. al terminar la cena dimos un paseo por el parque y hablamos de lo que queríamos para un futuro no muy lejano..
-Supongo que deseas formar una familia, ¿no?-Comenzó Diana.
-Pues sí, pero aun tengo cosas en mi futuro pendientes, creo que van antes de la familia.. ¿Y tú?-pregunté con interés.
-Al igual que tu, también deseo culminar algunas cosas para mi futuro.. pero.. ¿Sabes?..-a partir de ese momento quedó callada, con mucha pena al parecer.
-Dime?-Pregunté, emocionado.
-Quiero que mi futuro no muy lejano seas tú.. si no te molesta-al decir esto bajó la mirada y se puso algo roja.
No supe que responder, me había agarrado totalmente desprevenido,no me esperaba algo así de ella...
-Ehm... no lo sé.. yo también deseo tener un futuro junto a ti.. pero primero quiero perfeccionar mi futuro para poder dartelo todo a tí y a nuestra familia...-Al revelarle todo esto sentí que me había puesto rojo como un tomate, super rojo.
Ella quedó callada y pensativa después de esto.. pero esta vez me miró directamente a los ojos.. Yo también le miré. Ella tomó la iniciativa de tomarme la mano y, al igual que ella, le agarré con amor y comenzamos a pasear por el parque, esta vez estando muy callados. A cierto punto del paseo ella pronunció unas palabras en Danés que no pude entender, se giró y me abrazó, nunca había visto semejante acción. Acabé por abrazarle fuertemente, sentí que nadie podría tocarle nunca ni herirla, ella subió la mirada y nos conectamos... Lentamente nos fuimos acercando hasta que ocurri.. el beso perfecto, si así se le podría etiquetar. El resto de la noche fue único, al llegar a su casa me bajé del vehículo y nos besamos de nuevo.
-Te amo-me susurró al oido.
Por un momento todo se paralizó a mi alrededor, no podía creer que me lo hubiera dicho, nunca me había dicho un te quiero.. y ésto...
Volví a darle un beso, esta vez en la frente, me giré y entré en el vehículo. Le miré profundamente con mucho cariño, ella parecía apenada por el momento, al parecer se dejó llevar por la situación..
Una vez en el vehículo no paré de pensar en eso, y al arrancar me dije a mi mismo:
-Yo también te amo- durante mi camino a casa lamenté no haberselo dicho en el momento.
Los meses transcurrieron, Verónica siguió yendo hasta sus quimioterapias y yo seguí apoyandola-económica y moralmente- y finalmente logró curarse de su horrible enfermedad. Yo estaba a punto de concluir el último semestre, faltaban apenas tres meses para finiquitar. Por otro lado, Verónica-debido a la Leucemia- no pudo concluir el semestre, así que, explicándole a los maestros lo que pensaba hacer, terminó de recuperarse y con el concentimiento de los profesores ella volvería a comenzar el quinto semestre y se graduaría. Los días transcurrian, Verónica y yo estabamos más unidos-eramos una pareja perfecta y funcional- Faltaban tan sólo dos meses ahora para finiquitar el semestre y hacer nuestro acto de graduación. Tiempo atrás le llevaba al centro comercial u otros lugares después de cada quimioterapia, al enterarme de que sólo le faltaba una quimioterapia para estar completamente curada le organicé algo especial.
-Tendré que salir-le dije a través de una llamada telefónica.
-Pero se supone que me llevarías a salir después de la quimioterapia, como siempre-replicó Verónica.
-Lo lamento, es urgente. No puedo faltar-mentí
Hubo un breve silencio y finalmente cortó la llamada. Sonreí ante su reacción.
Comencé el plan de inmediato, no disponía de mucho tiempo-menos mal que los padres de Verónica me ayudaron con algunas cosas....
Vi el reloj, estaba molesta. Faltaban diez minutos para las cuatro de la tarde y mis padres aun no venían a por mí-y lo que es mucho peor, Fernando no me llevó a ningun lado después de la quimioterapia- que día tan horrible.
Salí de la clínica rápidamente y me dirigí hasta la linea de taxis más cercana y tomé un taxi. Estaba por empezar a llorar, aun me costaba creer que ni mis padres ni mi mejor amigo viniesen a recogerme. Al llegar casi a la mitad del camino nos encontramos con un embotellamiento-típico a esas horas- y estuvimos atrapados en él una hora o quizás más. Finalmente llegamos a casa y el reloj marcaba las seis, ya había anochecido. Mi casa-a comparación con la de los vecinos- estaba oscura, completamente oscura. Le pagué lo que le debía al taxista y bajé del vehículo, me aseguré de estar en el lugar correcto y al estar segura me acerqué hasta la puerta. Entré a la casa y-como es fácil de imaginar-todo estaba oscuro, a excepción de una parte iluminada.. mi habitación.
-Que raro-murmuré.
Me acerqué cuidadosamente a las escaleras y-usando la luz de mi celular-subí hasta mi habitación. La luz que había visualizado desde la sala provenía de una vela.
-Perfecto, no hay luz en esta casa. Lo que faltaba-comencé a enojarme más.
Me acerqué a la mesita donde estaba la vela y descubrí que, al lado del plato donde estaba puesta la vela, había una nota. La tomé y la leí:
<<Seguro piensas que no hay luz y te equivocas, estás siendo parte de mi juego. La única regla es que no debes encender las luces de ninguna habitación (A menos que desees ayudarte con la luz del celular, eso es valido)
Primera pista: Cambiate de ropa, ponte algo de gala>>
Al principio vacilé, luego volví a leer la nota y me acerqué hasta mi armario, obedeciendo lo que ponía la nota.
Al abrirlo quedé sorprendida. ¡Ninguna de mis prendas de ropa estaban allí! Sólo había una caja no muy grande de color Morado-mi favorito- extrañada, tomé la caja y me acerqué hasta la cama para abrirla y ver que contenía.
Utilizando la luz de la vela abrí la caja y dentro encontré dos caja un poco más pequeñas-las cuales calzaban perfectamente en la original- aparté la primera caja y coloqué ambas cajas cerca de la luz-pude notar que las cajas estaban marcadas, una con el número uno, y otra con el dos.
Abrí la primera caja-de color verde, por cierto- y vi un vestido de marca muy caro color rojo perfectamente doblado dentro. Estaba sorprendida y emocionada. Pude darme cuenta que había una nota en el fondo de la caja que ponía:
<<Un vestido digno de una chica hermosa, como tú>>
Rápidamente me despojé de la ropa que tenía y me probé el vestido que había en la caja, me quedaba perfecto. Nuevamente aparté la caja junto a la original y abrí la que tenía marcado el dos esta vez. Dentro de dicha caja habían tres cajas más pequeñas-enumeradas al igual que las otras dos-
Tomé la que tenía el uno marcado y la abrí. Dentro habían unos tacones, al igual que el vestido, eran rojos y la marca era cara también-los cuales no dudé en probarme, combinaban con mi vestido- revisé la caja pero carecía de nota alguna.
-No puedo esperar a ver que contiene la segunda-pensé.
Tomé la segunda caja y la abrí. Dentro había un collar hermoso-el cual tenía unas perlas bellísimas- que hacía juego con mi vestido rojo. A parte del collar habían unos hermosos aretes. Al igual que la primera caja no tenía una nota.
Tomé la tercera caja y esta vez la nota estaba pegada en la parte externa. Decía así:
<<Este accesorio es opcional, no es necesario que lo uses. Te lo pongas o no, para mí serás siendo la misma chica hermosa y perfecta que conocí en la universidad en mi primer día de clases>>
Rápidamente abrí la caja y encontré una peluca color negro-como solía ser mi cabello antes de perderlo con la quimioterapia- al ver la peluca y recordar la nota sentí que una lágrima recorría mis mejillas. Dejé la peluca a un lado de la cama y revisé que no hubiese otra nota con otra pista. No había nada.
Mi teléfono había recibido un mensaje, era de mi madre.
<<Por favor, sal a recoger el paquete. Estoy ocupada>>
-¿Cuál paquete? No vi nada al llegar-pensé.
De inmediato sonó el timbre de la casa. Sentí un escalofrío al oirlo. Usando la luz del celular nuevamente bajé hasta la puerta y la abrí. Había un paquete pequeño justo enfrente. Lo recogí y lo coloqué en la mesa de la sala-alumbré con mi celular el paquete y lo abrí- dentro había una nota, una vela y un encendedor. Encendí la vela con el encendedor y leí la nota:
<<Muy bien, ahora se pondrá mejor. Hagas lo que hagas, no vayas a la cocina>> Pude notar que la palabra Cocina estaba subrayada.
Después de darle vueltas a la nota buscando más información pensé que debía ir-después de todo- a la cocina.
Al entrar a la cocina busqué alguna pista que me pudiese servir. Encontré pegada a la nevera una foto con una nota adjunta. La foto era del gorila que me había regalado Fernando al enterarse de mi enfermedad, la nota ponía lo siguiente:
<<Discúlpame por no haberte ido a recoger a la clínica y por no haberte llevado a algun lugar. Te lo compensaré, pero primero busca lo que hay en la foto y encuentra la ultima pista>>
Volví a ver la foto y noté que mi gorila estaba en la habitación de mis padres-me di cuenta por lo que tenía alrededor- ya que al ir a mi cuarto no había visto al gorila.
Sin perder mucho tiempo fui apresuradamente hasta la habitación de mis padres. Al entrar vi a mi oso colocado en la cama, me acerqué hasta el y lo alumbré con la vela. Entre sus manitas tenía una especie de invitación-con una linda decoración- la tomé y leí la primera cara de la invitación:
<<Invitación para la mejor cena de tu vida>>-Ponía la nota.
-Que tierno-pensé
Abrí la nota para obtener más información. La invitación decía:
<<Verónica, de verdad me resulta difícil definirte con palabras, ya que ninguna podría decir exactamente lo especial que eres. Así que, a través de este mini-juego, te demostraré lo que significas para mí. Ve hasta el patio de la casa para que obtengas tu sorpresa>>.
Dejé la invitación junto al osito y fui hasta el patio de la casa, tenía un nudo en la garganta. Al abrir la puerta quedé maravillada.
El patio estaba finamente decorado con una excelente dedicación. Habían velas color morado por todas partes, globos decorando la acerca que separaba nuestra casa del vecino. En el centro del patio había una mesa no muy grande con dos sillas. En la mesa había-por lo que pude detallar- comida en bandejas parecidas a las de los restaurantes y una botella de champagne. En el centro de la mesa había un jarro con Rosas puestas en agua muy hermosas. Me acerqué hasta la mesa y tomé asiento. Estaba maravillada.
De pronto unas manos taparon mis ojos y me susurraron al oído: Buenas noches, chica perfecta. Al retirar las manos vi que-obviamente- era Fernando. Estaba hermoso, tenía un traje muy elegante puesto y se había cortado el cabello, haciendose un peinado muy lindo. Se colocó a mi derecha y se arrodilló, sacando un par de brazaletes muy hermosos de sus bolsillos.
-Verónica, me gustaría que fueses mi novia. Por favor acepta estos brazaletes que simbolizan nuestra relación-vi que los brazaletes tenían una V en uno y una F en otro, nuestras iniciales.
Lo miré y acepté el brazalete con la F marcada.
-Por supuesto que quiero ser tu novia-sonreí
Se levanto y tomó asiento.
-Espero y disfrutes la cena-dijo, destapando la bandeja de la comida.
Fue una noche maravillosa, estaba muy feliz.....
[Unas cuántas semanas luego, cerca de la fiesta de graduación]
Desperté pensando en el gran novio que seré-ya que la sorpresa que le había preparado a Verónica fue enorme- y fui preparándome para mi graduación-que sería en unos días- así que le envié la invitación de ir a Verónica y a sus padres, a unos tíos y mis abuelos.
El tiempo transcurrió lentamente y por fin había llegado el día, estaba ansioso por su llegada. Pero no sólo eso, también estaba preocupado-ya que Verónica tenía días que no me escribía ni respondía mis llamadas- pero supuse que estaría ocupada buscando un vestido para la cena que haríamos esta noche para celebrar mi graduación. El acto empezaría alrededor de las seis, pero nos pidieron estar allí antes. Obedeciendo a la petición, fui una hora antes. Terminaron los preparativos y una hora y media luego comenzaron a llegar las personas y algunos estudiantes-algo irresponsables, debían estar antes- pero entre las personas no vi ni a Verónica ni a sus padres.
Finalmente el acto acabó y yo ya estaba graduado, pero Verónica seguía sin presentarse y eso me molestó un poco. Para completar la cosa, la llamé al menos cuatro veces y no contestaba-al igual que al teléfono de su casa- y esto me molestaba más y más. Terminé festejando con amigos y familiares, pero me faltaba Verónica a mi lado-cosa que al momento no lo noté ya que estaba molesto.
Al día siguiente-a eso de las once de la mañana-al despertar tomé el teléfono y no tenía ni un mensaje. Llamé a la casa de Verónica y esperé a que la operadora me diera la opción de grabar un mensaje.
-Verónica, ¿Dónde diablos estabas?. La pasé sólo, me habías prometido ir conmigo al acto y a la celebración. No te imaginas lo molesto que estoy, habíamos planeado esta cena durante bastante tiempo-colgué, estaba muy molesto.
Salí un rato con mis padres y amigos al Centro Comercial para distraerme, al llegar la noche fuimos a cenar en un restaurante de comida rápida y volvimos a casa. Como habíamos llegado tarde mis padres se acomodaron y se fueron a dormir-yo, por mi parte, fui hasta mi habitación para jugar video-juegos un rato. Al fin y al cabo, estaba graduado- cuando el reloj marcó las cuatro y diez de la madrugada mi celular sonó. Rápidamente contesté.
-Buenas noches, ¿diga?-pregunté con tono de cansado.
-Fernando-reconocí la voz de la mamá de Verónica, que apenas logré oir.
-Dígame-me preocupó su tono.
Se escuchó un llanto enorme, estaba quebrada llorando. Luego se oyeron unas palabras y un pequeño ruido.
Luego se oyó una voz que al momento reconocí como la del hermano de Verónica, Rubén-el cual se había mudado hace un tiempo de la casa para independisarse-
-Hola Rubén, ¿que ha sucedido?-mi preocupación iba aumentando de a momentos.
-Fernando-hizo una pausa y continuó diciendo-Verónica..
-¿Que le pasó?-su tono hizo que me pusiese más nervioso.
-Ésta mañana Verónica había salido para terminar de hacer algunas diligencias-se tomo un tiempo para respirar y contener las lágrimas, continuó diciendo- dicen que un ebrio le atropelló fuera del Centro Comercial. Llegó viva al hospital, pero se complicó y no aguantó... Encontramos en sus bolsillos una tarjeta que ponía lo siguiente:
<<Fernando, disculpame por no haber ido a tu acto de graduación, andube ocupada en el médico.. pero no te preocupes, no es nada grave.. tu me diste una gran sorpresa cuando logré curarme de la Leucemia. Ahora me toca a mí darte una sorpresa por tu graduación, estoy embarazada, te mostraré los ecos ésta noche, ¡seremos padres!>>
-Los medicos no lograron salvar el bebé-terminó de explicar Rubén.
<<Iba a ser papá y no lo sabía... todo eso ocurrió en la mañana, cuando le dejé el mensaje>> pensé, con cierto remordimiento y tristeza.
Enseguida comencé a llorar también, con un hilo de voz le agradecí por informarme y colgué. Estaba anonadado todavía.
<<Murió creyendo que le odiaba, que estaba molesto, y con ella, nuestro hijo>> Susurré, provocando que llorase más.
Después de lo de Verónica me decidí por no tener más relaciones con ninguna mujer, ya había sido suficiente dolor el que había soportado. Pasó el tiempo y siendo antaño lo de Verónica, no pude olvidarla. Cada vez que la brisa me daba en el rostro sentía como si me besase, en aquellos tiempos que habíamos pasado juntos. Cada vez que oía alguna melodía de una guitarra acústica podía escuchar su voz, cuando muy amablemente se presentó en mi primer día de universitario y me dio consuelo por haber hecho aquella escena. Cada cosa me recordaba a ella... Y pensar que iba a ser padre me deprimía más, a veces soñaba con nuestros hijo.
Lo imaginó aun con su cabello oscuro como el de la madre, con mis ojos castaños oscuros y mi forma de almendra del globo ocular. Con la quijada partida-como la de sus padres- con sus finos rasgos faciales. O en caso de ser niña con el cabello castaño claro como mi cabello y los labios perfectos de su madre. Sin haber nacido ya le necesitaba y deseaba conocerle...
Capitulo 17: Viaje.
Tras varios años logré estabilizarme económicamente con mi trabajo, cambié de vehículo y de hogar-había logrado comprar una casa no muy lejos de la de mis padres- ya tenía ventiocho años y a pesar de tantos años aun no me decidía por conseguir pareja. En vez de una novia preferí pasar más tiempo con mis padres-a los cuales se les notaba más los años- y agradecerles por haberme dado la educación que tengo y ayudarme a ser el psicólogo que actualmente soy.
[17 de junio del año 2025, 2:13 p.m]
Mi teléfono sonó y como es de suponer atendí.
-Buenas tardes, ¿Con quién tengo el placer de hablar?-pregunté cortesmente, desconociendo a la persona que me llamaba.
-Buenas tardes Fernando. Soy Jhosep, verá, soy parte de una organización en Venezuela y otras partes del mundo en el que programamos conferencias en distintos países e invitamos a reconocidos psicólogos del planeta para que participen en dicho evento. Me preguntaba si usted-uno de los más destacados de Venezuela- estaría interesado en ir a España, Portugal y Dinamarca para dar una charla.
-Pues, ¡Por supuesto!-respondí muy emocionado- ¿Sería tan amable de darme más información sobre dicho evento?
-Jhosep lanzó una breve risa y dijo-Con gusto. Será el veinte de Junio, de éste año, claro. Durará alrededor de tres meses-quizá más- Necesitamos que esté tres horas antes de las siete a.m, en el Aeropuerto de Valencia, en el transcurso de estos días le estaremos enviando el boleto por medio del cartero.
<<Veinte de junio, mi cumpleaños>>-Pensé
-Pues está muy bien, gracias por la información... y la oportunidad, claro-dije, mientras pensaba que haría con mis padres, ya que seguro estarían pensando en hacerme algo por mi cumpleaños.
-Muy bien Fernando, muchas gracias por su tiempo-se despidió.
-A usted, hasta luego.-finalmente tras un silencio de dos segundos, colgué.
Estaba emocionado, ir a tantos países sería algo distinto para mí, y tener que dar una charla ante otras personas lo ponía mejor. Pero, por alguna razón.... me sentía raro, una sensación extraña recorría mi cuerpo y ocurría al decir o escuchar <<Dinamarca>> era como si tratase de recordar algo ya antaño y no pudiese. A los pocos minutos me olvidé de la extraña sensación y fui organizándome para emprender mi viaje, pero no antes de avisarle a mis padres y algunos conocidos.
Aproveché para pasar los días restantes en casa de mis padres-así mataría dos pajaros de un tiro, ya que pasaría tiempo con ellos y el aeropuerto me quedaba más cerca- el día diecinueve pasé por una empresa de correos y recogí mi pasaje, comencé a hacer mis maletas y arreglar mis papeles.
Pasé la noche en vela-nervioso-por el viaje que emprendería el día siguiente. También estaba algo triste, pasaría mi cumpleaños lejos de mis seres queridos, pero pronto les vería de nuevo.
A la mañana siguiente me desperté muy temprano-demasiado para mi gusto- terminé de hacer mis maletas, me duché, tomé mi desayuno, terminé de asearme y a las cuatro y once minutos de la madrugada tomé un taxi para el aeropuerto-la despedida con mis padres fue algo emotiva y no faltaron las lágrimas- y finalmente el taxi me llevó hasta el aeropuerto-el cual quedaba a pocos minutos de ahí- a las cuatro y veintidos minutos llegué.
-Muchas gracias-le dije al taxista, mientras le daba el dinero que le debía.
-A usted-respondió cortesmente.
Tomé mis maletas y caminé hasta la recepción-si así se le puede decir- del aeropuerto. Me acerqué hasta uno de los empleados del mostrador, dí la información correspondiente de mi vuelo y me indicó donde debía esperar. A las cinco y cincuenta y dos minutos comenzaron a pedir que abordaran el avión-con el boleto en mano- y nos invitaron a pasar hacia una especie de corredor que nos llevaría hasta los asientos del avión-debo añadir que Jhosep me reservó un puesto en primera clase, y siendo mi primera vez que viajaba en primera clase, estaba sorprendido con la elegancia que éste tenía- tomé mi respectivo asiento y me acomodé para dormir.
Con el despegue del avión no tardé en despertarme, sentí como mi estómago se revolvía-lógico de mi primer viaje en avión- y finalmente me normalizé al estar en el aire. Miré a mi alrededor, escrutando la gente que me rodeaba, y volví a dormirme.
El viaje duró alrededor de ocho horas-y sentí que tardó más- así que en ese transcurso de tiempo fui al baño, jugué con mi celular e intenté charlar con una linda chica que tenía en la parte trasera de mi asiento-la cual, al poco tiempo, descubrí que tenía un fornido novio que daba miedo- y terminé por volver a dormirme.
Sentí un gran golpe y me alarmé, me desperté sobre saltado y comenzé a mirar a todos lados. El golpe me parecía anormal, comenzé a imaginar catastrofes y cosas por el estilo y una voz me tranquilizó.
-Estimados pasajeros, nos alegra informarles que hemos llegado a nuestro destino. Por favor, en orden, pasen a la salida para bajar del avión.
Suspiré, me calmé y me levanté del asiento. Menudo susto me había dado el aterrizaje. Al bajar una amable muchacha nos guió hasta donde nos darían nuestras maletas. Consulté mi reloj para ver la hora-marcaba las doce y media del mediodia, horario de Venezuela. Calculé que aquí en España serían como las seis y media- tomé mis maletas y logré visualizar un hermoso cartel que decía: Bienvenidos a España.
-Perfecto, ahora... a salir-me dije a mi mismo.
Me encaminé hasta la salida del aeropuerto para tomar un taxi y en el camino vi a un señor-le calculé unos cuarenta y ocho años- con un cartel en las manos que ponía: <<Fernando Do Rosario>>-así que me le acerqué.
-Buenas. Yo soy Fernando Do Rosario, ¿Usted es?-Le estreché la mano para presentarme.
-Hola, yo soy Javier-estrechó mi mano- permitame llevar sus maletas.
-Oh.. no se preocupe. Gracias, yo las llevo-le sonreí
<<En mi país no preguntan eso>>-pensé
-Como desee-inclinó la cabeza-por favor, sígame hasta el vehículo.
-Por supuesto-le seguí.
Al salir finalmente del terminal visualicé mis alrededores. Era hermoso, nunca había visto calles tan limpias, el clima era cálido, la gente tenía un aire de ser amables. Era totalmente diferente a Venezuela.
-Por aquí, por favor-dijo Javier, abriéndome la puerta del Co-Piloto de su vehículo-Un Peugeot de cuatro puertas plateado, muy hermoso por cierto-
-Gracias-entré en el vehículo y coloqué las maletas en los asientos traseros.
Luego Javier entró en el vehículo, lo encendió y partimos. Introduje mis manos en mi bolsillo derecho del pantalón y saqué diez Euros de ellos y miré a Javier.
-Sé que ya tienes un destino predeterminado donde llevarme, pero hoy es mi cumpleaños y mi madre le ha pedido a una prima que vive por aquí cerca para pasar el día de hoy con ella y no estar sólo en mi cumpleaños. ¿Sérías tan amable?-Le estiré los diez Euros hacia él.
-Disculpe, pero podría meterme en problemas si hago eso, me han ordenado estrictamente que le lleve al hotel donde se están hospedando los demás psicólogos-negó con la cabeza.
-Por favor, es mi cumpleaños y no quiero pasarla sólo. Será solamente hoy y, si no es molestia, puedes pasarme buscando mañana temprano. Nadie se enterará, lo juro.
Me miró y giró la vista hacia el camino, quedando pensativo por unos momentos.
-Está bien, pero te pasaré buscando temprano, a eso de las cinco-dijo, tomando los diez Euros que le ofrecí.
-Perfecto, gracias. En serio-metí la mano en el bolsillo de mi chaqueta y saqué un papel con direcciones de la casa de mi prima- aquí tiene.
Javier tomó el papel, lo abrió y con un movimiento de cabeza afirmó saber donde quedaba. Finalmente, tras quince minutos, me dejó frente unos edificios donde, aparentemente, vive mi prima.
-De verdad te lo agradezco Javier-Le estreché nuevamente la mano.
-No es nada. Sólo espero no meterme en problemas, ¿eh?-me miró seriamente.
Me giré para tomar las maletas del asiento trasero del vehículo y bajé del mismo. Me acerqué hasta los intercomunicadores y escuché a Javier decir: <<Eh, tú, chaval>>.
Me volví hacia el y lo miré. Ésta vez tenía una sonrisa de punta a punta en su cara y dijo:
-Feliz cumpleaños.
Por un momento sentí conmoción ante sus generosas felicitaciones, le sonreí igualmente y le agradecí.
-Nos vemos mañana entonces, muchas gracias Javier, no lo olvidaré.
Me volví hacia el intercomunicador y busqué el botón para llamar al 3-B, que según mi madre, es el piso de mi prima. Al oprimirlo aguarde unos segundos esperando que mi prima contestase.
-Buenas tardes, ¿qué desea?-oí decir a mi prima por el intercomunicador.
-Hola Alexandra, es Fernando. ¿Qué tal estás?
-Ay mi niño, por fin has llegado. Venga, te abro la puerta del portal y subes, ¿Vale?-me invitó a pasar, sumamente emocionada.
-Pues muchas gracias prima. Ya voy-escuché como colgó el telefonillo del intercomunicador y me aproximé hasta el portal para subir.
Las escaleras eran un poco altas y se hacían difíciles de subir de tanto en tanto. Finalmente-tras subir tres pisos- llegué hasta el tercero y visualizé el 3-B, mi prima estaba allí junto a mi tía-su madre- esperándome con una gran sonrisa en sus rostros.
-Hola, hola. Pero mírate que grandote estás, cómo has crecido-dijo mi tía, abrazándome hasta quedar sin aire.
-Venga, que no te dé pena abrazar a tu prima, eh-me extendió los brazos Alexandra.
Le acepté el abrazo y al igual que su madre, me apretó fuertemente entre sus brazos.
-A mí también me da gusto de verles-les miré.
-Feliz cumpleaños hijíto. Tu mami me ha contado que ya son 29, enhorabuena-mi tía comenzó a pellizcar mis mejillas
-Gracias tía. Sí, cada vez envejezco más y más-moví un poco la cabeza hacia atras, tratando de quitarme el pellizco de mi tía
-Porque no pasamos y nos cuentas más de tu viaje, ¿vale?-me invitó mi prima.
Con un gesto de cabeza asentí y pasamos hasta el comedor para tomar un café y charlar.
A eso de las siete mi tía me pidio que me fuese a bañar y me acomodara para una <<Reunión>> por mi cumpleaños. Obedeciéndole, cumplí con lo que me había pedido y al salir de mi habitación-ya arreglado y listo para la <<reunión>>- quedé sorprendido. Allí en la sala habrían mínimo treinta personas, la mayoría mujeres que trabajan con mi prima-al parecer de mi edad, quizá menos- y la otra parte algunos familiares y amigos de Alexandra.
-Buenas noches-les sonreí a las chicas.
Mi tía se me acercó y comenzó a presentarme a los familiares y finalmente a los/as amigos/as de Alexandra. Colocaron un poco de música-Gracias a Dios todos, a excepción de los familiares de mi tía, compartíamos un gusto similar por el rock- y comenzamos a beber vino, ron, cerveza y algunos tequilas.
La supuesta reunión duró hasta las tres de la madrugada, puedo decir que fue uno de los cumpleaños más geniales que he tenido-por tercera vez en mi vida me había embriagado por tanto alcohol que habíamos consumido- así que al despertarme-más tarde, ese mismo día- tuve una rezaca horrible, lo cual no me favorecía ya que debía despertarme temprano-le pedí a mi tía que por favor me despertase a las cinco de la madrugada- para que Javier me llevase hasta el hotel.
Nunca había tenido un dolor de cabeza tan horrible como el de esa madrugada. Tomé un baño para intentar despertarme más y al salir bebí café-junto a mi desayuno, claro- le agradecí enormemente a mi prima y mi tía por haberme dado alojo en su casa esa noche y por la <<reunión>> por mi cumpleaños y me despedí.
Al bajar vi que-tal y como había dicho- estaba Javier esperándome puntualmente. Le saludé y me invitó a entrar en el vehículo.
-No se te ve muy bien-señaló.
-Pues me siento de lo peor, una rezaca.. que ni te imaginas-respondí, luchando contra el sueño.
-Entiendo, una buena fiestesilla, ¿no?-trató de sacar conversación.
-Estuvo bastante bien, disfruté mucho y bebímos hasta amanecer-respondí- si no te molesta dormiré un poco, ¿está bien?-continué diciendo.
-Está bien, adelante. Yo le aviso cuando lleguemos-encendió la radio para colocar algo de música y bajó un poco el volumen.
Cerré los ojos y de inmediato quedé rendido en el asiento. Dormí corrido todo el viaje hasta que Javier me despertó, avisando que habíamos llegado.
-Es aquí, el Hotel Palacio-me despertó con suaves palmadas en el hombro.
Al abrir los ojos me deslumbre por la belleza del hotel. Se le veía lujoso.
-Muchas gracias Javier. No sé como pagarte el gran favor que me hiciste-le sonreí, aun cansado por la <<reunión>>.
-No es nada, ahora vaya hasta su habitación por favor, no quiero problemas-dijo Javier con aire de serio.
Antes de bajar del taxi saqué la billetera, tomé veinte Euros y se los entregué a Javier.
-Oh, no se preocupe. Quédeselos-negó Javier.
-Anda, tómelos. Es lo menos que puedo darle por el favor que me hizo-insistí.
-De acuerdo, muchas gracias-sonrió, tomando los veinte Euros.
Bajé del vehículo y me despedí de Javier, me giré y me aproximé hasta la recepción del lujoso hotel para buscar mi habitación. Me esperan muchos días aquí en España-y otros países, claro-al entrar me dirigí hasta el mostrador, esperé a que me atendiesen y mostré mi credencial de miembro del grupo de Psicólogos-los que darán las charlas e información- Al verificar quien era me señalaron cual es mi habitación y un empleado se prestó para llevar mis maletas hasta la habitación doscientos trece. Lo seguí hasta el ascensor y subimos hasta el corredor, avanzamos hasta las doscientos trece y al llegar le dí una propina de cinco Euros, me entregó la llave y entré.
<<Definitivamente.. ésta es la habitación más lujosa en la que estaré alguna vez en mi vida>>-Pensé.
Me acosté en la cama de la habitación para dormir antes de la charla, lastimósamente no pude dormir demasiado, ya que me despertaron unas horas luego para darme el aviso de que debía comenzar a prepararme. A duras penas me levante de la cama, me desvestí y tomé un baño; el baño era totalmente enorme-era sorprendente lo lujoso que llegaba a ser el hotel- al salir aproveché para acomodar mis maletas, vaciarlas y dejar la ropa en el ropero. Había vaciado dos maletas y aun así no pude llenar el ropero completamente.
Finalmente me coloqué una camisa blanca con un elegante esmoquín negro, además de unos pantalones elegantes negros con zapatos oscuros. Al cabo de veinte minutos uno de los encargados de dirigír a los psicogolos hasta el lugar donde daríamos la charla me llamó a la puerta. Salí, nos saludamos y me guío hasta un vehículo ultimo modelo-no dejaba de sorprenderme y agradecerle a Dios por permitirme estar allí- al parecer sería un largo camino, aun tenía sueño.
Tal y como había dicho, había sido un largo camino-pero en comparación con Venezuela no había tanto embotellamiento- tardamos en llegar porque estaba algo lejos del hotel. Al llegar comencé a ponerme nervioso, mi primera charla ante tantas personas-me aseguraron que serían mil trecientas cuarenta personas- me guiaron por un pasillo enorme y entramos en el recinto, las sillas eran parecidas a la universidad-iban en ascendensia hasta la ultima parte de la sala- y me invitaron a tomar asiento junto a otros psicólogos-veinticinco psicólogos, contándome a mí- a esperar mi turno para dar mi charla.
Mientras los otros psicólogos daban sus charlas yo aproveché para conocer a otras personas y compartir comentarios. Al fin me había tocado a mí y estaba más asustado que nunca, comencé a dar la charla estando muy nervioso, pero al cabo de unos minutos tomé confianza y me desenvolví perfectamente con el público-la mayoría universitarios, futuros psicólogos, hambrientos de información- al final todo el mundo aplaudío y yo me sentí como el mejor del mundo.
Salimos del recinto al medio día y me llevaron hasta mi habitación en el hotel para almorzar y asistir a una charla de psicólogos en una escuela primaria...
Así serían mis días en España, todo un mes lleno de viajes por el país, asistiendo a charlas, dando discursos, disfrutando del paisaje y de su gente, los cuales siempre fueron cordiales conmigo.
Al culminar el mes me preparé para ir a Portugal, uno de mis países favoritos en el mundo-ya que tengo familia Portuguesa, permítanme agregar. Nuevamente, Javier fue mi chofer y me llevó hasta el aeropuerto-charlamos, esperando a que se hiciera la hora para tomar mi vuelo. Al oir la voz que informa sobre los vuelos por el parlante, nos estrechamos la mano y nos despedimos. Le volví a agradecer por el enorme favor que me hizo y me aproximé hasta la fila para mostrar el boleto y abordar al avión.
Capitulo 18: Probando nuevas oportunidades.
Ya transcurrió medio mes desde que llegué a Portugal, al igual que en España hemos tenido que ir de un lado a otro, dando conferencias y charlas en escuelas, recintos, universidades, etc. La única diferencia es que, como no sé hablar el Portugués-o al menos no perfectamente- tuve que dar mis charlas en ingles, y al parecer todos me entendieron-suerte que hablo ingles desde muy jóven gracias a los videojuegos y a la música que oía- al culminar el segundo mes en Europa-y el primer mes en Portugal- me sentí un poco triste al pensar que tendría que abandonar el país, pero para mi suerte necesitaban dar seis conferencias más en Lisboa y Madeira, así que nos alargaron el tiempo dieciocho días-es decir, dos semanas, cuatro días más en Portugal- que felicidad me había traído esta noticia.
Finalmente llegó el momento de partir, las conferencias habían sido un éxito y debía ir a Dinamarca un mes para dar mis conferencias. Ese sería el último país que visitariamos y eso me daba algo de nostalgia. Al llegar a Dinamarca me sentí muy emocionado, a la gente se le veía alegre- y lo era, al parecer- El hotel donde nos hospedamos tenía un toque moderno y humilde a la vez. No era exageradamente lujoso ni horriblemente descuidado.
Mi primera conferencia fue en una Academia Militar Danesa. Al terminar me aproximé hasta la puerta y recordé a mis padres-en especial a mi papá, ya que yo deseaba entrar en la Marina de Venezuela ya que, a parte de gustarme la Armada, a mi padre también le fascinaba, y estar allí con los militares me hizo recordarle- me aproximé hasta mi chofer para que me llevase hasta el hotel y de camino observé a una hermosa muchacha. Me quedé ahí, observándole, se me hacía familiar pero no podía recordar porqué. Yo la conosco pero no puedo recordar de donde.
De pronto, como una ola, empezaron a llegar recuerdos ante mis ojos, ella era la supuesta ''María'' por la que tanto había llorado, rezado y buscado en mi adolescencia. No se me ocurría que hacer, definitivamente tenía que ser ella-pero una extraña inseguridad me invadio y me sentía algo dudoso de si en realidad era ''María'' o simplemente una muchacha muy parecida- así que me armé de valor y sin perderla de vista le pedí al chofer que se detuviera, bajé del vehículo y me le acerqué rápidamente.
-Hola, disculpame, creo que te conosco-le dije con un Inglés un tanto deficiente por los nervios.
-Hola. Pues no, está equivocado, hasta luego-se giró y siguió caminando.
Al verla supe de inmediato que era ella. Tenía un Inglés impecable, lo hablaba perfectamente.
-No, no me equivoco. Eres tú.. puedo explicarte mejor la situación, ¿te parece si vamos a tomar un café y comer algo? Por favor, cuando escuches la historia entenderás mejor todo-traté de convencerla.
-Lo siento, pero no. Por favor no insista o llamaré a la policia-siguió caminando.
Rápidamente le tome de la mano y evité que se fuera, ella giró y me miró, estaba molesta.
-Por favor... será sólo por un momento.. no sabes lo que pasé en mi adolescencia por tí, necesitas saberlo-dije con mucha sinceridad.
Al parecer mis palabras fueron tan sinceras que ella las entendió perfectamente y aceptó ir a tomar algo y oir mi historia. Fuimos a un restaurante no muy lejano de allí, compramos algo de comer y café y comencé a contarle la historia de como le conocí-sólo de vista, claro- le conté hasta el más minimo detalle, no había olvidado nada de lo ocurrido en ese entonces. Al finalizar mi historia ella quedó fascinada-no sé porque- por las cosas tontas que había hecho de jóven por encontrarla y la tristeza de no poder venir y buscarla en ese entonces. Me anotó su número telefónico en un papel, me explicó que llevaba algo de prisa por su trabajo-me señaló que trabajaba en modelaje- y se retiró.
Salí del restaurante casi dando brincos de felicidad, no podía creerlo... le había conocido al fin.. No pude esperar a llegar el hotel y llamarla, estaba ansioso.
Rápidamente al llegar subí hasta mi habitación, abrí la puerta y corrí al teléfono. Marqué el número y esperé.
-Hola, soy yo, Fernando. El extraño que te contó aquella historia-expliqué.
-Oh, claro, lo siento olvidé decirte mi nombre, soy Diana-dijo, algo apenada.
-No hay problema. Lindo nombre por cierto. ¿Te parece si nos vemos mañana?.
-Lo siento, pero debo hacer unas diligencias. Quiero hacer un Post-Grado, pero aquí ese tipo de estudios son algo caros, así que iré de intercambio a otro país para estudiar algunos años allí. ¿Te parece mañana?-explicó ella.
-Claro, no hay problema. Nos vemos ese día entonces. Adios-me despedí
-Por supuesto, hasta luego-colgó.
Salté a la cama y empecé a darle Gracias a Dios por todo-poder ir de viaje a tres países diferentes y por haberle conocido- tomé una botella de champagne que había en la mesa, la destapé y comencé a beber, brindando por conocer a la chica de mis sueños en la adolescencia. Sólo me quedaba esperar un día, para que al siguiente pudiese verla de nuevo. Habíamos quedado en vernos en un parque cerca del hotel donde me estuve hospedando, así podríamos charlar y saber un poco más de nosotros.
-Buenas tardes-le sonreí al verle.
-Hola, me alegro de verte de nuevo-me abrazó.
-¿Cómo estás?-me senté en un banco del parque. Ella hizo lo mismo y respondió:
-Pues excelente. ¿De verdad hiciste todo eso que me contaste cuando eras jóven?-preguntó con mucho interés por la historia.
-Sí. Pregunté en cada foro por ti e incluí tu foto-respondí.
-Fascinante, cuéntame.. ¿A qué te dedicas?-se cruzó de piernas.
-Actualmente soy Psicólogo, de hecho estoy aquí por eso mismo. Me invitaron a dar charlas sobre variados temas en tres países distintos-le expliqué.
Se sorprendió al oir aquello y preguntó:
-¿Eso quiere decir que eres un reconocido Psicólogo? O algo así, supongo-dijo, bastante fascinada.
-Digamos que si, he tenido algo de éxito en mi carrera. ¿A ti como te va con el modelaje?-traté de no hablar sólo de mí.
-Me va bastante bien, de hecho, he ido a varios países y he modelado desde jóven-respondió ella.
Así seguimos charlando hasta casi anochecer, conversaciones casi comunes a excepción de una cosa que me llegó a interesar bastante: Estaba soltera... y se iría a Venezuela para estudiar, me dijo que allí los estudios de Post-Grado son más económicos. ¿Qué les parece? El destino actuó a mi favor. Pasé casi todo el tiempo de mi estadía en Dinamarca con ella-después de haber ido a mis respectivas conferencias y charlas en las distintas ciudades de Dinamarca, obviamente- y creo que tuvimos conexión...
En mi ultimo día quize despedirme de una manera especial y memorable hasta que volviesemos a vernos en Venezuela-vale añadir que vendría a Carabobo para hospedarse y hacer su Post-Grado, así que le invité a un Parque de Atracciones de la ciudad, comimos helado y por ultimo... le besé.. No recuerdo algo tan mágico como aquel beso en mi vida... Le dí mi número telefónico-el que uso en Venezuela- y le recomendé comprarse un celular y una linea para comunicarlos y ser su "Guía" en el país. Me dijo que iría en dos meses y medio, que al llegar me llamaría.
Al día siguiente sentí mucha más nostalgia que en los otros países, estaba muy ansioso por verle en Venezuela y ya tenía en mente algunos planes, como ir al cine, por ejemplo-aunque no fuese muy buena idea, ya que no hablaba muy bien que digamos el Español y en Venezuela no hay peliculas en el Cine que estén en Danés o Inglés solamente- el vuelo fue menos traumante que los demás-supongo que me estaba acostumbrando- y dormí tranquilamente hasta llegar a mi país.
Al llegar a mi país me senté en los bancos del aeropuerto-A esperar a mis padres- y tal vez iría a comprar algo para calmar el hambre que tenía pues, como había salido algo apurado, no me dió tiempo de comer nada antes de despegar. Finalmente mi padre llegó junto con mi madre-a penas les vi sentí una gran alegría- así que me les acerqué y fuertemente nos abrazamos. Tras haberme llevado a casa, mi madre preparó una cena, y mientas lo hacía charlabamos sobre el viaje y de las ultimas noticias de la casa-y algunas del país, economía y esas cosas- finalmente comimos... nunca había disfrutado tanto una comida como la de ese día.
Quize estar unas semanas con mis padres-pero no mucho tiempo, con el fin de evitar molestias- y aproveché para entregarle los obsequios que había comprado en los distintos paises que estuve. También aproveché el tiempo que tuvimos para salir y distraernos un poco, salir de la rutina; le conté a mi papá sobre Diana, el no podía creerlo-al parecer aun recordaba ese día, cuando le pedí ir a Dinamarca para conocerle y no podíamos por nuestra situación económica- Me pidió detalles de ella, tanto físicos como sentimentales, pero de lo sentimental casi no pude hablar ya que no tuvimos mucho tiempo de conocernos bien, pero le expliqué que vendría a Venezuela-específicamente a Carabobo- para estudiar. Él reaccionó tal y como esperaba: no lo podía creer, demasiada casualidad, pero me dijo que aun así me apoyaba si necesitaba algo, que lamentaba no haberme apoyado en ese entonces cuando se lo había pedido; terminé por disculparle al instante, la situación económica no nos dejaba y.. quizás ese no era el momento para conocerle.
Tras haber culminado mi estadía en casa de mis padres, volví a mi realidad-a mi casa y al trabajo- sólo me quedaba esperar a que Diana llegara a Venezuela. Tardó no más de dos mes en llegar a Venezuela, pero aun así se sintió eterno el tener que esperar, estaba muy ansioso, pero al fin había llegado-en este punto debo decir que nos comunicamos por Facebook constantemente, ella al parecer estaba ansiosa de llegar también- así que, fui a buscarle al aeropuerto y llevarle hasta su hotel... a fin de cuentas, ¿Quién podría ser mejor para mostrarle el país?.
Al verle me llené mucho de alegría, nos saludamos con un beso en la mejilla y le mostré el camino hasta el vehículo-muy cordialmente le abrí la puerta y le invité a entrar al auto- mientras ibamos de camino hasta su hotel hablamos de diversas cosas y le invité a tomar un helado... quizás un jugo también, ya que es asmática. Por primera vez en mi vida le dí gracias a Dios porque había mucho tráfico de camino al hotel, lo que nos dío más tiempo para charlar-no parabamos de hablar de diversas cosas, de planes por cumplir y ese tipo de cosas- y nuevamente tocamos el tema de lo ocurrido en mi adolescencia respecto a que le quería conocer, aun estaba fascinada con esa historia.
Durante casi todo el viaje charlamos de eso, el tema varió cuando ibamos cerca de su hotel, al llegar nos quedamos mirándonos y terminó rompiendo el momento cuando abrió la puerta, se despidió y me beso en la mejilla. Le vi irse, estaba bastante contento... Estaba ansioso porque el día siguiente llegara, habíamos terminado de cuadrar e ir a tomar jugo y posiblemente comer algo. Pasé la noche en vela imaginando todas las cosas que haríamos el día siguiente, otro posible beso.. cosas por el estilo. Al despertarme esa mañana-de una manera muy enérgica- tomé mi desayuno, me bañé y fui a mi consultorio-si así se le puede llamar- para trabajar, aun ansioso porque llegara la noche. A mi suerte que había poca gente en el consultorio ese día y pude salir un poco más temprano, así que fui a casa, me bañé, me preparé y fui a buscar a Diana hasta el hotel para llevarle a tomar un jugo y posterior a eso llevarle a un restaurante a cenar.
Fue la noche perfecta, tipo película.. al terminar la cena dimos un paseo por el parque y hablamos de lo que queríamos para un futuro no muy lejano..
-Supongo que deseas formar una familia, ¿no?-Comenzó Diana.
-Pues sí, pero aun tengo cosas en mi futuro pendientes, creo que van antes de la familia.. ¿Y tú?-pregunté con interés.
-Al igual que tu, también deseo culminar algunas cosas para mi futuro.. pero.. ¿Sabes?..-a partir de ese momento quedó callada, con mucha pena al parecer.
-Dime?-Pregunté, emocionado.
-Quiero que mi futuro no muy lejano seas tú.. si no te molesta-al decir esto bajó la mirada y se puso algo roja.
No supe que responder, me había agarrado totalmente desprevenido,no me esperaba algo así de ella...
-Ehm... no lo sé.. yo también deseo tener un futuro junto a ti.. pero primero quiero perfeccionar mi futuro para poder dartelo todo a tí y a nuestra familia...-Al revelarle todo esto sentí que me había puesto rojo como un tomate, super rojo.
Ella quedó callada y pensativa después de esto.. pero esta vez me miró directamente a los ojos.. Yo también le miré. Ella tomó la iniciativa de tomarme la mano y, al igual que ella, le agarré con amor y comenzamos a pasear por el parque, esta vez estando muy callados. A cierto punto del paseo ella pronunció unas palabras en Danés que no pude entender, se giró y me abrazó, nunca había visto semejante acción. Acabé por abrazarle fuertemente, sentí que nadie podría tocarle nunca ni herirla, ella subió la mirada y nos conectamos... Lentamente nos fuimos acercando hasta que ocurri.. el beso perfecto, si así se le podría etiquetar. El resto de la noche fue único, al llegar a su casa me bajé del vehículo y nos besamos de nuevo.
-Te amo-me susurró al oido.
Por un momento todo se paralizó a mi alrededor, no podía creer que me lo hubiera dicho, nunca me había dicho un te quiero.. y ésto...
Volví a darle un beso, esta vez en la frente, me giré y entré en el vehículo. Le miré profundamente con mucho cariño, ella parecía apenada por el momento, al parecer se dejó llevar por la situación..
Una vez en el vehículo no paré de pensar en eso, y al arrancar me dije a mi mismo:
-Yo también te amo- durante mi camino a casa lamenté no haberselo dicho en el momento.
Capitulo 19: Una hermosa relación.
Habíamos estado seis meses juntos, pero aun no eramos pareja. Eso sí, salíamos a todas partes, le fui enseñando español para que no le costara tanto andar por Venezuela-vale decir que ella había aprendido algo de español en Dinamarca y otros países, pero aun le costaba hablarlo- técnicamente eramos novios, pero amigos. Un día decidí tomar las cosas bastante enserio.. así que comencé a hacer algunas llamadas para elaborar mi plan.
-Hola.. ¿Ernesto?-pregunté, deseando fuertemente que aun tuviese el mismo número.
-Hola, sí. ¿Quién habla?-Respondió él.
-Es Fernando. ¿Cómo está todo?-Empecé con la conversación.
-Hey, tiempo sin que habláramos vale. Pues, todo está bien men, ¿tú como estás?,¿Qué me cuentas?-dijo, con algo de sorpresa en su voz.
-Todo está bien, gracias a Dios- dije, feliz de volver a hablarle después de tanto.
-Me alegro que todo esté bien. Cuéntame a qué se debe tu llamada-preguntó.
-Verás, quiero darle un lindo detalle a una chica para así proponerle que seamos novios-hice una pequeña pausa, algo tímido- me preguntaba si me puedes ayudar con la guitarra en una canción que le compuse a ella.
-Déjame ver como estoy con la guitarra, tengo algo de tiempo que ni le agarro. Te estaré avisando-respondió.
-Perfecto, yo practicaré la canción en la batería a ver que le saco. Muchas gracias Ernesto, estamos hablando-me despedí.
-Dale, tranquilo. Estamos hablando-igualmente se despidió.
Una vez culminada la llamada hacia Ernesto me comuniqué con mi otro amigo, Domingo, y le expliqué la situación y lo que deseaba, al igual que Ernesto me propuso ver como estaba con la guitarra primero y luego me avisaba si me podría ayudar.
Transcurrieron así unos tres días y esperé tranquilamente sus respuestas-En fin, no tenía tanto apura ya que aun debía conseguirle ritmo en batería a la canción que había compuesto. Mientras estaba culminando algunas cosas del trabajo recibí una llamada de Domingo, así pues contesté:
-Hola Domingo, ¿cómo va todo?-pregunté alegremente.
-Hey. Todo está bien. Verás, me puse a tocar un poco la guitarra a ver que tal y al parecer no estoy tan mal. Si aun te interesa, me gustaría ayudarte-Me informó, ofreciendome su apoyo.
-Bueno hombre, pues muchas gracias de verdad. Ahora mismo te paso la letra de la canción y así vas teniendo una idea de como va. Si logras sacarle algo avísame, trataré de comunicarme con Ernesto-le agradecí profundamente.
-Vale. Cualquier cosa me llamas-colgó.
Enseguida llamé a Ernesto para ver como iba con eso de la guitarra; después de unas cuantas llamadas por fin contestó. Me dijo que estaba algo frió con la guitarra, fuera de práctica por así decirlo, pero que sí me podría ayudar. De igual manera le mandé la letra de la canción para que la leyera y tratase de sacarle algo, al día siguiente me enviaron un correo con la grabación de lo que habían sacado, enseguida los oí con mucha atención y me encantó lo que le lograron sacar, Diana estará feliz con su canción.
Nuevamente me puse en contacto con Domingo y Ernesto y nos reunimos para sacar la canción, tratar de acoplar todo y ver como quedaba.. Nunca había quedado tan sorprendido en mi vida por una canción, era perfecta; tardamos una semana y media en perfeccionarla completamente y estar seguros de poder presentarle la canción a Diana. Por ultimo, le pedí a mis padres que distrajesen a Diana, le llevasen por ahí mientras arreglabamos las cosas para la sorpresa-junto a Domingo y Ernesto habia hecho una pancarta bastante linda, la cual creí que expresaba todo lo que siento por ella- nuevamente volvimos a ensayar la canción y nos arreglamos para la sorpresa de esa noche.
La noche llegó y ya teníamos todo listo, así que cuando mis padres llegarón comenzamos a tocar el intro de la canción, para llamar su atención y viniese al patio. Diana entró al patio de la casa sorprendida y confundida a la vez, aun no entendía que pasaba. Al abrir la puerta del patio jaló un hilo que muy estrategicamente había unido a la pancarta, de forma tal que cuando ella llegara la pancarta cayera y ella pudiese leerla.
Tardó unos minutos leyendo todas las cosas que allí le había escrito, luego-tomandose un respiro- me vió, con lágrimas en los ojos y sonriente; así se me acercó y me dió un beso. Tras haber culminado el intro de la canción empezamos con lo que realmente era "La petición perfecta". Mis padres se acercaron a Diana para oir la canción-permitanme aclarar que la canción la cantó Ernesto, el que mejor canta de nosotros tres- y al finalizarla me levanté de la batería y ella se lanzó hacia mi, robándome otro beso. Después de habernos besado se separó un poco.
-Por supuesto que quiero ser tu novia-Me dijo entre llantos de felicidad con un español algo deficiente, pero entendible.
Nuevamente nos besamos y nos olvidamos por un rato de nuestro alrededor. Lastimosamente dejamos de besarnos, me acerqué hasta Domingo y Ernesto y les abracé-agradeciéndoles mucho por haberme ayudado con la canción y por ser tan excelentes amigos y hermanos siempre- luego comenzamos a charlar todos antes de que fuesemos a cenar en un restaurante que quedaba no muy lejos de la casa de mis padres.
Así-Diana y yo- continuamos con la relación durante casi un año. Habíamos acordado mudarnos a Dinamarca durante algun tiempo cuando Diana culminase sus estudios aquí en Venezuela-Sólo le faltaban dos años para terminarlos, era algo corto lo que debía estudiar- la relación no podía estar mejor, hacíamos todo tipo de cosas de pareja y cada vez le amaba más. Así transcurrió un año más, ya vivíamos en mi departamento juntos y las cosas estaban bastante bien; pero conforme iba pasando nuestro ultimo año en Venezuela Diana fue cambiando un poco, se había vuelto algo más seca conmigo, estaba siendo algo engreída a veces con mis amigos o con mis padres inclusive. Llegamos a tener problemas de hecho por su cambio repentino, llegué a pensar que el cambio ocurrió porque había logrado comprar un local más grande para colocar mi "consultorio psicológico"-además de ser un poco más grande estaba ubicado en un punto importante de la ciudad, por lo cual recibía más personas y percibí algo más de dinero- y a raíz de esta mayor entrada de dinero logré hacer cosas en mi vida para mejorar, lo cual le había hecho cambiar drásticamente su forma de ser con todos.
Casi a mitad de años tuvimos un problema bastante grande por como había tratado a mis padres y acabé por mudarme temporalmente a casa de mis padres-mientras se resolvían las cosas, se enfriaba un poco la situación y pensabamos bien las cosas- y mis padres me aconsejaron un poco sobre lo que debía hacer, pero sin motivos de hacerme tomar una decisión concreta todavía. A eso de las tres semanas acabamos reconciliándonos y volví a casa con Diana. Lastimosamente las cosas no habían cambiado mucho, ella seguía siendo algo seca y engreída conmigo y quienes nos rodeaban, pero traté de ignorarle un poco.. A los días, para mi sorpresa, me había llegado un mensaje de texto de Jane. Me explicó el porque se quería alejar de mi cuando jovenes, al parecer no quería tener nada conmigo porque a parte de que le gustaba alguien más se iba a mudar y no quería arriesgar la amistad-lo cual me pareció bastante lógico, ya que las relaciones no suelen acabar bien, tan sólo fíjense en mi relación con Diana- y me declaró que en aquél entonces llegó a quererme. Evidentemente le dije que estaba a punto de irme a Dinamarca con Diana y que posiblemente volvería de visita de vez en cuando, cuando la economía nos dejase-ya que debíamos estabilizarnos allá y en eso podríamos hacer todo tranquilamente- Jane no pareció reaccionar bien ante esta noticia, y sin pensarlo mucho se despidió y me dejó de escribir. Luego de haber hablado con Jane continuamos hablando, como amigos claro-no vayan a pensar que soy capaz de engañar a Diana- y conforme transcurría el tiempo me ponía más nervioso y triste, una parte de mí no quería irse de Venezuela, pero la otra no quería dejar a Diana irse sóla, así que la decisión fue obvia y tuve que callar mi miedo y mi dolor e irme con ella... pensar que debía alejarme de quienes amo, de mis padres, ellos que siempre guiaron mis pasos y aun siendo mayor de edad me ayudaron con muchas cosas en mi vida, debía abandonar mi local y muchas otras cosas... Era duro de verdad.
Sin mucha tardanza llegó mi último mes en Venezuela.. me sentía debastado por tener que dejarlo todo atrás, las actitudes que había adoptado Diana no me daban mucho animo de irme.. Estaba demasiado inseguro y temía decirselo ya que no sabía como podría reaccionar ella. Jane y yo seguímos hablando y me dijo que iría a verme al aeropuerto antes de irme-para así no cometer el error de antes de irse sin despedirse- Traté de hablar con Diana, ver si estaba segura de querer irnos de Venezuela tan rápido. ¿Su reacción? Bueno querido lector déjeme hacer una breve pausa aquí para reirme de lo ocurrido. Reaccionó bastante mal, dándole un aporte enorme a mi escoliosis-ya que me hizo elegir entre dormir en el sofá o irme de la casa, ya que no dormiría junto a ella por haberme atrevido a preguntarle si estaba segura de querer irnos- Ya ven porqué no quise decirle nada, ¿eh?. Por eso me he estado reservando todos los miedos e inseguridades de mudarme a otro país, la rabia que me da como se comporta con quienes nos rodean y conmigo, pero debo callarme o terminaré durmiendo en el sofá de por vida... en la calle
Capítulo 20: Decisiones de último momento.
Ya había llegado el día de irme, Diana aun seguía molesta porque, según ella, me pasé de la raya al preguntarle si estaba segura de querer irse. Pero ignoraba totalmente su enojo, me preocupaban más otras cosas; estabamos ahí, en el terminal, junto con mis padres y otros familiares-los cuales vivían lejos pero aun así tuvieron el detalle de despedirse en persona- mis mejores amigos Domingo y Ernesto y por supuesto.. Jane. Como era de suponer, Diana no habló con nadie- de hecho, sacó su celular y comenzó a oir música con los audifonos para no tener que escucharnos charlando- siendo así la situación, Jane me invitó a pasear un rato y charlar, obviamente acepté y nos alejamos un poco del grupo y nos sentamos en un banco bastante lejano de los demás.
-Dime... ¿qué deseas decirme?-comencé preguntando.
-Ehmm.. sólo quería desearte suerte en tu viaje..-Se ruborizó un poco al mirarme, luego continuó diciendo tras una pausa- bueno.. supongo que no he sido del todo sincera contigo...
-¿A que te refieres?-Le miré totalmente extrañado por su declaración.
-No he sido sincera nunca contigo.. y ahora que voy a perderte para siempre supongo que no importará mucho que te lo diga.. ¿no?-se secó una lágrima de los ojos, mientras que trataba de no llorar-
-Hey, cálmate, no me perderás.. te dije que volvería de vez en cuando a Venezuela para visitarles. Tal vez no lo haga muy seguido pero...
-¡No!-me interrumpió- no entiendes que quiero decir. Fernando... Yo te amo, siempre lo hice, nunca hubo alguien más en mi vida, nunca existió el temor de perder la amistad porque me iba a mudar y la relación no se iba a dar.. Siempre tuve miedo de decirte que la verdad y ser tu novia, tenía miedo de salir lastimada-a partir de aquí comenzó a llorar.
Muy gentilmente saqué un pañuelo y se lo ofrecí, ella lo tomó y se secó un poco las lágrimas.
-Bueno.. de verdad no sé que decirte..
Nuevamente me interrumpió
-No tienes que decir nada, sólo necesito que escuches. Desde que me dijiste que ibas a mudarte para Dinamarca empecé a reunir dinero, vender cosas y así irme de viaje por un mes a Dinamarca. Quiero apoyarte aunque sea por poco tiempo allá, que no te sientas sólo.. y aun más importante, estar cerca de ti más tiempo-dijo Jane, con una sinceridad bastante notable.
-Te agradezco el gesto Jane.. pero.. no creo que valga la pena, Diana y yo nos amamos y..-sentí que mentí al decir que Diana me ama, así que opté por quedarme en silencio y no decir más nada.
-Ella no te ama-dijo al instante- Fernando, por favor... no te mudes para Dinamarca.. Te amo, eres demasiado especial para mí y de verdad disculpame por no habertelo dicho cuando pude desde un principio, te ruego que no vayas con Diana, ella no te aprecia-comenzó a llorar un poco más y se tapó el rostro con las manos para que no le viera. Luego prosiguó diciendo:
-Discúlpame.. no debería entrometerme en tu relación, ve con ella, yo ya perdí mi oportunidad cuando jóven y es algo que ya no puedo cambiar ahora.. nunca olvides que te amo, ¿sí?. Hazme ese único favor..-una voz le interrumpió, era la anunciante que indicaba a las personas del vuelo a Dinamarca que se acercaran a los puestos de chequeo para entregar sus boletos y entrar en el avión-obviamente Jane había comprado un boleto para un vuelo distinto al de nosotros, ya que lo compró después, así que le tocó ir en un avión distinto al de nosotros.
Me dió un beso en la mejilla, se levantó y me miró..
-Igual tomaré ese vuelo, quiero salir de viaje al menos un mes, así sea que esté cerca de ti-al terminar se giró y se encaminó hasta el puesto donde chequean los boletos para así tomar su vuelo. Yo me quedé en el banco un rato sentado muy pensativo. ¿Qué decisión debía tomar? No quería romperle el corazón a Diana, ya teníamos planeado mudarnos a Dinamarca.. además de que no se vería bien cambiar de pareja así de la nada. Pero también estaba el hecho de que Jane siempre me amó y ella no me trataría-o eso creo yo- como me está tratando ahora Diana.
Giré mi vista hacia Diana, que estaba sentada en los bancos junto a los demás, bastante aislada de los demás con sus audifonos. Vi a mis padres muy serios, no les gustaba la actitud de Diana.. pero aun así es mi novia y le amo.. Nuevamente me sumergí en mis pensamientos y me quedé allí sentado, silencioso. Mi concentración se vió interrumpida cuando una voz anunció que las personas del vuelo para Dinamarca debían acercarse al puesto de chequeo para entregar su boleto.
-Supongo que ya tomé mi decisión.. iré con ella-me dije a mi mismo, levantándome del banco y acercándome hasta mis padres y amigos para despedirme.
Ya Diana había ido hasta el puesto y aparentemente ya estaba dentro del avión. Sin importarme dicha actitud abracé a mis padres fuertemente, les di un beso en la mejilla a cada uno. Luego abracé a mis demás familiares y amigos, tomé mis maletas y me acerqué hasta el puesto de chequeo. Una vez allí me chequearon, tomaron mi boleto sin revisarlo-al parecer no le daban importancia- y me dejaron pasar al avión. Al entrar en el avión me paré en la entrada y comencé a buscarla para sentarme a su lado, una vez que le vi me le acerqué, le puse una mano en el hombro para avisarle que había llegado y me senté a su lado... Su cara de sorpresa no tuvo precio.
-Pero... ¿pero qué haces aquí?-Preguntó.
-Pues verás Jane.. decidí venir contigo a Dinamarca.. y no sólo pasar contigo un mes allí, sino pasar el resto de mi vida donde quieras estár-le sonreí.
Jane me miró llena de ternura y me abrazó.. De igual manera le abracé y me alejé para recostarme en mi asiento. Una asafata nos comunicó a todos que ibamos a despegar, nos dió las indicaciones y precauciones y el avión comenzó a despegar. Una vez que comenzamos a movernos le tomé de la mano. Ella me miró, algo dudosa aún.
-¿Que pasó con Diana?.. La buscastes mucho durante tu adolescencia, sufristes mucho por ella y ahora que le encuentras.. ¿le dejas ir por mi?-me miró totalmente confundida y a la vez feliz.
-Sí, es cierto, le busqué mucho durante mi adolescencia.. pero tu me encontrastes a mi primero.. ¿No?. Además, a pesar de haberte alejado de mi me trataste mejor de lo que ella me trató estando cerca y no quiero pasar el restro de mi vida con la persona que más busqué y encontré a los años, pero que no me hizo verdaderamente feliz... Sino que quiero estar con la persona que nunca tuve que buscar porque siempre estuvo allí.. y que a pesar de que me hizo feliz por corto tiempo, al menos lo hizo... Diana sólo me hizo creer que era feliz y se aprovechó de mi, sólo quería el dinero. Tú en cambio invertistes tu dinero en un boleto para ir a un lugar que ni conoces sólo para estar allí conmigo.. Tu si mereces que te dé todo mi amor y mi tiempo-al terminar de decir todo esto le miré nuevamente... estaba llorando, pero esta vez era de felicidad.
Así pues, continuamos nuestro viaje a Dinamarca, me olvidé de Diana para siempre y me di cuenta de que buscar lo inalcanzable no sirve de nada cuando puedes buscar la felicidad.
Capitulo 21: FIN
Transcurrieron los años-Jane y yo nos habíamos casado en Venezuela, habíamos decidido formar nuestra vida juntos aquí- tuvimos tres hermosos hijos, ella trabajó hasta jubilarse como Ingeniera Química en un laboratorio que había comprado ella misma-un local que, a pesar de ser pequeño, fue un comienzo, ya que después fue creciendo y compró un local más grande, así como yo lo hice con mi consultorio psicológico- nuestros hijos, dos varones y una hembra, no pudieron ser más perfectos. El mayor, Fernando, estudió Ciencias Navales, tal como yo deseaba hacerlo. Luego viene Lucia, ella decidió estudiar Gastroenterología-déjenme decirles que le fue bastante bien- y por último Domingo, le llamamos así porque cuando tenía tenía ocho meses en la barriga mi mejor amigo Domingo murió, así que en su honor decidimos llamarle así; mi hijo Domingo decidió estudiar ingenieria metalúrgica.
Cuando Jane cumplió 83 años comenzó a padecer de Alzheimer, pero esto no me detuvo a amarle y hacerle recordar cada día quienes eran sus hijos y quien era su esposo-aunque lo volviese a olvidar- unos cinco años después ella falleció, pero aun así traté de mantenerme fuerte y seguir con mis hijos hasta que no me diera más el alma. Mientras aún me quedaba vida decidí ir día tras día al cementerio para llevarle rosas a mis queridos padres y a mi hermosa Jane, a la cual esperaba verle cuando me tocase partir y sé que ella también está ansiosa de encontrarse conmigo de nuevo..
Fin.
Escrito y creado por: Fernando José Do Rosario Martín.
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